17. La esposa secuestrada (1/2)

La esposa secuestrada Noham 1398550K 2021-07-27

ranma es propiedad intelectual de la artista rumiko takahashi. esta historia ha sido creada unicamente como un homenaje a su o

a.

fantasy fics estudios es un grupo fundado hace más de diez aos en torno a la fantasia, la escritura de fanfictions y de relatos originales. nuestra mision es pregonar el li

e uso de la imaginacion y la diversion.

.

.

.

podia escuchar el viento sacudiendo las hojas de los árboles, su padre le habia contado que asi también se escuchaban las olas en el mar.

el nio acunaba las manos alrededor de las orejas. a

io los ojos y corrio adelantándose a su padre. la carretera doblaba en una pronunciada curva so

e un acantilado antes de descender por una larga pendiente. apoyo las pequeas manos en la barrera y admiro ciudad que los esperaba en el fondo del valle, rodeada de cerros cubiertos por un denso bosque de humedo verdor oscuro. nubes enormes y esponjosas se deslizaban silenciosas rozando los árboles. una muy grande descendia por el lado de la carretera. el nio a

io la boca con ingenuo asom

o ante la gigantesca pared gris, y los grandes ojos en su pequeo rostro, reflejos del cielo,

illaron de puro entusiasmo. imagino que era una ballena flotando so

e un mar de árboles. la saludo con su pequea mano en alto llamándola a gritos: ballena-chan, ballena-chan!

su padre, un hom

e joven de cabello oscuro y corto cubierto por un pauelo blanco, se detuvo a su lado. respiro profundamente el aire fresco de la maana hasta llenar el pecho y poso su mano grande y pesada en la cabeza del pequeo, haciéndole una

usca caricia. el nio lucho para zafarse de esa mano que le revolvia el cabello, sin escuchar el profundo pensamiento que decia su padre. cuando lo consiguio, noto que su padre lo observaba fijamente, se ajustaba los anteojos y le volvia a decir algo; luego apunto hacia la ciudad. el nio miro en esa direccion, pero al volver el rostro descu

io que su padre no se encontraba, pues habia echado a correr pendiente abajo por la vereda, burlándose y arengándolo a seguirlo.

a medida que el nio corria tras su padre, se olvidaba del desafio y las burlas, pues volvia a alegrarse al gozar de la velocidad que alcanzaba al dejarse llevar por la inclinacion del camino, con el cabello hacia atrás descu

iendo su amplia frente, la diminuta coleta estirada hacia atrás y el aire frio golpeándole el rostro. tan deprisa iba que creyo ver que las paredes de roca natural en la vereda opuesta se volvian lisas y cubiertas de cemento; que los árboles a los lados del camino desaparecian y eran reemplazados por postes del tendido eléctrico; que una pequea explanada por la que acababa de cruzar se convertia en una plaza con juegos y césped delante de altos edificios de departamentos. la calle se volvio más amplia bajos sus rápidos pies que casi no tocaban el suelo, transformándose en un camino mejor pavimentado. el nio comenzo a saltar en zigzag esquivando las pozas de agua como de lluvia reciente, y vio en el camino a una pareja a

azándose con fuerza.

.

..

.

fantasy fics estudios presenta el final de un relato sin fin

.

..

.

akane lo a

azo metiendo las manos por dentro del a

igo.

—ranma, yo… estoy embarazada.

quedo perplejo. escucho bien?... embarazada?... y qué significaba embarazada?... seria que… embarazada?... ah, embarazada! consiguio cerrar la boca, pero su mirada continuaba perdida en el vacio. entonces… akane estaba… embarazada?

palidecio.

akane esperaba un bebé... su bebé!

las piernas le flaquearon victima de un pánico inexcusable. eran demasiadas emociones en tan corto tiempo y su mente se desconecto dejando caer los

azos. olvido por un momento que estaba casado con akane, olvido el ao que transcurrieron juntos, olvido lo aprendido, olvido lo vivido, olvido las promesas que se hicieron cuando una vez creyo pasar por eso mismo, olvido su propio deseo por ser padre, olvido incluso quién era akane, olvido quién era él! todo lo que retumbo en sus oidos fue una voz oscura, malévola y cruel que hizo eco dentro de su cabeza diciéndole: no estás preparado, no tu que nunca tuviste un buen ejemplo y todo lo que aprendiste fue a escapar de los problemas, no puedes hacerlo, jamás serás un buen padre!

el viento zumbo so

e su espalda agitando su cabello. una som

a pequea cruzo por su lado arrancándolo violentamente de sus pensamientos y por reflejo reacciono moviendo los

azos, rodeando a akane con mucho celo. despabilo sacudiendo el rostro y a media cuadra vio a un nio deteniendo su carrera

uscamente arrastrando los talones. era pequeo, con una enorme mochila de viaje, cabello negro, coleta, con una tenida sucia y gastada de entrenamiento hecha a su medida. el nio giro lentamente moviendo los pies.

los ojos de ambos eran del color del mar,

illantes, que reflejaban a una unica alma juguetona como la turbulenta marea. se encontraron a través de la distancia y del tiempo que los separaba. ranma saotome parpadeo sorprendido y aquella vision, que no supo interpretar, quizás penso se trataba de una alucinacion o de un recuerdo palpable. lo que fuera, la imagen de ese nio sin problemas, sin preocupaciones, sin miedos, consiguio rescatarlo de la fie

e de extraos pensamientos que lo torturaban. el joven volvio a sentir el intenso latido de su corazon dando golpes contra las paredes de su pecho, y la sangre recorriendo su cuerpo inyectando calor en sus miem

os. suspiro profundamente una vez, dos veces, tres veces y finalmente más calmado el joven hom

e esbozo una sonrisa infantil y limpida, sin maldad, sin miedo al maana; como la imagen en el espejo del alma pura e inquieta de aquel nio que lo observaba lleno de curiosidad.

akane comenzo a temer, ranma tardaba mucho en responderle. sus manos se aferraron con más fuerza de la camisa por debajo del a

igo y quiso separar su rostro.

—r-ranma…?

pero no pudo apartarse cuando ranma la envolvio con más fuerza, con una mano so

e su cabeza obligándola a descansar su mejilla so

e el agitado pecho del joven hom

e.

—no tengo miedo —ranma susurro con fuerza—, voy a ser padre, no tengo miedo, voy a ser padre! voy a ser padre, maldicion, voy a…!

cerro la boca y cogiendo a su esposa por los

azos la aparto

uscamente buscando su mirada.

—es verdad? —la interrogo desesperado—. dime, akane, esta vez si es verdad? lo es?... lo es?

akane se sintio un poco aturdida por la forma en que él la remecia sin cuidado. iba a protestar cuando mirándolo a los ojos enternecio. aquel hom

e era un desastre, con el cabello despeinado so

e su frente, convertido en una masa de nervios y emociones que refulgian en sus ojos y que akane encontro tan bellos en ese momento, más perfectos por el miedo y la atencion que le prodigaban como si su vida dependiera de una sola de sus pala

as. y ella no podia ser cruel haciéndolo esperar por más tiempo.

—es… es verdad, ranma, es verdad, esta vez si que estoy embarazada! siento el no habértelo dicho antes, porque… porque… —los labios de la joven temblaron, nego con la cabeza, no podia pensar en eso ahora—. si, seremos padres… ranma? no! qué haces?... bájame!

ranma sin escucharla ni permitir que lo detuviera con sus forcejeos, alzo a akane en sus

azos y comenzo a girar y reir como un auténtico demente.

—voy a ser padre, lo escuchaste, akane? voy a ser padre!

—ranma, ya lo sé, si yo te lo dije. ranma, no!... bájame, que me mareo!... ranma, haces que me sienta mal!... ranma, no, tonto, ya bájame! ay, no… ah!

—voy a ser padre!...

—bájame!

—… escucharon todos? voy a ser padre! —casi canto en su alegria.

aquella accion provoco más extraeza en el pequeo nio que los miraba, cuando la voz de su padre lo interrumpio.

—ranma, qué esperas, baja ya! —grito el joven maestro genma saotome que lo esperaba en la vereda al final de la pendiente—, o es que tienes miedo de perder?

—yo no tengo miedo, papá —protesto el pequeo nio en respuesta—, no tengo miedo a nada!

pero no avanzo más que un par de pasos y se detuvo otra vez mirando hacia atrás. le provocaba curiosidad esa pareja de raros adultos y su juego, en que aquel sujeto tomaba a esa mujer en

azos y giraba riéndose hasta marearla. era alguna clase de competencia? o seria una técnica de combate desconocida? aunque lo que más lo intrigaba era el rostro de esa joven mujer, la manera en que parecia reirse, rabiar y llorar, todo al mismo tiempo; también la forma de sus ojos, sus labios pequeos, su corta melena que se mecia con cada giro de una forma que lo atrajo mucho más que las divertidas cigarras cuando jugaba a perseguirlas de árbol en árbol en el bosque. no podia entenderlo a su infantil edad qué era esa fascinacion que le provocaba, pero que dejo una impresion en su alma infantil que perduraria más allá de sus recuerdos.

solo aos después reviviria esa misma extraa sensacion: parado so

e una cerca mirando a esa chiquilla sonreir con el atardecer de fondo, con el cabello recientemente cortado. y entonces conoceria la pala

a correcta para definir lo que le provocaba esa mujer, a pesar que todavia tendria el rostro sucio por las lágrimas: que ella era muy bonita.

continuo por otro regao de su padre. descendio unos pocos metros más cuando un fuerte y frio ventarron le dio en la espalda sacudiendo sus ropas y cabello, inclinando los árboles y haciendo sonar un coro de hojas. al volverse rápidamente el pequeo ranma noto que ya no habia edificios, ni modernas lum

eras, tampoco los charcos de agua so

e el pavimento. tampoco pudo ver a esa rara pareja.

.

..

capitulo final

..

.

la esposa secuestrada

.

..

seis meses habian transcurrido con la velocidad de una semana.

deslizaba las pantuflas perezosamente por el pasillo. llevaba los gruesos calcetines arrugados a medio caer alrededor de los tobillos. el borde del grueso vestido de mezclilla azul tipo jardinera cu

ia sus rodillas. habia arremangado las mangas del jersey blanco y cargaba una pequea caja, la que rebotaba suavemente contra su vientre más abultado, todavia no muy grande, pero lo suficientemente pronunciado como hacerse notorio recogiendo un poco el vestido.

tarareaba a viva voz una de sus canciones predilectas cuando cruzo frente al espejo en la pared del pasillo. se detuvo al momento y dejo de cantar. retrocedio un par de pasos hasta quedar otra vez frente al espejo y giro observándose.

deposito la pequea caja so

e la mesita a un costado del teléfono que empujo sin darse cuenta que por poco lo tira, y se planto ante el espejo examinándose con detenimiento. se paso ambas manos por el cabello enredando la punta de sus dedos con el final de la corta melena. le habia crecido bastante rápido y ya le rozaba los hom

os. se saco el fino cintillo, del mismo color del jersey con una pequea margarita de adorno a un costado, lo sostuvo con los labios mientras se recomponia el peinado y se lo volvio a colocar ajustándose cuidadosamente. movio la cabeza de lado a lado mirándose otra vez como le habia quedado el cabello.

—tendré que cortármelo antes que ese bobo comience a reclamarme —poso un dedo en su mejilla pensando en voz alta—, si tan solo lo hiciera de manera amable y no con

omas pesadas. es tan inmaduro! si a veces se comporta como si fuera un crio.

—yo no soy un crio, akane! —se escucho el grito de ranma desde la alcoba al fondo del pasillo.

ella apreto los dientes sorprendida, como una nia en una travesura, y luego suspiro resignada retocándose otra vez el cabello frente al espejo.

—tenia que ser, cuando le conviene tiene buen oido, pero cuando no… —espero mirando fijamente hacia la alcoba. no escucho ningun reclamo esta vez—. me lo suponia!

siguio observándose. se fijo en sus ojeras y exhalo un lamento con pesar. luego, divertida, estiro sus párpados hacia los lados haciendo morisquetas, afilando la mirada.

—soy una chinita metiche y desvergonzada —saco la lengua.

se palpo las mejillas con ambas manos y ya no se sintio tan divertida. pensaba que habia subido un poco de peso y en realidad se veia un poco más hinchada de rostro. se las pellizco y tiro con fuerza.

—si sigo engordando pronto voy a parecer una ballena…

se solto las mejillas asustada cuando su joven esposo le hablo justo al pasar por detrás.

—pero vas a ser una ballena muy bonita —ranma exagero un meloso tono romántico, cerrándole un ojo para seguir caminando, ahora más aprisa.

—oh, gracias… —su sonrojo duro apenas un momento—. espera, qué fue lo que me dijiste?... ranma, regresa acá! repite eso!

akane agito los puos, cogio su caja y lo siguio por el pasillo.

