1. Prioridades (1/2)

La esposa secuestrada Noham 108280K 2021-07-27

ranma y todos sus personajes son creacion y propiedad de la céle

e artista japonesa rumiko takahashi. esta historia no la escribo con fines de lucro sino como un homenaje a su gran o

a que tras muchos aos sigue encendiendo de dicha nuestros corazones y de imaginacion nuestras mentes inspirándonos siempre gran diversion.

fantasy fics estudios es un grupo de fans reunidos en torno al amor por la creacion del fanfiction, la escritura y la fantasia en general, promoviendo el li

e uso de la imaginacion y luchando contra la dictadura que la realidad y la gris "madurez" que el mundo trata de imponernos aplacando la exquisita diversidad de nuestras almas.

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fantasy fics estudios presenta el nuevo fic de noham theonaus.

una pequea aventura surgida de un cálido sentimiento en una tarde de verano.

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la esposa secuestrada

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"prioridades"

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ranma a

io los ojos lentamente. tenia la boca seca y los

azos algo pesados resintiendo todavia los turnos extras que habia realizado durante toda la semana en el gimnasio. el que dijera que el trabajo de instructor era sencillo merecia ir de viaje con ryoga, y en especial recordaba con dolor las clases de tai chi que impartia al final de cada dia. ha

ia imaginado que un grupo de seoras de so

e sesenta aos tenian más vigor que las chicas que antes lo acosaban? doblo el

azo dejándolo caer so

e la frente cu

iéndose los ojos. dinero, si, dinero para comer, dinero para pagar la renta del departamento y también para cu

ir los daos que provocaban "accidentalmente" cuando discutian era por lo que necesitaba seguir trabajando sin detenerse. a veces se preguntaba sinceramente si no seria más sencillo regresar a casa de los tendo y hacerse cargo del dojo… hasta que recordo la manera en que habia dejado nerima y que no le haria nada agradable el regreso si tenia que enfrentarlos a todos. secuestrar a akane para casarse con ella habia sido la idea más genial de todas las que se le habian ocurrido en su vida y también la más osada, por qué no lo penso antes? se rio entre dientes, después de todos los secuestros y rescates que habia sufrido su "antes prometida" solamente él podia tener éxito en una empresa semejante, aunque el que akane fuera su complice además de victima habia ayudado, pero… todo el mérito era gracias a su astucia, si, y de nadie más, ni siquiera a nabiki se le podia haber ocurrido algo mejor. se rasco el vientre todavia medio dormido. volvio a sonreir entre recuerdos, al final se quejaba solo por costum

e del cansancio porque en verdad le encantaba su nuevo hogar, oculto de todos los que siempre habian querido separarlos gozando de esos meses de tranquilidad como nunca antes siquiera imagino que podria hacerlo y todo gracias a ella. dejo caer el

azo en la otra mitad del gran futon doble so

e el que dormia y a

io los ojos asustado. ella no estaba alli.

— demonios!

salto de la cama tirando las mantas, apenas vistiendo una sudadera gris ajustada y boxers oscuros, corrio hacia la puerta cuando tropezo al escuchar un fuerte estruendo. golpeo con las manos el piso impulsándose rápidamente para levantarse ahora estando seguro de que sus peores temores se habian cumplido. un par de metros de pasillo lo apartaban de la modesta sala y comedor, separados a su vez de la cocina por un pequeo mueble largo al estilo de las cocinas occidentales. no se detuvo a reparar que el sol ya iluminaba el balcon del departamento y giro aferrándose del borde de la pared deslizándose sus pies desnudos por so

e el piso, con el mismo impetu salto como un atleta por encima del mueble que lo separaba de la cocina apoyando una mano en la superficie. alli se encontraba ella asustada ante una llamarada que iluminaba toda la pared desde el quemador de la cocina hasta el techo y con un par de ollas desparramadas a sus pies. akane con los cabellos erizados de pavor apenas cubierta por una bata abierta que le llegaba hasta las rodillas revelaba un cortisimo camison de noche lila con una mona cinta formando una rosa en el centro del bonito escote, levantando con ambos

azos una botella dispuesta a arrojarla a las llamas.

