6. Tarde de lluvia (1/2)

saludos!

flannya reportandose! :d

heme aqui queridos lectores! con nuevo capitulo! antes de que me empiezen a fulminar con esas miradas acusadoras y comentarios de "a buena hora, después de varios meses..." lo se, se que habia prometido escribir mas pronto y seguido, pero entre la chamba y la vida rutinara... hay veces que duermo solo 4 horas al dia... x_x aun asi perdonenme y creanme que hago lo posible para continuar tan pronto como sea posible y no tenerlos esperando. :)

ahora bien, la vez pasada nos quedamos en que el inglés ya le esta dando la maa de espiar digo! de escuchar a la mexicana por lo lejos. pero seamos honestos; estamos hablando del ex pirata arthur kirkland... no se va a quedar tan tranquilo no creen? además los nios pueden llegar a ser algo impertinentes de vez en cuando no? ;) además ya hacia falta poner un poco mas entre el inglés y la morena hon hon hon hon hon...

veremos que sucede ahora con este trio...

la cancion que uso esta vez es una no muy conocida llamada "tarde de lluvia"... no pudo ser mas adecuada para este fic :3

warning! horrores ortgráficos, falta de tildes... bueno ustedes ya saben, sé que son comprensivos xd.

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capitulos 4: tarde de lluvia

drip, drip, drip, drip, drip...

era uno de esos dias en los que no amanecio como tal, sino que solamente se fue iluminando poco a poco. el clima era algo frio ahora por la humedad y la lluvia, que aunque no era fuerte como tal, era constante. la maana habia empezado con un cielo fuertemente cerrado por nubes obscuras grises y era mas que evidente que no habia rastro del sol. aun asi, segun pasaban las horas, se iba aclarando un poco, aunque daba la sensacion de que en lugar de que fuera ya casi medio dia, parecia que eran las seis o siete de la noche.

drip, drip, drip, drip, drip...

las gotas caian y caian, una tras otras, mojando toda la campia y dandole su caracteristico color verde obscuro. repiqueteaban alegres contra los ventanales y contra los tejados, cayendo por los bordes. algunas se pegaban a las ventanas y trataban de quedarse ahi, hasta que una gota mas grande se juntara con ella e irremediablemente le obligara a caer hasta el alfeizar de la ventana o hasta el suelo y salpicaban en los charcos que se empezaban a formar.

drip, drip, drip, drip, drip...

pero pese a eso maria caminaba con su usual sonrisa en la cara por la casa. si, era cierto que ella era una muchacha de clima calido y que le gustaban los largos dias calurosos baados de sol y cielos despejados. pero este clima no le era ajeno y de hecho le gustaba a cierto modo. le recordaba de gran manera a su casa en veracruz. curiosamente el clima era muy parecido y hacia muchos aos arthur una vez la visito y se quedo ahi.

era uno de aquellos dias en los que no hay mucha percepcion del tiempo a no ser de que uno vea el reloj. la morena miro hacia abajo a las varias camisas perfectamente planchadas que llevaba en

azos, todas de arthur. no pudo evitar sonreir un poco. poco despues de que llego y dado a que le irritaba deso

e manera el quedarse sin hacer nada, en unos pocos dias se hizo cargo y tomo las riendas de la casa. no importaba cuantas veces el rubio le insistiera que ella era una invitada y no habia necesidad, ella se negaba. en cualquier menester hogareo estaba dispuesta a ayudar y en varias ocasiones los criados se le acercaban a preguntarle o pedir algun consejo. maria pensaba que era lo menos que podia hacer. finalmente ya se iban a cumplir 5 semanas que estaba hospedada en la casa del ingles.