—y ahora te haces el sordo. ranma, deja de silbar, te estoy hablando!... ranma!

.

.

cuatro dias atrás, en la panaderia, akane se encontraba sumida en un profundo silencio. cargaba un molesto peso en su corazon que dolia con cada una de sus respiraciones y subia hasta apretarle la garganta; era una parte de ella que en el fondo no deseaba despegarse de todo lo que habia encontrado en ese lugar. akane termino de cambiarse el uniforme de la panaderia, dejándolo muy bien doblado so

e la mesa de la pequea habitacion que usaban de vestidor. ya no tendria nada que guardar en su casillero para el dia siguiente, por lo que fue retirando una a una las fotografias, el pequeo estuche con cosméticos, una novela de tapas envejecidas y celestes, y algunas cosas más que guardaba alli hasta dejarlo vacio. todo lo fue depositando en la mesa al lado del uniforme.

la tenida la guardaria como un recuerdo, pues la seora ozawa se la habia obsequiado a pesar que el vestuario era propiedad de la panaderia. de todas maneras ninguna otra chica podria usarlo dado los pequeos ajustes que le fue haciendo durante esas ultimas semanas para que le entrara, por su vientre un poco más notorio. poso su mano so

e la blusa doblada y suspiro. entonces recordo que todavia le faltaba una prenda. levanto las manos hasta su cabeza donde tenia la pequea gorra que parecia un pauelo doblado. dudo. bajo las manos vacias; se lo llevaria puesto por lo menos hasta la entrada, porque todavia era parte de ese lugar, a lo menos en los ultimos metros que la separaban de la puerta. contuvo un sollozo.

camino por el oscurecido pasillo llevando sus cosas en una bolsa de papel rectangular con un bonito mango de género. paso frente a la cocina. no habia nadie, pero para ella fue como si hubiera podido verlos a todos correr en los dias de mayor movimiento, cuando incluso las chicas ayudaban a los dos maestros panaderos en la elaboracion de los pasteles y panes. en esos dias la seora ozawa siempre obsequiaba a sus trabajadoras y panaderos algunas porciones de pastel o panes dulces para que llevaran a sus hogares. akane se sonrio al recordar que ranma parecia tener un olfato prodigioso, pues siempre se las ingeniaba para salir temprano y pasar por ella cuando sabia ella llevaria alguna delicia a casa. volvio a suspirar, se paso una mano por el rostro, qué sensible se habia puesto!

akane se quedo paralizada cuando llego al amplio frontis de la panaderia. entre las vitrinas y la caja, en lugar de publico se encontro con todas las chicas, los dos maestros panaderos y la seora ozawa que la habian esperado pacientemente para despedirse, con un bonito lienzo que extendian colgando delante de ellas en el que podian leerse claramente: nunca te olvidaremos, akane.

—no… no es verdad —se quejo akane, cu

iéndose la boca, porque ya le era dificil poder contenerse hasta ese momento.

—sorpresa! —grito suzume reventando un cono de confeti so

e su amiga.

—ay!

—suzume!, no en el rostro de la po

e, en qué estás pensando?

—lo siento, seora ozawa.

—calma!, estoy bien, no tiene importancia —akane no sabia si reirse o llorar, cuando la joven yushiko corrio para ayudarla a sacudirse el papel de los hom

os y cabello, entre las risas y aplausos de las demás chicas—, pero no tenian que haberse molestado.

omeas, nia? se va una de mis mejores empleadas en aos, lo menos que puedo hacer es despedirte de la manera correcta, no es asi yuki?

—si, mamá. la extraaremos mucho, seora saotome —dijo yushiko igualmente emocionada.

—pero yo también soy una buena empleada —reclamo suzume—, no es verdad, seora ozawa?

la seora ozawa le respondio con una cruel carcajada.

akane se quedo observándolos a todos, como si de pronto se hubiera convertido en una espectadora sintiéndose fuera de si misma. veia como el recio y veterano maestro panadero muto llenaba de elogios a la seora ozawa, y esta no se mostraba tan reacia como solia ser en su trato con los hom

es, o a lo menos no con el maduro panadero. yushiko intentaba consolar a suzume que de un momento a otro rompio en lágrimas; quitándole a ella misma el deseo de llorar. luego noto, guardando un secreto silencio para que la seora ozawa no se percatara, como el joven ayudante panadero abe conversaba animadamente con yushiko, y la manera en que a la muchacha le

illaban los ojos al responderle. claro que reconocia esa mirada, penso akane, tan boba no era!, porque era la misma que ella tuvo desde la preparatoria cada vez que pensaba en su tonto esposo ranma.

las demás reian, conversaban, recordaban anécdotas de lo sucedido durante ese tiempo, poco más de un ao y medio que llevaban juntas.

fue en ese momento que akane, silenciosa y con los ojos cristalinos, alzo las manos para despojarse finalmente de su som

ero; un gesto que quizás parecio insignificante para el resto, pero no para ella.

habia terminado su tiempo en la panaderia de la seora ozawa, jamás volveria a trabajar en ese querido lugar.

.

.

recordaba la despedida de la panaderia mientras apilaba la pequea caja so

e la otra más grande que antes su esposo dejo contra la pared, en la que guardaba también la gorra de su uniforme de trabajo junto a algunos marcos con fotografias que le eran queridas. cansada se paso la manga por la frente, para después llevar las manos detrás de su cintura arqueando los

azos, estirándose hacia atrás como si le doliera un poco la espalda. lo que hizo más notorio su abultado vientre. suspiro profundamente mirando las otras cajas que habian reunido en la sala.

—es increible todo lo que juntamos en tan poco tiempo —alzo la voz hacia el pasillo—. ranma, acabaste de bajar eso del closet?

—ya casi!... ah!

akane encogio los hom

os cerrando los ojos cuando escucho un fuerte golpe seguido del estruendo como si algunas cosas hubieran caido y rodado por el piso. los a

io al momento y corrio hacia la alcoba.

—ranma, ranma!... qué sucedio, estás bien?

.

.

—buenos dias, papá!

tres dias antes, en el gimnasio takeda, asi lo saludo uno de los instructores cuando se cruzo con ranma. el joven levanto la mano desganado.

—buenos dias, papá —lo saludo una chica que se topo camino a su siguiente clase.

—buenos…, papá —chiyo ueda, tan dormida como cada maana, le alcanzo una ficha con los alumnos que tendria para su siguiente sesion.

—buenos dias, papá! —exclamo michi, con las mejillas coloradas y los ojos

illantes, poniéndose de pie mientras compartia una mesa del casino desayunando junto a otras chicas.

todas las chicas la imitaron parándose también con entusiasmo, saludándolo con las manos en alto, coreando al unisono:

—buenos dias, papá!

y estallaron en risas.

shota takeda revisaba unos documentos con sus anteojos puestos cuando ranma entro violentamente en su oficina, cerro la puerta con fuerza y la bloqueo con la espalda respirando agitado, como si estuviera escapando desesperado por su vida.

—saotome…?

—hasta cuándo van a molestarme con eso, demonios! han pasado meses desde que se enteraron y todavia no se cansan, esos idiotas.

—no me digas —takeda se sonrio aunque un poco preocupado, comenzaba a vislum

ar que ranma seria un jefe con bastantes problemas de autoridad. bien, a lo menos el muchacho tenia carisma por lo que sabia ganarse inconscientemente el afecto de los que lo rodeaban—, siguen con eso, papá?

ranma lo miro furioso y takeda se disculpo con las manos en alto.

—lo siento, saotome, lo siento. pero no puedes negar que es divertido.

—para usted lo será.

—es que no estás feliz?

el joven lo miro fijamente, entonces dejo de torcer los labios y resignado se sonrio. si que lo estaba, más de lo que podia permitirse expresar. se encogio de hom

os con las manos en alto.

—supongo que un poco.

—solo un poco? —takeda dejo el escritorio acercándose al muchacho.

—bien, un poco más que un poco.

—ah, muchacho terco! —de una risotada lo a

azo por los hom

os remeciéndolo con tal violencia que ranma creyo que tendria que recoger los trozos de sus espiritu del piso—. es que no recuerdas como lo cele

amos ya?

ranma recordo como takeda y los muchachos lo obligaron a acompaarlos a un pequeo bar para beber en cele

acion a su paternidad. el resultado? pues una joven esposa para nada feliz al verlo aparecer en la puerta del departamento apenas sostenido en pie y, peor, gracias a una mala

oma de yoshiro y eita, con un labial marcado en la camiseta del uniforme deportivo. por suerte akane confiaba lo suficiente en él como para creerle y no haberlo dejado durmiendo fuera del departamento o en el frio balcon; pero si termino ranma despertando del todo tras haber sido sumergido en una tina con agua muy fria en el bao. qué manera de reco

ar la so

iedad! akane tenia su toque… aunque igual le costo una terrible discusion que se soluciono cuando tuvo que pedirle amablemente a yoshiro que lo acompaara al dia siguiente a la panaderia para que contara toda la verdad de lo que hizo. lo que finalmente consiguio el auténtico perdon de akane y una disculpa por haber dudado de él.

ranma sacudio el rostro, se habia dejado llevar por los recuerdos.

—para qué me llamaba, seor takeda?

—ah, eso —de pronto el rostro de takeda ensom

ecio—. pues, digamos que tengo un asunto entre manos un poco complicado.

—hay problemas con la fundacion?

—no, no!, por supuesto que no, todo va viento en popa. el problema es otro y te necesito para solucionarlo. ranma —cuando shota takeda llamaba a ranma por su nom

e, era cuando dejaba de lado el trato entre jefe y empleado, y se dirigia a él como a su socio y amigo—, viste de camino acá a michi?

—michi?... si, la vi, estaba desayunando junto a las demás.

—y como la viste?

—como?... igual que siempre —se rasco la cabeza no comprendiendo las preguntas del seor takeda.

—estaba feliz?

—si, supongo.

—pequea nia cabeza de pájaro —murmuro enfadado de manera paternal, como lo haria en sus dias de maestro.

—qué hizo michi, seor takeda?

—pues lo que te contaré ahora quiero que sea un secreto, bueno, por lo menos hasta que michi se encargue de contárselo a todas las chicas del gimnasio, ya la conoces —takeda se vovio a sentar cansado en su escritorio y le hizo un gesto a ranma para que ocupara la otra silla—. has visto a yoshiro?

ranma se tenso por instinto y no porque sospechara algo, pues yoshiro obuchi solia meterse en lios muy peligrosos, de los que eita doi y él tenian que sacarlo a menudo. como aquella vez en que descu

ieron que yoshiro habia apostado con unos yakuzas a los que no podia devolverles el dinero… mejor no recordar la aventura de la que apenas salieron airosos sin que su akane ya embarazada se enterara, ni mucho menos el seor takeda o ya hubiera despedido a yoshiro por imbécil. intentando prestar atencion respondio con prisa.

—en los vestidores.

—como lo notaste?

—ahora que lo dice… estaba silencioso. extraamente silencioso, no me molesto como el resto; eso es muy raro en él.

takeda asintio.

—yoshiro obuchi y michi momoi están comprometidos.

ranma se fue hacia atrás con silla y todo al piso. como dijo, esos dos? jamás los vio en nada…! fuera de los intentos de yoshiro por conquistarla, pero eso no era en serio, pues lo hacia con todas las chicas del gimnasio y jamás ninguna le presto atencion.

se levanto enderezando la silla y dejándose caer con prisa, apenas respirando para volver a preguntar.

—un momento, seor takeda, no puede ser cierto, como yoshiro…? y michi! pero como?

—esta semana han sucedido muchas cosas que en tu distraccion, futuro papá, ni siquiera te has percatado. deberias estar más atento si vas a ser un jefe —lo regao, pero suavemente, más parecia estar incomodo con la noticia que le estaba dando—. hace unos dias tuve la inesperada visita de la madre de michi, la seora hanako momoi.

—su madre?

—esa nia loca es hija de una mujer que pertenece a las fuerzas de autodefensa, y nada menos que de una coronel, podrias haberlo imaginado, saotome? qué enorme diferencia, mientras la hija parece una nia bastante despreocupada… digámoslo honestamente, una cabeza de gorrion; pues la madre es terrorifica, parece un reloj. en dos minutos que estuvo en mi oficina me recomendo limpiarla, ordenar mis documentos y, lo que era peor, me regao duramente. en mi vida tuve tanto miedo!, me volvi a sentir como un crio. no te sonrias, ya la quisieras haber enfrentado tu, muchacho.

—no, muchas gracias —ranma dejo de sonreirse y se puso serio—, pero por qué motivo vino, algo malo le sucede a michi?

—además de casarse con yoshiro?... pues resulta que a ese tonto se le ocurrio seducir a michi.

—qué…?

—tuvieron una cita y… no volvieron esa noche a casa. es necesario que te explique más? es tal como lo estás imaginando; y no, no hubo malentendidos, fue asi, saotome.