ranma no tuvo tiempo de siquiera advertirla. la sorprendio cogiéndola por detrás rodeándola con uno de sus fuertes

azos por la cintura atrayéndola hacia su cuerpo obligándola a retroceder y con la otra mano sostuvo en alto la botella deteniéndola justo a tiempo antes de que la hubiera arrojado.

— ranma? —pregunto la chica en una mezcla de temor y sorpresa, asi también como de frustracion—, qué haces?

—idiota, qué pensabas tu hacer con eso!

—apagar el fuego —respondio impaciente.

— con aceite?

la pregunta de ranma la hizo recapacitar y ambos bajaron los

azos sin dejar ninguno de los dos de aferrar con fuerza la botella de aceite en un extrao forcejeo, cuando akane leyo la etiqueta una nerviosa risilla escapo de sus labios. dejando de luchar ranma la solto y se movio hacia un rincon evitando las llamas en un gesto de cansancio como si aquello fuera parte de su rutina y cogiendo un pequeo extintor de los tres que siempre manejaba a mano en la cocina apago el fuego. al terminar de teir media cocina de polvo blanco cogio el borde inferior de su sudadera estirándola envolviéndose asi los dedos y evitar quemarse, y giro la perilla de la cocina cerrándola con fuerza. todo el ambiente quedo impregnado de humo y gas.

— qué intentabas hacer? —pregunto con rabia dejando en el piso el extintor y limpiándose el sudor de la frente—. akane? —insistio

uscamente ante el silencio de la chica.

ella se encogio de hom

os, trato de sonreir pero su expresion fue penosa. ranma maldijo hacia su interior, podia tratar con ella cuando se enfadaba pero no cuando parecia querer llorar y lamento haber escogido tan mal su tono de voz. a pesar de su estupor la chica balbuceo una timida respuesta.

—el… el de… —se paso el puo por el rostro conteniendo las lágrimas de su orgullo herido—… el desayuno.

ranma apreto los dientes. akane estaba deprimida y eso lo hizo sentirse responsable a la vez que molesto porque consideraba que no era su culpa. sin embargo no podia reclamarle eso ahora y trato de animarla buscando el tono más indiferente que podia permitirse en su agitacion.

—vamos, akane, no es necesario que te amargues, no todos son buenos cocinando.

akane ahogo un sollozo y ranma se paralizo. tratando de pensar en una solucion que la calmara busco otra estrategia, intentando ahora

omear con el tema pero sin poder evitar ser dominado por los nervios.

—bu-bu-bueno, ya sabes, quizás debas aceptar que eres un poco torpe y no tienes talento para esto. oh, maldicion!

se dio en la frente con la palma cuando akane volvio a gimotear con más fuerza inclinando el rostro y cogiendo con las manos empuadas el borde de su corto camison de noche.

—a-akane, por favor, no llores. mi-mira, si quieres podemos pedir algo de comer que sea realmente bueno, no como lo que intentabas hacer y… ouch! —se quejo entre dientes apretando los ojos por adelantado deteniendo sus pala

as sin que nadie lo hubiera interrumpido reconociendo su propia torpeza, cuando ella alzo el rostro y lo miro enfurecida.

— ranma, eres un tonto!

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del otro lado de la delgada pared en el departamento continuo una pareja de ancianos compartia un rato de paz en la maana. l terminaba de colocar la ultima pieza de su modelo a escala de la yamato, el famoso crucero acorazado japonés de la segunda guerra mundial, y la afable mujer leia tranquilamente una novela cuando el estruendo de una bofetada tan fuerte como el choque de un camion contra el edificio los hizo saltar. algunas piezas del pequeo barco cayeron so

e la mesa y el viejo se quejo sonriendo algo nervioso conteniendo malamente su desazon ante su truncada o

a.