y hasta hace poco, se empezo a dar cuenta de que arthur solo usaba las camisas que ella planchaba. ella sabia el pasado del inglés muy bien, como siempre (o casi siempre) habia sido un refinado caballero, maestro de la etiqueta y los buenos modales, y obviamente le gustaba mantener pulcra e impecable su imagen. asi pues, se encargo en la tarea de tener todas sus prendas perfectamente planchadas. si eso le gustaba al anglosajon era lo menos que ella podia hacer.

asi iba caminando por los pasillos de la mansion, su pesada falda verde obscuro haciendo un suave murmullo y una sonrisita en la cara cuando dio vuelta a la derecha en un pasillo. de pronto y suavemente sin hacer ruido, la pequea mujer se detuvo.

ahi, a mitad del pasillo que de un lado habia largos ventanales con pesadas cortinas y del otro una larga hilera de puertas, habia tres muchachas que hacian la limpieza amontonadas una encima de la otra justo enfrente de un par de puertas cerradas. las tres chicas cuchilleaban y se empujaban una a la otra pegadas a la madera y regaándose entre si.

"you've been there for too long ann!" se quejo quedamente pero visiblemente molesta la mas delgada y alta de las tres, una chica con el pelo castao recogido firmemente en un chongo.

"oh, shut it already you too!" dijo la que estaba pegada a la puerta con un ojo cerrado y dandole un manotazo para que se alejara, por lo visto viendo algo muy interesante dentro de la habitacion. esta era de corte rollizo con pelo obscuro en una gruesa trenza pero piel increiblemente pálida y pecas por toda la nariz.

"i want to see too!" se quejaba en voz queda la mas corta de estatura de las tres, de pelo castao claro en una cola de caballo, tratando de asomarse por la espalda de la segunda, aunque sin éxito alguno.

"then you have to wait your turn! " le siseo esta sin moverse de su lugar todavia viendo hacia adentro del recinto.

la mas delgada, ahora bastante enfadada, empujo fuertemente a la que por lo visto habia acaparado el lugar y la logro mover.

"move it, you fat cow!" le dijo mientras que ella se posicionaba a ver.

ann, a

io la boca mientras que ponia manos en jarras, un fuerte color rojo en sus mejillas y la punta de su nariz.

"who are you calling cow?!" le pregunto indignada en voz baja mientras que trataba de empujarla y tomar de nuevo su lugar.

"i want to see!" gimio en voz bajita la mas pequea, dando

inquitos tratando inutilmente de ver por encima de las posaderas de sus compaeras.

maria se acerco a ellas calladamente, hasta estar muy cerca. tan ensimismadas estaban en su labor que no se dieron cuenta de su presencia. ella sonrio suavemente.

"buenos dias." dijo suavemente aclarándose la garganta.

al escuchar la voz, y como si fuera un latigazo, las tres chicas de uniformes de vestidos negros y mandiles y puos blancos se pararon rectas,

incaron lejos de la puerta y se formaron en hilera por estaturas, parándose rectas como tablas, las manos en el regazo y claramente nerviosas al ser descubiertas.

"good morning miss maria" dijeron a coro las tres haciendo una leve reverencia viendo al piso y tratando de mantenerse inmoviles aunque se veia que se retenian las ganas de retorcerse las manos en el regazo.

la mexicana sonrio calidamente al ver lo angustiadas que estaban las muchachas. finalmente ella no era nadie para recriminarles algo y era mas que evidente que las habia descubierto haciendo algo. a

io la boca para hablar, pero la primera, la mas alta de las tres, se le adelanto.

"sorry miss, but i just remember i need to dust the li

ary!" dijo repentina y rapidamente. hizo una leve reverencia, inclinando docilmente la cabeza y levantandose levemente las faldas del vestido. "excuse me!"

y antes de que dijera algo dio media vuelta y salio rapidamente por el pasillo, dando una vuelta cerrada en la esquina y perdiendose de vista.

como si hubiera tenido una inspiracion divina y antes de que maria pudiera decir algo, ann, la mas rolliza, volteo a verla, sus redondas mejillas y su nariz teidas de rojo.