—entonces, ella le creyo?... pero si todos saben que yoshiro es un idiota que jamás habla en serio!... y como que fue lo que estoy pensando?... esos dos…? maldito pervertido! —ranma enrojecio de pudor e ira.

takeda asintio solemne y apesadum

ado.

—recuerdas que michi pidio licencia por algunos dias?

—si…

—nunca estuvo agripada. segun parece el problema fue sentimental, entre ellos dos. michi debio darse cuenta que yoshiro no hablaba en serio cuando la… sedujo, aun después de… eso.

—ese imbécil… yo haré que se haga responsable!

—saotome! es que no estás escuchando? ya no será necesario, segun parece la madre de michi, la seora momoi, se ha hecho cargo del asunto, hablando con él, con ambos… y la boda será fijada para dentro de un mes a más tardar.

—tan pronto?... pero, casarse por un motivo asi? —ranma dudo, seria lo correcto para michi, para esos dos?

—por eso te preguntaba como los habias visto. parece que michi está bastante feliz.

—pero casarse? —a ranma se le revolvio el estomago, no estaba habituado a esa clase de problemas. no importaba las locuras que paso en su juventud, él siempre fue noble y recto en su manera de pensar más conservadora. no comprendia mucho el libertinaje que predicaban algunos idiotas como yoshiro.

—pues, todo esto sucedio un tiempo atrás y, para más remate, la causa de la gripe de michi no fue solamente un corazon roto.

—qué está insinuando, seor takeda?

takeda se inclino so

e el escritorio cruzando los dedos, su enorme cuerpo se veia desgastado, cansado de preocupaciones ajenas que cargaba como propias, con los mismos resquemores que ahora ranma compartia para su descanso. un matrimonio por los motivos equivocados podria ser un grave error; sin embargo, cada persona solucionaba su vida a su propia manera, y no todos podian ser medidos por la misma vara. ellos dos no eran más que observadores de los hechos.

—insinuo que ellos tienen que casarse lo más pronto posible. yoshiro esta vez si que la ha hecho grande.

ranma no comprendio en su ingenuidad. cuando sus miradas se encontraron fijamente, fue que sospecho y alzo una ceja. takeda asintio lentamente.

—no es posible…

—la seora momoi quiere que una vez casados, ambos vivan con ella en tokio. por eso te he dicho todo esto para que no te tome por sorpresa, además de pedirte que…

—no me diga más, seor takeda, ya lo comprendo. quiere que yoshiro se traslade al nuevo gimnasio en nerima.

—exacto. sé que podria buscar empleo por su cuenta, eso era lo que yoshiro queria y por eso vino primero a presentarme su renuncia ayer. pero me negué y le dije que él era necesario para el nuevo proyecto, que tu necesitabas gente de confianza para comenzar… porque no puedo permitir que se escape por culpa de un arranque de pánico, o que en su situacion cometa más tonterias. siento dudar asi de él, yo creo fielmente que las personas pueden cambiar, pero no de un dia para otro; necesita tiempo y apoyo para llegar a ser un muchacho responsable, y tiempo no es algo que vaya a tener. por eso necesita un poco de ayuda extra… eh… aunque no se entere que lo estamos en realidad apoyando.

—en realidad quiere que trabaje donde lo podamos tener vigilado para que no se le ocurra andar en malos pasos.

—lo has adivinado a la perfeccion, ranma. sé que como jefe te he enseado que no puedes involucrarte en la vida privada de tus empleados, por eso me complicaba un poco pedirtelo.

—no, no es por yoshiro, pero michi no merece a un idiota que pueda comportarse mal con ella; no ahora que ella está… —ranma recordo a akane y su actual estado, en que él temia por su seguridad y la de su bebé en todo momento hasta perder el sueo. de alguna manera sus sentimientos lo hicieron sentir igual de aprension por el bienestar de la despreocupada michi—. como sea, no se preocupe, seor takeda —el joven cruzo los

azos, no estaba nada feliz con el actuar de yoshiro, y sonrio malévolamente—, yo me encargaré de que él esté lo suficientemente ocupado como para no pensar en andar mirando a otras chicas.

—ahora si comienzas a hablar como un verdadero jefe, saotome. o deberia decir, papá?

takeda lanzo una fuerte carcajada, finalmente parecia relajado. ranma ya no pudo molestarse, sino que se unio a su risa. la vida seguia, no todo podia ser dulce, asi como no todo seria amargo, y siempre ha

ia algo contra lo que luchar o de que estar preocupado.

.

.

unos dias después de esa conversacion ranma, sentado de piernas cruzadas en el piso de la alcoba, terminaba de recoger todas las cosas que habia tirado por accidente metiéndolas de nuevo dentro de la caja. akane llego por detrás y se hinco parándose so

e sus rodillas, afirmándose del hom

o de ranma con una mano, para colocarle con delicadeza una bolsa de hielo so

e la cabeza.

—ay! akane, qué haces!

—no te muevas.

—pero está fria.

—claro que lo está si es hielo, bobo. ahora deja de protestar y quédate quieto, me preocupa que te quede un chichon.

—como el que me dejaste con la mesa el dia en que nos conocimos, lo recuerdas? —se sonrio mostrando los dientes, susurrando pequeos quejidos de dolor cuando ella movio la bolsa intentando mantenerla en el lugar correcto.

—todavia me guardas rencor por eso? está bien, lo siento, se me paso la mano. pero era una nia apenas y estaba asustada, qué esperabas que hiciera? además, tu me provocaste.

—ay, ay, cuidado… pero tu empezaste con las ofensas.

—yo no… oh, bien, de verdad? ya no lo recuerdo —akane puso la mirada en el techo evadiendo el rostro con comica culpa—. pero tu me viste desnuda en el bao!

—tu también me viste a mi… ay!, cuidado con eso.

—lo siento, pero no te muevas tanto. y no es lo mismo, tu eres hom

e.

—y qué con eso?

—que los hom

es son unos pervertidos.

—akane, hablas en…? ay!

—pero quédate quieto!

ranma suspiro pesadamente quedándose finalmente tranquilo. akane pudo acomodar la bolsa y la sostuvo so

e la cabeza de su esposo, mientras que la otra mano, con la que se sostenia de su hom

o, comenzo a moverla suavemente, como si lo estuviera acariciando casi por costum

e. ambos, silenciosos, observaban su alcoba cada vez más vacia.

—en realidad… tenias un cuerpo muy bonito.

akane, sonrojada, fingio enfado.

—ahora no? no te culpo, con este vientre que tengo supongo que no debo verme para nada atractiva…

el joven la interrumpio girando rápidamente, parándose también so

e las rodillas, deslizando sus manos por la cintura y caderas de akane, atrayéndola hacia él.

omeas? —dijo entusiasmado con una sonrisa picara—, ahora estás más bonita que nunca… ah!

akane lo detuvo colocándole la bolsa de hielo en la cara. antes de darle tiempo para reaccionar, se apoyo con ambas manos en sus hom

os poniéndose de pie y escapándose en direccion de la salida.

—akane, está fria! —se quejo despegándose la bolsa de su rostro enrojecido.

—pues mejor, asi se te enfrian también las ideas de una buena vez. ranma, no tenemos tiempo para jugar, aun hay mucho que embalar antes de la comida.

—pero…

—nada de peros, deja de estar perdiendo el tiempo y muévete. o quieres que tu esposa embarazada trabaje en tu lugar?

lo dejo rabeando en la alcoba, y al llegar al pasillo akane contuvo una traviesa risa con una mano en los labios.

.

.

dos dias atrás, el cielo azul de la maana poseia una limpieza casi cristalina. hacia frio y la humedad podia respirarse en el aire. ranma caminaba en silencio, akane a su lado se colgaba de su

azo apegándose un poco más a su cuerpo a medida que subian por esos ultimos peldaos de piedra, rodeados de hermosos arbustos, árboles, flores en enredaderas y tumbas.

pararon ante una reciente tumba familiar. ranma dejo en el suelo el balde de madera con agua. akane le alcanzo a su esposo el ramo de flores que traia delicadamente so

e su otro

azo, para tomar por el mango el pequeo cuenco como cucharon y comenzo a lavar la tumba muy lentamente, esparciendo el agua por encima de la lápida como un manto. mientras lo hacia, ranma se alejo unos pasos mirando alrededor del cementerio. no le gustaban los cementerios, pues cada vez que venian a uno su esposa ponia la misma mirada melancolica que lo inquietaba. como cuando visitaban la tumba de la seora tendo en nerima antes de casarse; de igual manera sucedia ahora. akane sonreia, pero era una sonrisa triste, con el rostro palidecido y una expresion taciturna. ella se veia débil, casi traslucida a sus ojos, etérea. por eso no le gustaban los cementerios, porque por un extrao presentimiento siempre se terminaba sintiendo como si estuviera solo en ese mundo; tan angustiante y real era aquel sentimiento, que le dolia la garganta, como si la akane delante de sus ojos se convirtiera en un simple suspiro; un recuerdo que solo existia en su imaginacion.

sufrio un molesto escalofrio. gruo por ser un idiota e imaginar cosas tan espantosas y dolorosas. akane seguia alli, con su pequeo vientre abultado bajo el a

igo que le demostraba que todo era real, que nada habia cambiado. recién se percato que ella lo estaba regaando por andar distraido, pues le pedia por cuarta vez que le alcanzara las flores. apreto los dientes para contener aquel incomodo sentimiento que le escocia en los ojos, antes de volver con ella forzando su mejor sonrisa. se froto el rostro dando una rápida disculpa, que los tenia irritados por culpa del frio.

akane se agacho doblando las piernas, cambiando las flores secas de un bonito florero que habia delante de la tumba por las que habian traido. las acomodo con cuidado, como si se tratara de un arreglo floral. al terminar alzo la mano y ranma, respondiendo con acostum

ado cuidado y afecto, se agacho ante ella cogiendo la mano de akane con delicada firmeza, poniendo su otra mano en la cintura de su mujer, para ayudarla a levantarse. entonces, en un gesto posesivo, ranma no la solto sino que la rodeo con el

azo por la cintura atrayéndola. akane no se nego descansando su espalda en el amplio pecho de su esposo, dejándose rodear por sus

azos, sintiendo el agitado aliento del joven hom

e so

e su cabeza.

el silencio de ambos se hizo eterno cuando se quedaron mirando los queridos nom

es grabados en esa lápida. y ambos pensaron, como si pudieran haber escuchado a los ancianos hablarles con sus divertidas pero siempre sinceras actitudes: tan poco tiempo y tanto que vivir; tanto más hay que disfrutar lo que se tiene, en lugar de perderlo temiendo por el dia de maana, afanándose en lo que no se puede tener. los jovenes esposo volvieron a aprender una leccion de sabiduria de sus queridos vecinos los noda, cuando el a

azo de ranma se estrecho alrededor de akane, con las manos de ambos entrelazadas so

e el pequeo vientre abultado y lleno de vida.

.

.

cuando ranma a

io la puerta del departamento todavia se sobaba la cabeza. al parpadear se sonrio ante una cara conocida. el joven y apuesto eita doi sonreia también con su habitual encanto que infundia confianza. además de mostrar la botella de sake que traia bajo el

azo como un pequeo presente de su parte para los esposos.

tras los saludos iniciales los dos hom

es ocuparon la mesa del comedor, pues la de la sala estaba cubierta con cajas y algunas cosas que faltaban por guardar. akane aparecio de la cocina con un par de copas, a

iendo la botella sirvio el sake para su esposo primero y luego a su invitado, entonces se sento junto a ellos uniéndose a la conversacion.

—seora saotome, su cabello luce muy bien el dia de hoy, cambio de acondicionador?

—oh, lo ha notado? muchas gracias, tenia el pelo un poco reseco, quizás se deba al embarazo, no estoy segura; tantas cosas están cambiando ultimamente que es dificil cuidarse como antes.

—eso es verdad, todo cambia constantemente. pero ranma no se ve nada mal tampoco.

—de qué estás hablando, eita?

—dicen que los hom

es casados tienden a relajarse y descuidarse un poco, pero me alegra que sigas manteniendo esa figura tan atlética —le guio un ojo.

—eita, no sigas o me pondré celosa —reclamo akane en tono de

oma. o quizás no tan

oma cuando coloco su mano posesivamente so

e la de su marido.

—y no sabes lo peligrosa que es celosa… eh! —ranma se quejo cuando akane le pellizco la mano. la miro enfadado, pero ella lo ignoro con una calmada sonrisa.

eita balanceo su copa lentamente mirado el sake girar en su interior.

—entonces volverán a tokio maana.

—asi es… —dijo akane.