—parece que la seora saotome intento cocinar, querido —dijo la seora que a diferencia de su marido no se mostro siquiera alterada cambiando la página.

— de nuevo? esta va a ser la tercera vez en la semana —murmuro malhumorado recogiendo otra vez las piezas y tratando de enderezar la nave que se habia desplazado de la base.

entonces escucharon los gritos y las ofensas cruzadas. la seora sonrio enternecida.

— no te parece maravilloso ser tan joven?

— jovenes! —repitio para dar un sonoro resoplido gruendo.

—vamos, vamos, querido, no te enfades, acaso no recuerdas también nuestros primeros aos? —la seora cerro los ojos y dejo el li

o descansar so

e su pecho con el rostro encendido rememorando ahora en su vejez la belleza de los inicios del amor.

—por supuesto, mujer, como olvidarlo —

amo el cascarrabias hablando sin pensar, cosa que si en cincuenta aos no habia aprendido a hacer seria muy dificil exigirselo ahora—, por poco me intoxico ese primer ao comiendo tus almuerzos en la oficina! —rio maliciosamente como si se estuviera desquitando con su po

e mujer por la frustracion del dao en su maqueta—; los huevos parecian de goma y el arroz era como masticar arena, claro que lo recuerdo! y el aroma?, como a pescado muerto y carbonizado.

la novela reboto en la nuca del viejo con tanta fuerza que su rostro se hundio en el centro del barco partiéndolo en dos, con las piezas pegadas a su rostro arrugado murmullo incoherencias, mas la escalofriante presencia de su mujer a sus espaldas lo insto a guardar silencio por el resto de la maana.

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caminando por la vereda a un costado de la carretera podia admirar el pacifico paisaje que producia la ciudad desde las alturas del cerro también urbanizado donde se encontraba unas cuadras más arriba el moderno pero pequeo edificio en el que vivian. el borde de la vereda lo delimitaba una baranda que como un balcon antecedia a una caida de varios metros aplanados y cubiertos con cemento. la calle se inclinaba ligeramente en descenso cuando se dirigia a la pequea zona comercial de ese tranquilo distrito residencial. el viento un poco fresco para esa época del ao le provoco un escalofrio, habia salido unicamente con una de sus viejas camisas chinas que todavia guardaba por los recuerdos y también para fanfarronear ante akane que todavia le quedaban a pesar de haber transcurrido poco más de un par de aos desde que dejaron la escuela y ya no eran precisamente delgados adolescentes. no obstante, dado su cuerpo más fornido no la podia cerrar del todo bien, por lo que la usaba abierta so

e una camiseta blanca. con las manos en los bolsillos del jeans oscuro y algo sucio, por la limpieza que le costo dejar en orden el departamento tras la fuerte discusion en que volaron varios muebles más que por el dao causado por el incendio, se quejo lánguidamente.

—estupida akane —olfateo la manga de su camisa sintiéndola pasada al sudor de dos dias—, a ella le tocaba lavar la ropa ayer.

se detuvo de improviso mirando hacia el cielo con la misma inocencia infantil que durante aos no lo habia abandonado cada vez que se percataba de algo que lo avergonzaba.

— o me tocaba a mi? —conto rápidamente los dias con los dedos—, maldicion!, si me tocaba a mi —sonrio nervioso rascándose la cabeza agradecido de que akane tampoco lo hubiera recordado o ha

ian alimentado con más lea la discusion que tuvieron esa maana—. bien, lo haré esta noche antes que se dé cuenta —se prometio con una astuta mirada que recordaba un poco a su padre genma para luego mostrarse ofuscado cruzando los

azos sin dejar de hablar solo—. ah, pero por qué tenemos que compartir turnos si ella es la mujer!, no deberia encargarse sola de las tareas domésticas? —se imagino enfrentarla como un hom