"and i have to sweep the staircase! excuse me miss!" dijo mientras daba una reverncia apresurada y salia por la misma ruta que su compaera hasta desaparecer por la vuelta del pasillo.

maria dirigio su mirada a la ultima de las tres, que ahora se encontraba sola con ella y mirando a la latina con sus grandes ojos abiertos. si de por si la muchacha era palida ahora parecia que habia perdido mas color y tenia la boca abierta como si fuera a decir algo, pero estaba tan nerviosa que no logaba pensar con claridad.

"i..." empezo a tartamudear la po

e chica pensando en algo que decirle "...i..."

y antes de que maria pudiera tranquilizarla ella inclino violentamente la cabeza hacia abajo, la cabeza al frente los ojos fuertemente apretados.

"excuse me miss!" dijo en voz algo mas alta de lo que hubiera querido, presa de los nervios, mientras que daba una reverencia rápida. y en un segundo la po

e chica salio disparada por el pasillo sus faldas volando tras de ella y lejos de la mexicana.

maria se quedo perpleja y quieta en el pasillo encontrándose sola de pronto, la boca levemente abierta todavia a punto de hablar. luego sonrio divertida. po

es chicas, seguro no estaban haciendo sus deberes y les sorprendio. finalmente sabia que arthur era un algo estricto respecto a la disciplina en casa.

dando un suspiro giro la vista a la puerta de la derecha en donde anteriormente habian estado amontonadas las criadas. pudo ver que las largas puertas de madera obscura que se alargaban hasta el techo no estaban del todo cerradas. habia una muy minima abertura entre ellas, de hecho casi imperceptible, pero lo suficientemente grande para dejar ver dentro de la habitacion. algo seguramente les habia entretenido ahi.

de pronto, una muy natural curiosidad femenina la invadio. que era eso dentro de la habitacion? maria se mordio el labio nerviosa. luego cautelosamente agudizo el oido y vio a un lado del pasillo... luego al otro... tras comprobar que nadie se acercaba y que por lo visto no habia actividad por ese lado de la mansion, suavemente se acerco a la puerta y miro por la abertura.

dentro la habitacion era amplia, con altos ventanales y varios sillones mullidos, una de las tantas salas de estar de la gran casa kirkland. ricamente adornada con tapices, muchas de estas habitaciones llenaban la casa y eran usadas normalmente para leer, o tomar el té. pero esta vez maria pudo ver que la gran chimenea estaba prendida dando un rico calor dorado, y enfrente de ella estaban sentados en el piso arthur y peter. la mexicana distinguio sus perfiles perfectamente y pudo ver que estaban trabajando en un barco a escala. el famoso barco que iban a arreglar.

arthur, que en ese momento no tenia puesto su saco y solo usaba su pantalon de tweed con su chaleco, tenia las mangas de su camisa blanca enrolladas hasta los codos. era extrao ver asi al inglés, pues normalmente era muy rigido en su codigo de vestir. se encontraba sentado en el suelo, una pierna extendida y otra doblada, trabajando en el barco que era una replica de un barco antiguo. peter se encontraba frente a el, hincado, viendo con sumo interés el trabajo del mayor, el tronar de la lea en la chimenea el unico sonido.

"peter have you been practicing your knots?" pregunto de pronto el ojiverde, sin despegar la vista del barco.

sealand alzo la mirada y asintio enérgicamente.

"yes father!" dijo el menor.

"well then, tie the sails." le dijo mientras que le extendia una diminuta cuerda.

el rostro de la micronacion se ilumino, e inflando su pequeo pecho en orgullo se llevo una manita a la ceja, saludando marcialmente.