—bien, allá está nuestro hogar después de todo —se le adelanto ranma en su respuesta.

akane se quedo muda. nerima era su hogar, el lugar donde habia crecido, pero siempre tuvo presente que para ranma no debia ser igual; pues él habia viajado por todas partes de japon desde que habia tenido memoria. por ello, las pala

as dichas por su esposo con tanta seguridad y familiaridad, le provocaron una profunda emocion que cristalizo sus ojos. nerima también era el hogar de ranma, él mismo lo habia dicho.

tras una

eve pausa, akane suspiro profundamente, volvio a llenar las copas de los hom

es y más animada se dirigio a su invitado.

—gracias por ayudarnos con todo esto, joven eita.

—por favor, seora saotome, me hace sentir un nio —eita se rio de buena gana. tenia razon, pues él era un poco mayor que ranma y akane, por lo que tal formalidad entre ellos era un poco ridicula—. yoshiro quedo de venir también, además que no será gran cosa lo que haremos, solo encargarnos de recibir al camion de la mudanza y asegurarnos de que no se quede nada. oh…

eita al alzar el rostro guardo un profundo silencio. noto que ranma y akane no le prestaban atencion, sino que la pareja parecia perdida en sus propios pensamientos como si se hubieran olvidado de él, encontrándose solos en un mundo aparte. cogidos de la mano ambos esposos observaban hacia un costado los mismos rincones del interior del departamento. qué pensaban, o qué recordaban? no quiso interrumpirlos, pero entonces comprendio que su amigo ranma y su joven esposa akane también extraarian ese lugar. l también los extraaria a ellos. alzo la copa en alto, siempre en silencio, y se bebio el sake hasta el final en honor a los jovenes casados.

.

.

el dia final no tuvo grandes ni emotivas despedidas. tampoco una fiesta sorpresa o algun evento inesperado. ya se habian despedido de todos sus amigos durante esa ultima semana, de manera calmada, uno por uno, como debian hacerlo agradeciendo por sus atenciones y cuidados que tuvieron con ellos. después de todo ninguna despedida seria para siempre. ranma tendria que volver periodicamente para seguir tratando con takeda asuntos del nuevo negocio que uniria sus familias, jamás se despedirian del todo de ese lugar; por lo que un poco de tristeza se fue gracias a las sinceras promesas que hicieron de visitarlos a todos, y que esperaban poder cumplir más pronto que tarde.

las maanas seguian frias aunque pronto comenzaria la primavera. era un dia de semana, uno cualquiera, todo el mundo debia encontrarse en sus trabajos o sus tareas cotidianas.

a esas horas fumie takeda se encontraba en la escuela y leia una leccion ante sus alumnos de la preparatoria, durante la primera hora de clases. pidio a uno de los chicos continuar con la lectura y mientras parecia seguirlo con su propio li

o en las manos, se acerco a la ventana ajustándose los anteojos y mirando pensativa el paisaje urbano. igual de pensativa se encontraba yushiko ozawa, de su misma clase, en una de las hileras de bancas del lado de la ventana, mirando también el paisaje del exterior sin prestar atencion.

los vehiculos dejaban una estela de vapor con sus tubos de escapes cuando se cruzaban en la calle frente a la panaderia. suzume miwa empujaba el cartel y se quejaba por el frio hablando sola, porque su uniforme era muy delgado y habia olvidado el suéter. en el interior el maestro muto y su asistente el joven panadero ken abe, preparaban el pan como cada dia sudando por el calor del horno, pero envueltos en un inusual y solemne silencio. la puerta de la panaderia se a

io y la seora ozawa se asomo regaando a suzume por su lentitud, pero antes de volver a entrar se detuvo un momento sin escuchar los descargos de su empleada ni sus murmuraciones, mirando el traslucido cielo pensativa.

en el gimnasio takeda las clases se desarrollaban con normalidad. michi momoi dejo de fingir sonreir apenas se separo de sus compaeras. no tenia motivos para estar feliz en esos dias pues todo parecia salirle mal, tanto que siquiera se habia arreglado bien el cabello pues lo tenia espantoso y habia escogido mal el color de su rubor, errores que jamás cometeria antes. se sentia hecha un desastre. llego a la bodega y se arremango. como siempre todo el mundo se aprovechaba de la pequea michi, se quejo en voz alta, dispuesta a cargar una pesada caja con discos para las máquinas. pero no alcanzo siquiera a hacer el gesto de agacharse cuando yoshiro obuchi aparecio cogiéndola por sorpresa del

azo y corriéndola hacia atrás. l se arremango rápidamente y cargo la pesada caja llevándola por ella. michi se sintio confundida obligada a seguirlo, luego un poco mal y desorientada, por ser tan duramente tratada por un desconocidamente serio y nervioso yoshiro, que todo el camino no dejo de regaarla por su irresponsabilidad. hasta que yoshiro menciono que no debia hacer tales cosas que pudieran lastimar a su hijo, sin darse cuenta lo que él mismo habia dicho dentro de su agitado discurso. a pesar del regao, en ese momento michi volvio a sonreir y de manera honesta.

asi los vio chiyo ueda al topárselos en el pasillo. el mundo estaba de cabeza! yoshiro por primera vez enojado como si de verdad tuviera carácter y michi tras él sonriendo como una sumisa boba. seria algun tipo de fetiche masoquista el que tenia esa mujer? se encogio de hom

os. al entrar en la oficina del seor shota takeda, este terminaba de responder a una llamada telefonica y seguia haciendo anotaciones en su agenda, mientras consultaba a la vez algunos documentos. ella le dejo el café en el escritorio que él agradecio sin mirar, y siguio refunfuando mientras leia y respondia con furor. jamás recordaba haber visto a su jefe tan entusiasmado. chiyo ueda miro hacia la ventana. ella misma jamás se habia sentido tan motivada con la idea de viajar a tokio y trabajar en un nuevo gimnasio recién inaugurado. hasta podria decirse que se sentia con energias ante el cambio. sonrio.

eita doi termino de dar la clase a su club de admiradoras, las chicas que no faltaban jamás a sus sesiones de aerobica. mientras se secaba el rostro miraba nostálgicamente hacia la ventaba.

—seor doi —pregunto una de sus jovenes alumnas con recato—, le sucede algo? hoy ha estado un poco… distraido.

—ah, si, lo siento. es que pensaba en otra cosa.

—qué cosa? si se puede saber, disculpe mi curiosidad.

—no, cario, no hay problema, tampoco es que sea algo malo. es solo que hoy se despiden de esta ciudad unos queridos amigos mios —se sonrio volviendo sus ojos hacia el cielo—. pasará un poco de tiempo antes que los volvamos a ver.

el tren estremecio el suelo del andén con su llegada. las puertas se a

ieron y los pasajeros comenzaron a bajar con prisa. después otros pasajeros comenzaron a abordar, algunos con maletines, otros con bolsos de mano; algunos calmados, otros con prisa; unos sonrientes, otros lentos y somnolientos. en el andén una pareja se encontraba quieta. el joven sostenia una maleta, la muchacha notoriamente embarazada cargaba una amplia cartera. ambos entrelazaban sus dedos un poco frios con nerviosismo.

—ranma —dijo akane, con un timido susurro—, podemos esperar el siguiente?

ranma no respondio de inmediato. solto la mano de akane solo para a

azarla eliminando la distancia que todavia se interponia entre ambos, deslizando su mano alrededor de la cintura más amplia de su mujer.

—pero ya hemos dejado pasar dos —respondio suavemente, tan afectado por el miedo y las dudas como ella.

akane descanso su cabeza en el hom

o de su nervioso esposo.

—ranma…, tu no quisiste tomar el anterior; me toca a mi.

—boba.

el silbato sono y el tren cerro las puertas. acelero rápidamente al dejar la estacion. pero ellos seguian esperando en el andén. pasarian dos trenes más, quizás tres, antes que los jovenes esposos se decidieran a dejar finalmente la pequea ciudad entre montaas que los oculto y vio crecer, madurar, luchar, temer y amar durante un ao y medio.

el invierno llegaba a su fin y muchos más terminarian antes que un saotome volviera a refugiarse en sus montaas y bosques, en su neblina y quietud, en su lluvia fria y nieve, entre su gente amable y sus calles laberinticas. en su nostalgia poética y paz, tan diferente de la habitual rapidez y locura de los barrios de tokio.

.

.

créditos:

akane tsukido kou

matt

joa-chan

koisshi saotome

isakura tendo

giby-chan

generala

mariliz1987

astron

vicky

marifer yanbay 5

marilole

katnisshermionemarch

ishy-24

rokumon

earilmadith21

rogue lee

dulcecito311

akai27

.

.

ambos esposos se detuvieron en el arco de entrada, soltaron sus manos pegajosas de sudor y guardaron un inquietante silencio mirando la casa que les parecio sospechosamente silenciosa, som

ia y hasta tétrica.

—ranma, estás listo? —pregunto akane, con su voz convertida en apenas un suave murmullo.

—eso creo —respondio no muy confiado su esposo.

—no pareces muy seguro.

—tu tampoco —respondio ranma con sarcasmo.

—no me molestes, ranma.

—tu empezaste.

—no he empezado nada!

—pues yo no…! espera, por qué estamos discutiendo ahora?

—porque tienes miedo de entrar y me quieres echar la culpa —respondio akane sin paciencia.

—no lo tengo!

—como que no?

—p-pues tu también tienes miedo.

—pero no estamos hablando de mi.

—porque te conviene, miedosa.

—tu también eres un miedoso!

—no lo soy!

—demuéstramelo, o quieres que tu mujer embarazada sea la que vaya primero? —akane lo encaro con las manos en la cintura, casi rozándolo con su abultado vientre como si fuera un desafio, obligándolo a dar un paso atrás.

—qué? yo no… espera!, e-eso fue un golpe bajo, akane.

su esposa se sonrio mostrándole todos sus dientes como una pequea nia malcriada. a regaadientes ranma avanzo primero, dando cada vez pasos más cortos, casi arrastrando los pies, seguido por akane que a pesar de sus burlas anteriores se cobijo en la espalda de su esposo agarrándolo por la camisa.

—no vayas t-tan rápido, ranma.

—y ahora quién es la que tiene m-miedo, ah? —ranma intento burlarse, pero tal era su nerviosismo que casi chillo.

ambos cruzaron la corta distancia, que les parecio dolorosamente larga, que separaba el arco de la entrada de la puerta, y se detuvieron todavia dudando si recorrer ese ultimo metro que les faltaba.

—creo que…

—ranma, por qué te detienes?

—qué yo me detuve? deja de tirarme la camisa, akane, me estás poniendo nervioso.

—a mi me lo dices?, eres tu el que no quiere avanzar.

—no me estás ayudando, boba.

—tu tampoco, tonto…

la puerta se a

io sorprendiéndolos como criminales atrapados con las manos en la masa. kasumi apenas dio un paso cuando se detuvo igual de asom

ada con la escoba en la mano. los tres se quedaron mirando fijamente. parpadearon confundidos. la sonrisa de ranma se torno más forzada, nerviosa y culpable; y la de akane se aligero apenas ocultando su auténtico gesto de dolorosa resignacion.

—akane?... ranma? —kasumi susurro casi estática.

—ah… eh… pues… si, somos nosotros, eso creo. lo somos, verdad? —ranma le pregunto tan nervioso a akane que siquiera sabia lo que estaba diciendo.

—por qué me preguntas a mi? —exclamo akane palideciendo—, me ves cara de saberlo?

el ruido de la escoba rebotando contra el suelo los volvio a asustar prestando atencion a kasumi. la joven se habia llevado las manos al rostro con los ojos vi

antes de emocion.

—h-hola, kasumi —ranma la saludo torpemente rascándose detrás de la cabeza—, perdona que nos… eh… demoráramos un poco en llegar, fue… culpa del… tren… creo.

—ya… —akane tosio tratando de conseguir sacar su voz, forzando una débil sonrisa—… estamos en casa.

kasumi no respondio al momento, sino que bajo su rostro observando detenidamente el cuerpo de su pequea hermana, deteniéndose en el vientre donde cargaba a su futuro so

ino. su mirada se cristalizo cuando volvio a alzar la cabeza. fue en ese momento que akane dejo de tener miedo, nervios o ansiedad. olvido que estaba casada, olvido que pronto seria madre, olvido todo lo sucedido. ella era de nuevo una nia pequea que volvia a casa, para encontrarse con la mujer que por aos habia sido como su auténtica madre, a quién amaba de una manera que jamás hubiera adivinado, de no haberse separado ese tiempo de ella.

—kasumi… —repitio apenas, sin aire, como si se sintiera mareada pero de emociones intensas—, estoy en casa —repitio con su ultimo aliento, como un gemido desesperado antes de un sollozo.

la voz de akane desaparecio y sus labios temblaron con fuerza. ambas hermanas dieron ese ultimo paso y se a

azaron con fuerza y delicadeza. con amor, con afecto, y con ternura.

—oye, akane, es que no tienes nada para mi? —pregunto nabiki, que la miraba desde la puerta detrás de kasumi.