e fuerte y autoritario reclamándole aquello, pero luego recordo que se trataba de akane y que mejor se guardaba sus protestas si no queria terminar durmiendo en el balcon como cuando aquella vez…

las puertas de la floreria se a

ieron automáticamente. la tienda no era muy grande pero gozaba de buena visibilidad, tres de sus cuatro costados eran ventanales y en su interior se formaban varias hileras con repisas atestadas de fragantes flores. tres dependientes la atendian a esas horas, un joven estudiante barria la entrada, una chica también de su edad preparaba un arreglo floral muy vistoso en el meson al fondo de la tienda mientras que otro joven atendia la caja. la administradora, una seora de mediana edad a la que forzosamente conocia bastante bien por sus constantes visitas a ese negocio, no parecia encontrarse por el momento.

—seor saotome, bienvenido —dijo el joven con amabilidad reconociendo a un cliente habitual. ranma miraba algo perdido no sabiendo exactamente qué llevar—, le puedo recomendar alguno de aqui? —dijo el muchacho indicando una repisa con varios pequeos ramos ya preparados. l miro desconfiado.

—no, no, creo que de esos ya llevé la semana pasada —se paso ambas manos por los costados de la cabeza desordenándose el cabello en un gesto de nerviosismo—, y si mejor trato con bombones? —su estomago gruo recordándole que todavia no comia nada ese dia y que con la excusa de comprar algo para el almuerzo se habia escapado del departamento en no muy buenos términos con su joven esposa.

—seor saotome, que "agradable" encuentro.

ranma dio un respingo cuando noto que alguien más le hablaba a sus espaldas. era uno de los residentes del edificio donde vivia.

—seor no… nod…

—es noda, cuándo lo va a recordar?

— eso, noda! —golpeo las manos como si él se hubiera acordado primero del apellido de su anciano vecino que vivia en el departamento continuo al suyo—. lo siento —se disculpo algo nervioso por su distraccion. todavia no se acostum

aba a ese trato formal que habia entre los adultos y de ser tratado como un igual por personas notoriamente mayores solo por el hecho de haberse casado, además de su mala memoria para reconocer a las personas que lo rodeaban ya que le era mucho más sencillo recordar a quienes lo desafiaban a un duelo que a quienes lo saludaban en la calle.

el seor noda era un anciano de alrededor de sesenta y algo aos muy bien conservados, de piel enjuta y cuerpo largo ligeramente encorvado por el peso de la experiencia, cabello blanco y bien recortado con la frescura de la colonia recién impregnada cada vez que se le veia. las manos largas y huesudas se movian con la destreza de un recientemente retirado burocrata del ministerio, cargo que siempre recordaba con orgullo, amante de su nacion y todo lo que representaba, especialmente habiendo sido testigo y participe de la reconstruccion que por aos le costo a su pais volver a levantarse y convertirse en la potencia que ahora era tras la guerra de la que los jovenes ahora apenas hacian memoria muy para su pesar. se ajustaba los anteojos en un gesto casi nervioso cada vez que hablaba y apretaba con fuerza el periodico bajo el

azo sin dejar de sonreir mostrando los dientes grandes y perfectos.

—no se preocupe, comprendo que los jovenes de hoy no piensen mucho en las cosas especialmente en este mundo tan lamentablemente rápido. está buscando algo para su joven esposa?

— no!, ah… eh… digo… pues si, algo asi creo —dejo caer los hom

os resignado.

—deduzco que tuvieron otra discusion.

— como lo sabe?

—todo el edificio debio enterarse, se lo aseguro —sonrio sintiéndose vengado de sus molestias de la maana por el sonrojo del joven.

—lo siento, no ha sido nuestra intencion.

—calma, calma, muchacho, quién no ha tenido una discusion marital antes?

—aunque nadie tantas como nosotros —se lamento cabizbajo.