"aye, aye captain!" dijo feliz tomando el material y poniéndose a trabajar.

maria observaba en silencio toda la escena. de hecho quien sabe cuanto tiempo estuvo ahi viendo en silencio, el como inglaterra veia al pequeo trabajar concentrando, sus pequeas manitas atando las cuerditas al mástil, su ceito algo fruncido mientras sacaba la lengua en esfuerzo. y desde lo lejos pudo ver como arthur sonreia levemente con orgullo paternal. el mayor alargo una mano y revolvio los mechones rubios de su hijo.

"well done my boy...well done." dijo suavemente el inglés.

méxico decidio que era momento de darles un poco de privacidad. en silencio, dio unos pasos hacia atrás y empezo a caminar por el pasillo, ahora a

azando las camisas planchadas contra su pecho. la pequea mujer sonrio para si misma. no habia sido su intencion espiarlos, pero no se arrepentia. apretando algo mas fuertemente las camisas, sin importarle que se arrugaran en el proceso, se fue caminando por el pasillo, su falda murmurando tras de ella, sus labios en una pequea sonrisa secreta, y sintiendo algo cálido y extrao en su pecho, que no tenia nada que ver con la chimenea.

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"why are you so happy?"

la pregunta saco a maria de sus pensamientos. parpadeo un par de veces regresando a la realidad y vio al pequeo sealand sentado enfrente de ella mirándola con curiosidad. varios de sus juguetes se encontraban en el piso alfom

ado, y se encontraban en una habitacion cuyas ventanas daban al jardin. era cierto, ya era tarde, las 5 exactamente segun sonaba el gran reloj, y habia estado jugando con sealand enfrente de la chimenea de una de las tanta habitaciones. en uno de los sillones mas cercanos a la chimenea se encontraba hecho un ovillo el gato, camelot fitzpatrick kirkland iii, ronroneando mientras dormia plácidamente, el

illo del fuego dándole un cierto color dorado.

"mande?" pregunto algo atontada la mexicana.

el pequeo cruzo de

azos e inflo los cachetes.

"todo el dia has estado muy sonriente, pero el dia esta horrible!" dijo algo molesto el nio.

la mexicana, que estaba hincada en el piso, su larga falda alrededor de ella sonrio más. obviamente no le iba a decir al nio lo que habia visto en la maana y que esa era su razon para sonreir.

"no te gusta el clima?" pregunto ella tratando de desviar la conversacion.

la micronacion nego fuertemente.

"no! no puedo salir a jugar, y todo es muy aburrido!" dijo mientras se iba a una de las ventanas y miraba hacia afuera. ya todo estaba casi obscuro, y dando un gran suspiro fue a uno de los bancos situados bajo las ventanas. se subio a el y recargo los codos en el alfeizar de la ventana, dándole la espalda. "me gustaria ir a tu casa donde siempre hay sol para siempre jugar!" exclamo el pequeo.

la morena sonrio dulcemente. seguramente era tortuoso para un pequeo estar encerrado todo el tiempo. ahora que lo recordaba, ella siempre se la paso de nia corriendo por los campos bajo el cálido sol, sintiendo el aire correr con ella, o nadando horas en los rios frios para después tirarse so

e la hierba o una roca y dejarse secar. su vida siempre habia sido al aire li

e, pero sealand con este clima tenia que privarse de eso. levantándose del suelo, fue hacia donde el pequeo se asomaba y se sento junto a el, viendo para afuera.

"mmmmmmhhh sabes?" empezo ella con voz interesante y llevándose un dedo a la barbilla. "yo pienso que este clima es muy bonito!" dijo ella.

sealand giro rápidamente la cabeza a verla e hincándose recto en el banco y la miro con su ceito fruncido.

"what?!" dijo el sin darle crédito a sus pala

as.

"si! asi como lo oyes! me gusta este clima!" dijo ella doblando las manos en su regazo y sentándose muy derecha con una sonrisa gatuna en los labios.

el pequeo no entendia a la mayor.

"but why?!" dijo el oji azul "nadie puede hacer nada! la lluvia es aburrida!"

"talvez para nosotros, pero hay muchos que no piensan lo mismo." comento ella sabiamente.