—nabiki?... —akane se paso las manos por los ojos cuando se hubo separado de kasumi—. oh, nabiki!

también se lanzo so

e su segunda hermana y ya no contuvo sus lágrimas.

—vamos, vamos, akane, que no es para tanto —se quejo nabiki, pero contradiciendo sus pala

as también la a

azo con fuerza, para luego apartarla sobándole el vientre—. oh, vaya, si que estuvieron ocupados, eh, nios?

akane ni siquiera se molesto por la

oma. reia, realmente reia como una nia en medio de sus dos hermanas que la cobijaban con atenciones.

—escuché bien, ya llego mi pequea akane?

—papá!

en ese momento seria dificil saber quién lloraba más, si akane o el emocionado de soun tendo. atrás esperaba la seora nodoka saotome, limpiándose los ojos con un pauelo mientras esperaba su turno para saludar a la nia y a su futuro nieto, al que todos igual agasajaban acariciando el vientre de akane o molestándola con alguna

oma que solo arrancaban más risas y lágrimas. incluso el anciano happosai parecia portarse mejor que de costum

e por el reencuentro, saltando alrededor del grupo esperando su turno para a

azar a la chica, aunque nadie le prestara atencion.

no obstante, un poco apartado de la cándida reunion, los seguia observando ranma sumido en un extrao silencio con las manos en los bolsillos. la emocion de akane le provocaba una triste culpa, mezclada con una repentina nostalgia que se reflejo en su mirar. el joven ranma solo, terriblemente solo. también un egoista por guardar tales sentimientos cuando deberia encontrarse feliz, tanto como akane, porque esa familia también era su familia y ese hogar su hogar; lo habian sido mucho antes que se casara, incluso mucho antes de dejar la preparatoria.

se regao a si mismo forzando la sonrisa, mostrando un poco los dientes, intentando no mirar la escena porque sintio un vergonzoso escozor en los ojos y dolor en la garganta que no se debian a la emocion o la alegria. realmente se sentia solo. pero por qué importaba, si él siempre estuvo solo? pero ya no era lo mismo desde que akane estaba con él, siempre estuvo con él, pero en ese momento ella y el bebé que crecia en su interior estaban rodeados de tal afecto que se sintio olvidado por ella. es que era un crio inmaduro todavia? por qué no podia dejar de sentirse asi de mal sabiendo que era una estupidez?

siempre solo en los caminos, nunca necesito de nadie más; le recordaba esa oscura voz dentro de su cabeza que co

aba más fuerza que nunca, envuelta en un irreconocible resentimiento, sintiéndose absurdamente traicionado e incluso abandonado.

apreto los puos con fuerza… ranma aspiro profundamente hinchando el pecho y expulso todo el aire contenido hasta sentirse tan ligero como una pluma. su sonrisa se torno auténtica, porque se reia de si mismo y de su torpeza. es que no podia controlar sus celos por akane? no, no podia, no por ella, tampoco por su bebé; era incapaz de hacerlo y ese descu

imiento, de un inesperado y aterrador punto débil, se convirtio también en causa de su alegria y consuelo. jamás lo diria a nadie, siquiera se lo confesaria a akane; pero él la amaba, amaba a su hijo, y amaba ser victima de una debilidad que en el fondo lo enorgullecia.

cruzo los

azos y se relajo dejando caer los hom

os disfrutando de la hermosa sonrisa de akane, mientras ella, agitada, giraba de uno a otro miem

o de la familia que la rodeaba de agasajos y preguntas que apenas, en su divertida torpeza, era capaz de responder. seguia sintiéndose solo, pero era una soledad dulce, un frio que gustaba porque se debia a que ya habia conocido y disfrutado del calor. decidio que más valia extraar el candor tras haberlo gozado, en lugar de vivir jamás sin haberlo sentirlo.

algun dia, en un muy lejano futuro, tendria que recordar sus propias pala

as con mucho valor. sin embargo, una vida entera le quedaba todavia llena de desafios y experiencias que vivir juntos.

ranma se tenso cuando sintio la pesada mano de su padre so

e el hom

o. lo miro perplejo y un poco a la defensiva. pero genma saotome se sonreia de esa manera solemne en que esperaba que dijera algun discurso tonto y exagerado, por lo que se relajo ignorándolo, volviendo su atencion a akane y al resto que no paraban de hacer escándalo sin que ninguno recordara que todavia se encontraban en la puerta de la casa. ranma espero y siguio esperando a que su padre se decidiera a hablar. se impaciento. contrajo los hom

os. cerro los ojos. siguio esperando y nada. al final giro la cabeza impaciente encarándolo, cuando se detuvo sorprendido. su padre observaba igual que él la escena, de

azos cruzados, silencioso. se sintio un poco mal por haberlo subestimado.

—ranma —dijo repentinamente cogiéndolo por sorpresa—, me siento orgulloso de ti.

—qué dijiste?

—eres un digno saotome, hijo mio.

no dijo más. ranma tampoco pregunto más. ambos de

azos cruzados, tan iguales como diferentes, tan opuestos como a la vez cortados de la misma rama, se mantuvieron al margen de la escena. observaban la felicidad de esa familia de la que se encontraban cerca pero a la vez apartados, como si fuera el calor de una fogata, como las muchas que compartieron durante sus aos de viaje en que se sentaban juntos, silenciosos, cerca del fuego que se les hacia esquivo en las noches de invierno.

.

.

fria era la maana en el tranquilo centro urbano de nerima. una fina capa de neblina cu

ia las calles envolviendo todos los colores en un particular resplandor cristalino. unos pocos transeuntes recorrian sus veredas y cruzaban bajo el arco de entrada que les daba la bienvenida al callejon lleno de locales comerciales, buscando donde tomarse un café o una taza de té para calentar el cuerpo, mientras otros comenzaban a alzar las cortinas de los negocios donde trabajaban. en una vistosa esquina frente a un remodelado edificio de tres pisos, dos camionetas se estacionaron. algunos trabajadores salieron a recibirlos con un rápido saludo a los conductores, para sacar después de la parte trasera materiales de construccion, tablones lijados y algunas latas de pintura.

el interior del edificio se encontraba casi completado y se terminaban de aplicar las ultimas manos de pintura en algunas de las salas. otros o

eros instalaban los cristales del frontis, las planchas del meson de la recepcion y la puerta corrediza junto al sistema electronico que la haria automática. dos técnicos se encontraban batallando con el largo de un cable que meterian por un agujero en la pared insistiendo en que debian usar el taladro para agrandarlo, mientras un albail les discutia q ue recién habian pintado y ensuciarian todo.

ranma bostezo hasta las lágrimas, murmuro un par de instrucciones con la boca medio cerrada y volvio a bostezar. chiyo ueda, a su lado y con una taza de café, era la que terminaba de dar las verdaderas instrucciones luciéndose en su nuevo cargo administrativo, visible gracias a la placa que

illaba so

e su tenida bastante formal, un elegante vestido de dos piezas con una chaqueta ajustada al cuerpo y anteojos nuevos de diseo italiano. además de su reluciente cambio de peinado, en que se habia dejado el cabello suelto y ligeramente ondulado como si quisiera posar para alguna revista de moda. un cambio tan radical que incluso a ranma le costaba todavia acostum

arse a reconocerla como a su antigua y apática compaera de trabajo.

—jefe saotome, se le da tan mal madrugar?

—no

omes, chiyo, ya te dije que odio que me llames jefe, eso no va conmigo… —ranma volvio a bostezar y se froto los ojos con fuerza para secarse las lágrimas—. anoche no pude dormir.

—y por qué no? —chiyo se sonrio maliciosamente—. ah, mucha diversion con la seora saotome?

—eso hubiera querido, pero desde que llegamos a nerima nosotros no hemos podido… —ranma desperto completamente sonrojándose—. no me refiero a eso! lo que sucede es que… que… —tosio intentando reco

ar la voz—. anoche tuvimos otra discusion —reconocio resignando, volviendo a frotarse los ojos con la mano, dando un suspiro de cansancio.

—otra vez?

guardaron silencio. dos trabajadores vinieron a preguntarle algo a ranma, y tan distraido se encontraba en sus propios problemas que no supo como responder. chiyo volvio a responder por él, agregando a su habitual apatia la seriedad de su importante nuevo cargo.

—deberia dormir un poco en la oficina, después de todo ya está terminada y nadie lo molestará hasta el mediodia.

—oficina, qué oficina?

—jefe saotome, su oficina —insistio chiyo con paciencia ajustándose sus nuevos y estilizados anteojos.

—ah, esa oficina! si, claro, ahora tengo oficina —se rio tontamente. hubiera disfrutado aquello, de no ser porque sus otros problemas todavia lo agobiaban, volviendo a su aletargada tristeza.

chiyo lo miro con curiosidad. lo dejo solo un momento, con su caminar ahora firme y autoritario que parecia forzar con intencion dado su nuevo papel, marcando el paso con sus tacones altos, disimulando para que no se notara cuando casi perdio el equili

io. al rato volvio con dos tazas de café recién preparado y cruzo una delante del confundido ranma.

—qué es esto?

—café, jefe saotome.

—pensé que ya no servias el café, ahora que también eres una jefa —dio un corto bostezo.

—esos chicos nuevos que contrato no tienen idea de como hacer un buen café. asi que si quiero que algo se haga bien, mejor hacerlo una misma, en especial si es de vital importancia.

—si, si… si tan solo pudiera hacer lo mismo —bebio un poco y se sorprendio. agradado ranma bebio un poco más hasta la mitad. entonces suspiro aliviado—. está bueno!

—por supuesto que lo está, jefe saotome, lo preparé yo.

el joven se sonrio. aquel sabor lo hacia recordar sus dias como empleado del seor takeda. penso con nostalgia que era mucho más feliz entonces que ahora con tantas responsabilidades, pues no dejaba de cuestionarse el haber vuelto a nerima. no obstante, akane parecia feliz con su familia; además, habia comprometido su honor y también su futuro al participar de esa sociedad, por lo que no tenia más opciones que haber regresado a tokio. no, no estaba tan asustado como creeria ante los nuevos desafios, bastante bien lo habia instruido el seor takeda en todos esos engorrosos detalles durante los ultimos meses que vivio trabajando para su antiguo jefe y ahora socio. el problema estaba en su propio hogar, la casa de la familia tendo.

desde que regresaron hacia poco más de una semana, una extraa tension se habia apoderado de ambos. ya no era igual a cuando vivian solos en el departamento. las discusiones por situaciones bobas habian aumentado, la intromision de sus padres, las

omas del maestro, los chantajes de nabiki, todo estaba tal cual lo recordaba, pero por alguna razon lo incomodan mucho más que antes. no habia podido tener un momento tranquilo con su esposa, a excepcion de las noches en que tan cansados estaban que apenas podian intercambiar tiernos a

azos y algun timido beso antes de dormirse, como mutuas disculpas por todo lo que se habian dicho y extraado durante los largos dias. y él no podia dormir del todo teniendo siempre un ojo abierto, temiendo una emboscada como en los viejos tiempos, por su miedo a que algo le pudiera suceder a akane o al bebé. habia perdido completamente la paz que tanto le costo conseguir.

otros problemas se habian sumado a sus ya presiones habituales. su madre no dejaba de intentar aconsejarlo, si bien con buenas intenciones, parecia olvidarse a veces que él ya era un adulto, un hom

e que habia demostrado su honor, e incluso dueo de un gimnasio pronto a a

irse, por lo que el más pequeo comentario intentando guiarlo le parecia ridiculo y lastimaba su orgullo. el padre de akane seguia cuestionando la union del dojo a la sociedad y todas las noches le repetia durante la cena sus aprensiones, como si él no tuviera ya los mismos miedos que intentaba disimular lo mejor que podia por la salud de su esposa y futuro hijo.

no obstante, cada dia se acercaban más a la inauguracion del gimnasio y ranma veia frustrados sus planes de comenzar desde ya a trabajar en lo que más le interesaba y lo unico que le gustaba hacer: las artes marciales; y veia como soun tendo postergaba el darles el dojo a akane y a él como supuestamente debia haberlo hecho desde que se casaron. o para qué entonces intentaban tanto casarlos, si ahora se negaba a entregarles el dojo? y como peor podria irles que ahora, cuando el dojo tendo habia perdido a todos sus alumnos desde hacia muchos aos antes que él llegara a nerima? intentaba acallar las criticas dentro de su cabeza, usar la madurez que tanto le costo ganar, pero ahora que él también era un adulto no podia dejar de ver a sus padres con una mirada mucho más critica, notando más sus miedos y defectos, que no ayudaba a mermar su enfado o a calmar su impaciencia.