"who?" pregunto ahora el nio interesado.

méxico dirigio la vista a la ventana luego se agacho y apunto para afuera.

"ves eso?" le pregunto, su vista fija en algo.

peter, que no sabia que se pego a la ventana tratando de ver que tanto era aquello que tenia la atencion de la morena.

"what?!" exclamo emocionado.

"eso!" exclamo ella apuntando hacia afuera.

peter pego la cabeza junto a la de ella tratando de tomar el angulo para ver aquello que tenia su atencion.

"i don't see anything!" dijo buscando frenéticamente con la mirada.

ahora que tenia la atencion del infante maria se aclaro la garganta y empezo a cantar.

"estuvo lloviendo, toda la tarde, el campo ha quedado muy verde y fragante, pero las flores tienen su capa, porque se moja quien no se tapa." canto ella sealando los rosales. "ya las viste?"

"yes! dijo el pequeo sonriente sus ojos a

iéndose en realizacion de varios capullos cerrados. "las flores se taparon de la lluvia con sus pétalos!"

mientras maria dirigio su vista a un árbol no muy lejano y diviso como en la base del tronco se asomaban las orejas de un conejo mientras que una ardilla corria y bajaba subiendo nueces para resguardarlas de la lluvia.

"y de su cueva sonriente y amable salio el conejo con impermeable; de un viejo árbol bajo doa ardilla muy pizpireta con su som

illa." siguio cantando la mexicana con un cierto tonito en vaivén.

el nio ahora hincado recto apoyándose en el marco de la ventana diviso a los animales.

"i see them!" y luego apunto al estanque "look! some ducklings are getting wet!"

méxico vio a donde decia el nio. efectivamente, una linea de unos 6 patitos se dirigian al estanque y lo empezaban a cruzar sin importarles en lo mas minimo la lluvia, solo agitando rápidamente sus colitas mientras nadaban uno tras otro.

"esos patitos van a la escuela, con un paraguas que todo se cuela; asi los patitos van encantados pisando charquitos." canturreo la pequea mujer.

el reloj dio las cinco y cuarto y mientras sonaban las campanadas maria siguio cantando suavemente.

"estuvo lloviendo desde mediodia la casa está oscura, muy triste, muy fria" dijo con un leve puchero , a lo que el nio sonrio. luego a

io mucho los ojos en sorpresa "con tanta lluvia caida de arriba, el agua ya llega hasta la barriga!" exclamo mientras le hacia cosquillas a sealand a lo que este retorcio riéndose fuertemente.

de donde estaba el sillon vino un maullido parecido a lo que parecia una pequea protesta. la nacion y la micronacion voltearon la vista a camelot, que aun estaba hecho ovillo, pero por lo visto habia sido despertado de su sueo y veia como si estuviera frunciendo su ceito poblado. realmente era idéntico a inglaterra, maria casi podia ver en su lugar al inglés sentado leyendo el periodico, una taza de té en mano mirando de manera reprobatoria al par. con una sonrisa, tomo la mano de sealand y volviendo a su tonadita anterior se dirigio a donde el gato.

"junto al

asero antiguo y caliente, ronca mi gato, inteligente;" canto ella llegando a donde el gato y acariciándole tras las orejas dobladas a modo de disculpa. el minino cerro los ojos agusto disfrutando el mimo y cambio algo su enojo. luego ella volteo con el menor levantando un dedo "pero los patos opinan distinto y si se mojan es por instinto." canto ella.

seland corrio de nuevo a la ventana, y subiéndose al banco se asomo.

"todavia estan ahi!" dijo el nio feliz.

la mexicana se acerco y sento junto a el.

"esos patitos tienen tal modo de zambullirse en agua con lodo, que la maestra dijo esta frase: patos mojados no quiero en mi clase!" termino la mexicana mas contenta al ver a seland ver con nuevos ojos la lluvia.

ambos se quedaron viendo el caer de la lluvia, en silencio y sonrientes por un largo tiempo. de pronto sealand, sin quitar la vista afuera pregunto de pronto.

"tu me dijiste que el clima era por como eran las naciones, verdad?" dijo el nio.

"si, claro." respondio ella sin entender de donde habia venido la pregunta. claro, se acordaba de como habia hablado acerca de eso cuando le explico de rusia y como el no era tan malo.

"entonces te gusta el clima aqui? " pregunto sealand todavia viendo por la ventana.

"pues... si, se podria decir que si..." dijo cautelosamente la latina sin saber muy bien a donde queria llegar el nio.

"entonces esta cancion es acerca de mi papá verdad? porque si te gusta la lluvia entonces te gusta aqui no?." dijo inocentemente el nio, viéndola con su gran cara iluminada, ojos grandes abiertos y una sonrisa totalmente desprovista de malicia, preguntando como si fuera la cosa mas normal del mundo.

maria sintio de pronto como si tuviera una piedra enorme en la garganta. sintio en contra de su voluntad sonrojarse y apreto levemente sus manos que estaban dobladas en su regazo, para controlar su nerviosismo. la pregunta la tomo totalmente desprevenida asi como esa agilidad infantil que de repente saco el menor. en ningun momento ella habia cantado pensando en el inglés propiamente. al menos no de manera consciente.

"l-la cancion? e...este..." empezo la morena al verse ante esa pregunta tan directa y la imagen del inglés de la maana fuertemente plasmada en su mente, no dejándola formar propiamente una respuesta para el menor. que podia decirle? que debia decirle?! seguramente asi se sentia algun padre cuando su hijo pequeo le hacia la incomoda pregunta de donde vienen los bebes.

muy ocupada estaba la mexicana buscando una explicacion coherente cuando el chiquillo sin esperar y sin notar el estado de desesperacion de la mujer, volteo de nuevo a la ventana.

"look! the ducklings are still there!" dijo pegando la frente al cristal y apuntando entusiasmado.

maria, hecha una manojo de nervios y de pronto agradecida por que algo mas capto la atencion de el menor, rio nerviosa.

"si... los paititos...lindos no?" dijo ella sonriendo y viendo por la ventana tratando de poner aquella extraa pregunta lejos de su mente.

y mientras ambos estaban muy ocupados viendo por la ventana, unos ojos verdes, que no eran los de camelot, veian todo.

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la noche era una en la cual la lluvia aumentaba a que hubiera un cierto aire de calma y quietud. no era una lluvia estrepitosa, sino que era suave, casi como un constante murmullo que arrullaba. el trio se encontraba en la biblioteca, sentados en los sofas que estaban acomodados alrededor de la chimenea de piedra. en el sillon individual, de gruesos descansa

azos y respaldo alto se encontraba arthur, con el periodico abierto de par en par y una pierna cruzada, el ceo algo fruncido mientras que leia las columnas de "the times". a su lado, en una pequea mesita, habia una taza con té, el vapor de este danzando en la superficie. maria, se encontraba del otro lado en un sillon largo, sentada con la espalda recta, su pequea canastita de mim

e con sus cosas para tejer. con una pequea sonrisita movia hábilmente los dedos, las agujas haciendo un minimo sonido al chocar unas con otras. peter por su parte, se encontraba acostado en el suelo boca abajo en la rica alfom

a y recargado en los codos, un li

o abierto de par en par en el suelo, mientras que movia en el aire los pies hacia adelante y hacia atras ritmiacamente mientras leia.

por largo rato, los tres mantuvieron esa calma: arthur pasando las hojas de periodico, maria moviendo las agujas, sealand volteando de vez en cuando una página, la lea tronando ...

"father, how did you meet maria?" dijo de pronto sealand levantando la mirada sonriente a inglaterra rompiendo toda paz en al ambiente.