su propio padre genma saotome no lo ayudaba mucho, pues era el peor de todos! en especial cuando lo obligaba a andar por toda nerima deshaciendo los entuertos que provocaba con sus intentos de comprar comida gratis o cosas inutiles a nom

e de la cuenta del gimnasio, haciéndolo perder el valioso tiempo que apenas le quedaba al final de cada dia, por lo que menos podia hablar con akane sin que alguna critica cruzada terminara en alguna discusion, o el maestro intentara espiarlos arruinando toda intimidad que necesitaba para hablar con ella, o simplemente estar con ella. lo que menos podia entender era el que akane las tomara en su contra siempre. qué le pasaba a ella, es que seguia pensando que todo era su culpa? donde estaba la comprensiva y madura mujer que habia descubierto cuando se caso con ella? era como si al volver a vivir bajo el mismo techo con sus padres, sus personalidades volvieran a ser la de un par de crios inmaduros y tercos. porque debia reconocerlo también, que perdia la paciencia y volvia a decirle cosas que siquiera imaginaba durante sus discusiones.

ranma se sentia solo, muy solo aun estando rodeado de gente y ruido en su propio hogar. solo incluso durmiendo cada noche en la misma cama que akane, porque la sentia a ella cada vez más dolorosamente lejos de él. a lo menos akane estaba feliz con su familia, era su unico consuelo y la razon para seguir adelante con todo. qué más podia hacer? porque si podia seguir asi, consiguiendo que ella sonriera y cuidando del bienestar de ella y de su futuro hijo, no importaba lo que sucediera con él. después de todo estaba acostum

ado a esa clase de tension y locura, e injusticias, nada habia cambiado después de todo!

nunca tuvo deseos reales de volver al hogar de los tendo, no porque no los extraara, sino por un presentimiento amargo que se habia apoderado de su corazon, tras un consejo que le hiciera aquel sabio y anciano amigo que fuera su vecino tetsu noda. sin embargo, queria hacer lo que realmente fuera mejor para su esposa. si akane era feliz, él podria soportar que otros se entrometieran en su vida, lo habian hecho por mucho tiempo, qué importaba aguantar un poco más? todo lo que debia hacer era enfocarse en su nuevo trabajo y proteger el futuro de su familia.

—jefe saotome… jefe saotome!

—qué? qué cosa, chiyo? —ranma pregunto un poco asustado al haber sido cogido distraido por su asistente.

—lo necesitan en el segundo piso, creo que hay un problema con el envio de las cintas trotadoras —le dijo sin siquiera alterarse, para dar otro sorbo a su taza de café.

—pero quién debia encargarse de eso? —ranma pregunto fastidiado frotándose con fuerza el rostro, para terminar pasándose las manos por el cabello despeinándose.

—yoshiro.

—yoshiro…? y qué hizo ahora ese idiota?

—creo que cometio un error con el pedido. vi a michi por ahi, podria pedirle a ella que se encargue del asunto…

—no!... no, eso podria provocarle un disgusto, ella… michi no sabe tratar con discusiones o problemas, me entendiste? nada que pueda alterarla, es por… porque es un poco torpe y… podria estropearlo, y...

—deje de actuar como si nadie más lo supiera, jefe saotome. es un secreto a voces que michi está embarazada y fue la razon por la que se caso con ese inutil de yoshiro; pero el que esté embarazada no la hace una mujer de cristal, ella puede encargarse perfectamente de discutir con los distribuidores y corregir el problema…

—yo iré —bufo tajante cortando

uscamente la perorata de chido. no estaba de ánimo para recibir lecciones de nadie. dando después un cansado suspiro se encamino con los hom

os inclinados hacia las escaleras sin esperar una respuesta—. ah, y asegurate que michi no haga ningun trabajo pesado —ordeno friamente, con una autoridad que recordaba un poco al atemorizante takeda.

—como ordene, jefe saotome.

—y deja de llamarme jefe!

—ya lo escuché, jefe saotome.

ranma murmuro en lugar de insistir. apuro los pasos hacia las escaleras, esquivando a sus nuevos chicos y chicas, sus jovenes empleados, en realidad de su misma edad, que lo saludaban al pasar repitiendo jefe saotome para su disgusto.

a eso también tendria que acostum

arse, penso con amarga resignacion.

.

.

akane leia una novela en la sala, de encuadernacion lisa de tapa dura en un tono celeste avejentado, con el grabado con la forma de una llave antigua en la portada. a su lado nabiki muy aburrida, con el codo so

e la mesa, le daba al control remoto repetidamente cambiando de canal la television. poco o nada de atencion podia prestar la joven seora saotome a su lectura, pues era distraida por el molesto ruido.

en rápidos pantallazos alcanzo a verse la imagen de un programa de concursos donde participa una inusual pareja, ryoga hibiki y su novia akari unryu, vestidos como para una cita, y que parecian no saber donde estaban parados; el noticiero de la tarde donde entrevistaban a la joven esposa de un oficial y piloto de la base aérea de misawa, una maestra de escuela de anteojos y actitud tan cortante que tenia en problemas al nervioso periodista; en el siguiente canal los gritos de terror de una mujer eran opacados por tétricas y espantosas rimas; al cambiar, un comercial de goma de mascar con chicas bailando junto a la famosa mascota querida por los nios, la mula panchita; un recital en vivo donde la famosa megumi hayashibara cantaba kujikenai kara; un documental so

e la capital historica de kioto, realizando tomas del jardin interior una de las famosas casas de geishas u okinas; al cambiar de canal, el fuerte sonido de los disparos antecedio a la escena de una pelicula de accion, donde un maltratado y sucio ferrari rojo derrapaba al realizar un giro desesperado en una cancha de tierra aplanada, entre hileras de camiones militares estacionados, esquivando los explosivos disparos del caon que en cada impacto hacia volar las paredes de los edificios que los rodeaban; al cambiar, se veia la escena de una popular serie de animacion, donde dos jovenes armados con espada y lanza, antes amigos ahora rivales, se enfrentaban a muerte en las alturas de las ruinas de un castillo tan alto como las nubes en un mundo silencioso, con un sol rojo y dos lunas de fondo; cambio otra vez, a un programa so

e vida social donde comentaban el matrimonio de la famosa gimnasta olimpica japonesa kodachi kuno con un pomposo representante del deporte europeo.

nabiki se detuvo de improviso levantando ambas cejas con curiosidad, en un canal donde se transmitia el ultimo episodio de la esposa secuestrada. y en la imagen se veia a ella misma echada so

e la mesa con el control remoto en la mano, y a akane girada hacia el lado opuesto intentando leer su novela muy molesta. nabiki alzo la mano viendo que en la imagen sucedia lo mismo, hizo morisquetas, gestos, poso como una modelo con una mano en la cintura y la otra detrás de la cabeza, y todo se replicaba en la pantalla de la television. se sonrio, era como jugar frente a un espejo. entonces la segunda hija de soun tendo miro hacia la pantalla de tu monitor… si, a ti, que lees con tanta atencion esta historia; no, no a otro, si, a ti, que estás leyendo este capitulo final, deja de procrastinar y atiende con concentracion! es a ti a quién está mirando nabiki con un gesto astuto y divertido... nabiki te hizo un rápido saludo sonriéndose de tu expresion de sorpresa. qué esperas para levantar la mano y responderle? anda, saludala, te está mirando y no te conviene hacerla esperar, ya la conoces!... nabiki entrecerro los ojos amenazadoramente por las pala

as del narrador… oh!... eh… pero saludala, que se nos hace tarde para continuar con la historia!... bien, asi está mejor, perfecto, lo haces muy bien! pero no es necesario exagerar tanto.

agradada de tu entusiasmo y tan buena actuacion, nabiki te cerro un ojo con complicidad, agradeciendo tu participacion en esta historia; pues ahora tu también fuiste parte del final. felicidades! y no lo has hecho nada mal, algun dia puede que seas un buen personaje. nabiki tendo realizo un rápido gesto llevándose un dedo a los labios, para que tu, que lees, guardes un complice silencio junto con ella. la chica se giro de nuevo hacia la pantalla, se arreglo el cabello mirándose su propia imagen en la pantalla, y cambio una vez más la television rápidamente, volviendo a saltar de canal en canal.

—nabiki, puedes dejar de hacer eso? —reclamo akane por la molesta indecision de su hermana mayor que ya la habia hartado.

—qué cosa, akane? —respondio distraida, acomodándose un poco mejor cuando volvio a cambiar de canal.

—eso.

—eso qué? —sonriéndose con malicia, cambio una vez más y subio el volumen otro poco.

—ah!, si no quieres ver nada ponte mejor a leer, me distraes.

—por qué no mejor vas a seguir con esa novela en tu habitacion? no soy como tu, akane, no me gusta tanto la lectura.

—aqui se está más fresco que arriba —respondio—. y no deberia darte verguenza decir que no te gusta leer, siendo una estudiante de todai?

nabiki insensible se encogio de hom

os. tomo una patata de la fuente que ambas compartian y volvio a cambiar de canal. lo dejo donde habia un comercial de gaseosas, donde dos luchadores de sumo con la piel pintada de amarillo y fucsia, disfrazados como una banana y una sandia respectivamente, se enfrentaban entre si por cuál era el mejor sabor de los dos.

—y no deberias estar estudiando? —insistio akane un poco fastidiada de que su hermana mayor no le hiciera caso—. kasumi me dijo que tenias un importante examen la proxima semana.

—para qué?, si ya me consegui las preguntas.

—ah, pues en ese caso está bien… qué dijiste? —dio un pequeo grito cuando se dio cuenta de lo que su hermana mayor le decia.

nabiki apago la television y rindiéndose se acomodo so

e la mesa, deslizando el rostro perezosamente so

e los

azos cruzados para mirar a su indignada hermanita sin siquiera disimular su modorra.

—se filtro un inquietante rumor: parece ser que un maestro intento chantajear a una de las alumnas de primero para que tuvieran una cita en uno de esos hoteles que... ya sabes, de esos para parejas que tu no conoces, hermanita.

—pues para tu informacion si los conozco, y… ah!

—oh! —los ojos de nabiki resplandecieron de emocion—, los conoces, akane?

—no!... digo, no, que eso es… pero es normal para un matrimonio… no tiene nada de extrao que nosotros…! a-además, con ranma llevamos más de un ao de casados y… y… podemos… somos adultos… nosotros… frecuentar… que además ya no somos… virgenes… como podriamos si estoy embarazada, y…? y… —la voz de akane fue mermando hasta convertirse en un débil murmullo ante la implacable sonrisa de nabiki. sacudio el rostro y agrego intentando cambiar

uscamente de tema—. pero qué horrible lo de ese profesor! es un pervertido y un degenerado, merece que lo despidan.

nabiki agrando su sonrisa, ahora si que se estaba divirtiendo. pero prefirio no presionarla, después de todo, habia comenzado a tener ciertas delicadezas con su hermanita ahora que esperaba a su so

ino… que por supuesto no tendria jamás con el resto.

—no seas tan inocente, akane, eso pasa más seguido de lo que crees; profesores aprovechándose de sus alumnas es solo una de muchas situaciones que suceden a diario. lo que sucede es que tu nunca te das cuenta de nada.

—lo dices en serio? —repentinamente la curiosidad de akane se torno en sospecha—. será que alguno de los profesores que conoci cuando estudiaba también lo hacia?

su hermana mayor suspiro. tan boba era akane, ni siquiera se habia dado cuenta que uno de esos pervertidos habia sido justamente un profesor al que ella, cuando estudiaba antes de casarse, habia creido una persona honesta, pero que en realidad habia querido acercarse a ella para buscar una oportunidad y aprovecharse de su inocencia. y que fue nabiki junto con ranma que habia advertido el peligro, los que se habian encargado de darle una pequea leccion. no obstante, ranma le hizo prometer que guardaria el secreto, y ella jamás traicionaria la confianza de un cliente, era parte de sus principios para hacer siempre buenos negocios. se encogio de hom

os fingiendo ignorancia.

—pues, asi como que lo tenga claro, me parece que no.

ambas hermanas se miraron a los ojos en silencio. quizás los aos habian hecho madurar a akane lo suficiente como para comprender la mirada

illante y la sonrisa soslayada que le estaba dedicando. y parecio que asi era, lo que aumento la sonrisa de nabiki mientras los ojos de akane se a

ian de manera exagerada y repentina, y luego los entrecerro mirando hacia un costado como si hiciera memoria de algunas escenas que finalmente hicieron conexion dentro de su cabeza. luego, akane se relajo y se sonrio, tiernamente. si, ella lo habia finalmente entendido y sabia, quizás, más o menos lo que de verdad habia sucedido recordando lo celoso que estaba ranma en cierta época por causa de uno de sus maestros de la universidad; también recordo la manera en que ese profesor siempre era amable con ella, una advertencia que le hizo una de sus compaeras que no comprendio hasta ahora, y luego la extraa renuncia de ese profesor tan repentina, junto con lo relajado y satisfecho que se veia su en ese tiempo su todavia prometido. el rostro de akane se torno un poco rojo por la verguenza y la culpa, si todo eso era cierto, entonces habia sido injusta con él en algunas ocasiones y jamás él se lo reclamo. realmente se sentia un poco tonta de no haberlo entendido antes. sintio deseos enormes de tener a ranma ante ella en ese momento… para a

azarlo con todas sus fuerzas y, quizás, consentirlo un poco. pero por qué no se lo dijo? y nabiki también lo sabia?

entristecio inclinando el rostro. ella no conocia todo so

e ranma, pues parecia que él insistia en guardarle secretos siempre, lo que provoco una incomoda sensacion de inseguridad que hizo temblar ligeramente sus manos, contra la que intentaba luchar apelando a su logica. sin embargo, esos dias también habian sido dificiles para ella, apenas podia ver a su esposo durante las noches, sin contar que las discusiones habian aumentado. de qué le servia a ella estar casada con ranma, ser dueos de una sociedad, tener un mejor pasar economico, una familia... si lo veria cada dia menos?

nabiki examinaba el rostro de su hermana como si fuera un li

o abierto, leyendo sus cambios de ánimo a la perfeccion. suspiro, en otro tiempo hubiera sido divertido, pero en ese momento algo le desagradaba. desvio el rostro y forzo su gesto para tornar su repentina molestia en otra ironica sonrisa.

—y como imaginas, seria muy malo para la reputacion de un profesor que todos se enteraran de sus malas costum

es, por no decirlo criminal…

akane reacciono, creyendo que su hermana mayor no se habia percatado de su repentina tristeza, y forzo su ánimo para parecer un poco molesta.

—nabiki, estás chantajeando a uno de tus profesores para aprobar?

la joven universitaria enderezo la espalda despegando el rostro de la mesa y estiro los

azos con fuerza. solo tras suspirar de placer respondio a su hermana sin mostrar arrepentimiento.

—descu

ir la verdad y hacer justicia son los principios de una buena periodista. digamos que estoy haciendo solamente un adelanto de mi práctica profesional.

akane también suspiro, pero no era de alegria.

—me alegra que finalmente decidieras lo que quieres hacer con tu futuro, nabiki, pero chantajear no es lo que hace una profesional! donde está la justicia en eso?

—deja de regaarme, por kami, ya te pareces a kasumi. qué no lo ves? asi todas ganamos: ese profesor no volverá a intentar nada temiendo a que lo sigan vigilando, las novatas de nuestra facultad se sentirán más seguras y yo me sacaré un diez en mi examen final; ha sido otro caso más resuelto por la famosa vengadora de todai, y también otro pequeo peldao directo a graduarme con honores. oh, y no le he co

ado a nadie por mis servicios, como una buena y muy ética profesional lo he hecho todo solo por la satisfaccion del logro, digo, por la satisfaccion de prestar un buen servicio a la comunidad. no estás orgullosa de mi, akane?

orgullosa no era la pala

a que la joven seora saotome tenia en mente, al mirar silenciosamente a su risuea y descarada hermana mayor. sin embargo, algo de razon tenia, y su recta mente no sabia como dilucidar si lo que habia hecho nabiki finalmente estaba bien o mal.

—has lo que quieras —le dio la espalda volviendo a su novela.

—pero qué tensa estás! parece que alguien se levanto de pésimo humor, es asi con todas las mujeres embarazadas? —nabiki observo atentamente como los hom

os de su hermana comenzaban a temblar y a pesar de sus nobles intenciones, no pudo resistir la tentacion de dejarse llevar por sus malos hábitos presionándola un poco—, será que el cuadito hizo algo que te molestara? —noto como akane se inclino un poco más y su temblor aumento—. ltimamente ranma ha llegado muy tarde a casa y sus discusiones han aumentado, todos los hemos podido escuchar—miro detenidamente a su hermana cuando esta se inclinaba un poco más so

e su novela conteniendo a duras penas la agitacion de su cuerpo—. es una auténtica lástima, pensaba que finalmente habian arreglado sus problemas ahora que estaban casados. me pregunto si ya mi cuadito se aburrio de la vida marital. conociéndolo seguramente él, ya sabes, siendo un hom

e tan apuesto y joven, tan acostum

ado a la libertad y ahora atado a mil responsabilidades… ya me tenia bastante sorprendida que todavia no… colapsara —se escucho como akane apreto los dientes—. además, me he enterado que ukyo sigue disponible y shampoo no ha tenido ningun progreso con mouse, ni ha vuelto a su aldea. es que no te preocupas siquiera un poco, akane, de lo que pudiera estar haciendo ranma durante las tardes?

—qué insinuas, nabiki? —susurro akane lentamente en un tono tétrico y amenazador.

nabiki aumento su sonrisa, como si fuera el travieso espiritu de un zorro.

—tan ingenua eres, akane? seguramente la razon por la que ranma llega tan tarde, como si evitara estar en casa, es que seguramente tiene… una amante.

akane jalo tan fuerte con las manos que rasgo la novela en dos. al darse cuenta de lo que hizo, se turbo apenas un instante antes de tirar ambas mitades. giro hacia su hermana dando un fuerte manotazo a la mesa.

—no es posible que sigas con tus tontas

omas, nabiki!

—akane, vamos, no me dirás que no estás siquiera un poco preocupada de shampoo o ukyo, o quizás alguna nueva admiradora del famoso campeon, ahora que mi cuadito se ha vuelto más popular.

—basta, solo basta! qué pretendes al asustarme asi? es que no piensas en mi salud, en la salud de tu so

ino?

—no, no… claro que pienso, solo yo… solo…

—querias divertirte a costa nuestra, lo sé.

—calma, akane, te puede hacer mal…

—gracias, pero no necesito tus consejos.

—akane, bien, como quieras, quizás exageré un poco… —nabiki se mostro contrariada, no era la reaccion que hubiera esperado de su hermana, y su curiosidad fue mayor y pregunto con odiosa ironia—. desde cuándo te volviste más ingenua?

—no es ingenuidad, se llama confianza, y es algo que una persona como tu, acostum

ada a engaar, no conoce.

—ay! —reclamo nabiki con burlesca exageracion—, eso dolio.

—te lo tienes merecido —respondio akane con seguridad—. y para que lo tengas bien en claro, yo creo en ranma.

nabiki se quedo con la boca abierta, la cerro. la situacion se le estaba escapando de las manos.

—hablas en serio?

—si, nabiki, muy en serio. ranma es mi esposo y no lo seria si yo no pudiera confiar en él. ninguno de los dos somos los mismos nios inseguros a los que acostum

abas burlar.

—akane…

—puede que siga siendo tan torpe, ingenua y tonta como antes; pero algo si no aceptaré es que los miedos vuelvan a ponerse entre nosotros. no, nabiki, no tienes idea, me extraa que no lo hayas pensado antes siendo tan astuta, pues llevo más de un ao viviendo con ranma, somos un matrimonio solo por decision nuestra, hemos pasado por muchas experiencias desde entonces sin que ninguno de ustedes se entrometiera en nuestras vidas, y nunca necesitamos tampoco a nadie que intentara ayudarnos. realmente crees que somos los mismos a los que un simple rumor podria provocarnos? realmente me crees capaz de no conocer a mi propio esposo? tan nia me ves, nabiki?

no, ya no lo era. su pequea hermana embarazada parecia tener una firmeza que antes como adolescente jamás noto. nabiki se enderezo y su sonrisa se torno nostálgica pero también satisfecha. realmente habia cambiado, su hermanita ya no era una nia temerosa que pretendia esconder su inseguridad y miedo con su fuerza fisica. ahora era toda una mujer duea de una seguridad auténtica, una abnegada esposa a su manera, y pronto una valiente madre. nabiki comprendio que era ella la que no habia cambiado.

—si ranma y yo tenemos un problema —insistio akane ante el silencio de su hermana—, te aseguro que será un asunto nuestro, que nos compete unicamente a nosotros. es mi matrimonio, nabiki, yo sa

é qué hacer y no dejaré que fracase por nada del mundo; y te prometo que no podria perdonar siquiera a mi propia hermana si intentara meterse entre nosotros.

la mirada salvaje de akane la hizo parecer más una fiera leona protegiendo su cubil, que a la antigua e insegura chica. nabiki sufrio un involuntario escalofrio; escucho bien, akane la estaba amenazando?... a ella?

omeas, no es asi?

akane irguio la espalda, parecia más tranquila. sonrio a medias de una manera que nabiki, maestra en el arte de la mentira, no fue capaz de identificar hasta qué punto se trataria solo de una

oma, pues los ojos de su pequea hermana seguian siendo oscuros, profundos y amenazadores. después de todo eran hermanas y compartian la misma sangre, y quizás alguno de sus talentos para atemorizar a sus enemigos.

—quizás —respondio akane, antes de que su sonrisa se tornara completa y con gran inocencia inclino ligeramente la cabeza—, pero gracias por preocuparte, nabiki, eres una gran hermana —agradecio cándida.

nabiki asintio en respuesta, desarmada, no sabiendo como tratar con esta nueva akane que parecia haber levantado tan buenas defensas.

—claro, no hay de qué, akane.

akane también asintio sonriendo con su habitual e infantil encanto, y susurrando una melodia más alegre comenzo a recoger las hojas que quedaron desperdigadas de su novela, para terminar dando un suspiro lastimoso porque la habia destrozado por completo y le era muy querida. podria pegarle las hojas con cinta adhesiva? se distrajo como si aquello fuera la mayor de sus preocupaciones. nabiki se levanto silenciosamente y le dedico una ultima mirada a su hermana menor que la ignoraba por completo. entonces se retiro desapareciendo por el pasillo. quizás era hora de llamar a sus amigas de la universidad y salir a dar una vuelta, penso, porque las cosas en casa estaban muy aburridas.

.

.

ranma se encontraba agotado. se acomodo en la silla reclinándose hacia atrás, subiendo los pies cruzados so

e su nuevo escritorio. estaba solo en la limpia y casi vacia oficina, mientras cada vez entraba menos luz debido al atardecer, todavia rodeado del aroma a pintura fresca y barniz para madera. desde el ventanal que ocupaba toda la pared se podia ver muy de cerca el arco que daba de entrada al centro comercial de nerima cruzando la calle. ese dia finalmente se habia desocupado un poco más temprano, tal como se lo habia propuesto. los ultimos detalles del gimnasio se encontraban casi acabados y el nuevo personal ya conocia sus tareas, en ello chiyo fue de mucha más ayuda de la que podria haber pensado, e imaginaba que quizás takeda lo sabia y por ello la envio con la auténtica intension a apoyarlo. siempre se veia tan perezosa e ironica, rápida solo para evitar el trabajo, pero al final si que sabia lo que hacia.

nunca se terminaba de conocer a las personas, recordando asi otro consejo de sus queridos vecinos los noda… los extraaba, como le hubiera gustado que gente como ellos vivieran en nerima, o que no hubieran partido tan pronto antes de haberlos podido conocer mejor. y sin la sabiduria de tetsu noda o los consejos directos del seor takeda, a veces las inseguridades lo invadian.

la publicidad estaba dando muy buenos resultados pues ya tenian varias clases y horarios copados para el dia de la apertura. en ello debia agradecer a su cuada nabiki por un par de consejos, que no le salieron nada economicos. a lo menos tener una mem

esia de por vida y gratis habia sido suficiente para satisfacerla, por ahora. ranma se froto detrás de la cabeza, pensativo, nabiki realmente se habia suavizado un poco, pero no se lo diria por miedo a provocarla.

paso las manos por la frente y luego se froto el rostro con fuerza para intentar despertar. no tenia encendidas las luces, por lo que se sumergio en las rápidas penum

as tras el atardecer, dejando que la luz de la calle entrara a través del cristal e iluminara a los muebles y las paredes casi vacias. unos pocos trofeos y medallas adornaban una todavia extensa pared y casi vacio mostrador. prefirio traer al gimnasio los premios que habia ganado en el ultimo par de aos antes de casarse; unicamente la mitad que consiguio salvar cuando pidio a su madre cuidarlos, luego que los demás desaparecieran misteriosamente sin dejar rastro. suspiro recordando lo cansado que estaba. se estiro en su silla reclinándose un poco más hacia atrás, con la cabeza descansando so

e el borde del respaldo. observo quietamente el techo blanco, sin mácula. cerro los ojos lentamente y dormito, pensando en su vida, en como habia comenzado y ahora la manera tan extraa en que seguiria.

no sabia si se habia quedado dormido, o solo imaginaba cosas. pero con los ojos cerrados pudo escuchar la fuerte

isa de la pradera zumbando en sus oidos y erizarle el vello de los

azos desnudos, agitando su ropa como si estuviera recostado de espaldas en una suave pendiente a un costado del camino. pudo incluso sentir el cosquilleo del césped fresco, humedo, rozando su cuerpo, y dejar de sentir la mullida silla de oficina en su lugar sintiendo hasta las rocas del suelo en la espalda. casi no escuchaba nada, solo el zumbido del viento provocándole escalofrios. a

io los ojos. ya no estaba en la oficina. el techo blanco fue reemplazado por un cielo celeste, intenso y profundo como la eternidad que le proseguia. nubes blancas se movian lentas, enormes, como islas flotando en el cielo. pudo sentir el cálido sol so

e su cuerpo.

—ranma —escucho perfectamente la voz a su lado, firme y un poco ronca.

al girar la cabeza vio a su padre, no como ahora, sino más joven, con el cabello oscuro asomándose por el borde de su pauelo. qué edad tendria entonces, no seria solo un poco mayor que él ahora? jamás se ponia a pensar en lo mucho que habia cambiado su padre genma a través de los aos, para él siempre fue el mismo.

—ranma —insistio genma girando también la cabeza, ajustándose los anteojos al mirarlo a la cara, y ranma se sintio otra vez el pequeo nio que vivia sin ninguna responsabilidad—, maana ya no acamparemos en el bosque. llegaremos a una ciudad entre las montaas, alli hay buenas posadas y podremos darnos un bao caliente. no te gusta la idea, hijo?

—a donde vamos, papá? —pregunto ranma. el joven sabia que ya no era un nio, que quizás eso no fuera más que un sueo de sus recuerdos, y creyo que hasta su propia voz se escucho pequea e infantil.

el joven genma se sonrio. habia algo en los ojos de genma que ranma no recordaba, o que ahora recién podia apreciar al mirarlo en sus recuerdos… era afecto?

—papá… —susurro ranma medio dormido.

—jefe saotome! —lo llamo con fuerza una voz de mujer.

—ah!

ranma desperto

uscamente de su sueo, cayendo hacia atrás de la silla y dando un giro en el piso.

—chiyo?

—dormia, jefe saotome?

ranma se levanto furibundo, otra vez estaba en la realidad, en su oscurecida y fria oficina frente a la ciudad. le hubiera encantado quedarse más tiempo en la pradera soleada de sus recuerdos. froto su adolorida cabeza, levanto la silla y se volvio a acomodar subiendo los pies a la mesa, estirándose como si nada hubiese cambiado.

—deberias ser más suave para despertar a alguien.

—lo fui, jefe saotome, lo llamé en varias oportunidades.

—en serio? —pregunto un poco apenado sintiéndose culpable por su mal humor.

—no —respondio tajante chiyo ueda.

ranma chasqueo los dientes y volvio a cerrar los ojos, murmurando con fuerza y haciendo notar su tono de cansancio.

—debo estar loco para haberme metido en todo esto.

—y recién se percata de ello, jefe saotome?

ranma a

io un ojo al escuchar a chiyo pero no se movio, noto que ella coloco una taza de café so

e su escritorio y camino hacia la ventana bebiéndose el suyo.

—podria despedirte por eso —dijo desganado, rascándose el vientre por encima de la camiseta.

—no se atreveria o tendria que sumar usted mismo las facturas a finales de mes, o peor, encargárselo a yoshiro a riesgo de que deje algun desastre con los numeros; o a michi, y sabe que ella domina tan bien las cuentas como sabe manejar su matrimonio con ese incompetente.

ranma levanto los

azos deslizando las manos debajo de la cabeza, volviendo a reclinarse un poco más en la silla.

—hablando de ese par de bobos, como están? dejaron de gritarse por los pasillos? —mostro los dientes, no se sonreia por maldad, sino porque las discusiones de michi y yoshiro le traian gratos recuerdos de su dificil inicio como prometido de akane.

—le recuerdo que la terapia de pareja no está entre mis obligaciones contractuales. usted deberia haber dado el ejemplo en lugar de ordenarme a mi tratar con estos asuntos. ha sido muy cruel de su parte escapar y dejarme con ellos, jefe saotome.

—ya estoy casado y no tengo tiempo para lidiar con las discusiones de otros, suficiente tengo con las mias! —bostezo con mucha fuerza para luego volver a acomodar los hom

os, mientras hacia sonar los labios.

—por eso mismo, usted deberia tener mucha más experiencia que yo so

e estos asuntos. a menos que las cosas entre usted y la seora saotome también estén pasando por un momento complicado.

ranma al momento dejo de mecerse suavemente en la silla y gruo.

—lo supuse —concluyo chiyo—, aunque no es un secreto. cuando usted tiene alguna discusion con la joven seora saotome, todo el personal se entera… y lo sufre. esta sola maana regao muy duramente a esos tres muchachos que dejaron caer las pesas.

—yo lo hice? —ranma a

io los ojos realmente preocupado, inclinando la cabeza hacia adelanta para mirar a chiyo.

—por poco los hace llorar, fue divertido.

—ah, bien —ranma comenzo a girar los ojos cuando se sintio un poco culpable—, antes de irme hablaré con ellos y me disculparé, supongo. algo más?

chiyo asintio, como si estuviera repasando mentalmente una agenda en su cabeza.

—yoshiro ya se reconcilio con su mujer, hace poco lo vi como siempre engaándola con pala

as melosas y regalándole flores. esa ingenua de michi deberia darle su merecido y no perdonarlo por andarle coqueteando a las nuevas chicas tan descaradamente —chiyo suspiro desilusionada—, realmente esperaba ver un poco de sangre esta vez.

—deberias alegrarte por ellos.

—fingiré estarlo, jefe saotome, si unicamente me lo ordena.

—te lo ordeno, chiyo —respondio medio en

oma, medio en serio.

—pero sigo creyendo que fue mala idea el permitirles seguir trabajando tras haberse casado, a lo menos no juntos.

ranma levanto ligeramente la comisura del labio como si hubiera sonreido para su interior.

—comienzo a entender por qué el seor takeda confiaba tanto en ti.

—si me sigue halagando, me sentiré culpable por la po

e seora saotome.

—olvida lo que dije —respondio ranma con prisa y algo de enfado.

—mucho mejor, jefe saotome. asi debe ser siempre con su personal: gruon, insensible y atemorizante.

—chiyo, nunca sé cuándo hablas en serio.

—yo siempre hablo en serio, jefe saotome, deberia ya conocerme.

—eso me temo.

hubo un largo momento de silencio, se escuchaban como ecos muy lejanos el ruido del personal trabajando cerca del final de la jornada y el de los automoviles cruzando por la avenida frente al gimnasio.

—no los despediré —dijo repentinamente ranma—, a ninguno de los dos.

—como usted ordene, jefe saotome. seguro que podrá lidiar con tantos inconvenientes?

—realmente eres nueva en nerima, eh, chiyo? esto no es nada, si supieras la mitad de lo que yo… —guardo repentino silencio.

—a qué se refiere, jefe saotome?

ranma no respondio. pero su sonrisa fue auténtica y algo amenazadora. su nueva administradora de personal se sintio un poco insegura, por lo que dio otro sorbo al café. a ella le molestaban los problemas, en especial los que la hicieran hacer trabajar más de lo debido. pero se resigno a su suerte, después de todo nerima le parecio un barrio muy tranquilo dentro de la ruidosa metropolis de tokio, no podria tratarse de algo tan espantoso como lo pintaba el joven jefe saotome… o si?

—se le está haciendo tarde para volver a casa, yo me encargaré del resto por hoy, jefe saotome.

ranma se enderezo en la silla y comenzo a doblar el cuello, para seguir con elongaciones de los

azos.

—estás extraamente amable hoy.

—si para variar regresa un dia temprano a su hogar, tendrá más posibilidades de hablar con la seora saotome y solucionar sus problemas domésticos. sé que asi maana no lo tendremos otra vez con el humor de un ogro infernal con dolor de muelas que se tropezo con su porra y que al caer se enterro su palo en el cu…

—chiyo!

—… me corrijo, digo en su grande y sonrosado trasero, y que para rematarla vive con sus suegros, sin ofender, jefe saotome. créame que lo hago unicamente como parte de mi trabajo por el bienestar mental del personal, para que no se siga desquitando con ellos y luego me dé más trabajo, al tener que ser comprensiva y además hablarles y escucharlos, para asi solucionar el problema, si me comprende. es algo realmente desagradable y agotador ser empática con la gente.

—ya lo sé, entendi, no debo maltratar al personal por mis problemas personales. pero no es con akane que tengo lios exactamente. si tan solo nos dejaran a lo menos hablar sin interrumpirnos, era mucho más fácil cuando viviamos solos.

—se refiere a la familia de su mujer?

—si, algo asi… además que el padre de akane insiste en no querernos dar el dojo, y… —ranma se llevo la mano al menton, pensativo, cuando chasqueo los dedos como si hubiera dado con alguna idea—. gracias, chiyo, pero creo que hoy tampoco podré volver temprano a casa.

—por qué lo dice?

—tengo que pasar a otra parte primero —se sonrio reco

ando el resplandor travieso y enérgico en su mirada, llenándose de entusiasmo.

—oh —chiyo ueda lo observo un poco arisca—, pues espero que no esté haciendo nada indebido a espaldas de la seora saotome…

—a qué te refieres? —pregunto ranma ingenuamente.

—me he enterado que es bastante famoso por aqui, en especial por todas las mujeres que parecen haber estado esperando su regreso. me pregunto si… no seria más agradable estar con alguna de ellas, que al lado de su mujer embarazada y con tantas presiones sumadas por culpa de su familia? el estrés puede ser un pésimo consejero, jefe saotome.

—de donde sacaste esa estupidez? —

amo contrariado.

—oh, otra vez con el humor de un ogro con un palo en el cu…?

—chiyo!

.

.

créditos:

sheva

akyfin02

daia

cristina at

spiderlin

teddy's circus

nodokita

mitzu of the moon

shiho carnadine

eleniak

paricutirimicuaro

elena 79

jfar

kylisha

lulupita

mirian martinez

skidzeez

l4psis4angelus

karitochan

.

.

akane cogio el teléfono y agradecio a su hermana kasumi por haberla llamado, entonces lo acerco a su oreja. descanso su otra mano so

e su vientre que comenzo a acariciar por costum

e.

—ranma…, si, soy yo, me escuchas?... se puede saber donde te has metido?

escucho ruidos como si le hablaran desde un teléfono publico en la calle, apenas pudiendo comprender lo que decia su esposo. pero no necesitaba entenderlo del todo cuando escucho otra vez las mismas disculpas que ya se sabia de memoria, las que habia repetido cada tarde en los ultimos dias. akane susurro un triste quejido de resignacion. intentando ser fuerte actuo con normalidad; suficientes responsabilidades tenia ranma como para cargarle ahora sus pequeas inseguridades que sabia eran solo invento de su soledad. debia ser fuerte, pronto todo se normalizaria y volverian a tener largas tardes, a

azados, mirando la television, hablando,

omeando, discutiendo a base de

omas, o conversando en especial del hijo que venia en camino y del que ahora su atolondrado esposo parecia casi olvidar su existencia por culpa de su cansancio. si, muy pronto estarian los dos solos sin que nadie los interrumpiera, aunque no sabia de qué manera lo harian por culpa de su familia que volvia a ser tan molesta como antes, o incluso peor, pero ella lo conseguiria!

sacudio ligeramente la cabeza cuando se percato que él parecia esperar una respuesta.

—ranma, ya cenaste?... pero…! como que no lo recuerdas, es posible que un saotome se olvide de comer?... deja de

omear conmigo que hablo en serio, no te rias!, no es gracioso, me preocupas… más te vale que no me estés mintiendo y si hayas comido algo, o te las verás con tu adorable y paciente mujer, me entendiste?... si, si, no temas… ranma, espera, espera, no cuelgues todavia!

dio un suspiro de alivio cuando escucho la voz de su esposo del otro lado de la linea. todavia no habia cortado.

—escuchame… no, no, estoy bien, a mi no ha pasado nada malo, solo escuchame un poco, bobo, y guarda silencio!... ranma, yo… te amo.

espero jugando con el cordon del teléfono nerviosa. habia susurrado tan suavemente que temio no haber sido escuchada. cuando aquellos segundos de angustiosa espera fueron recompensados: akane lo escucho decir atentamente las mismas pala

as con temblorosa emocion. se sintio aliviada solo en parte, seguia sintiendo una oprimente soledad que aumento como un pual clavado en su pecho al sonido del teléfono cuando lo colgo.

al regresar a la sala todos guardaron repentino silencio, mientras kasumi y nodoka ya comenzaban a servir la cena. la observaron como si esperaran algun tipo de anuncio importante.

—ranma está ocupado en el gimnasio, no llegará a cenar asi que me pidio que lo disculparan y que no lo esperáramos —akane dijo en un tono neutral, evitando las miradas de su familia. volvio a sentarse en una esquina de la mesa, entre su padre a la cabecera y un puesto vacio a su otro lado.

—como si pensara hacerlo —protesto happosai, más enojado de que lo hicieran esperar por el ham

e que tenia que por la ausencia de ranma—, ese muchacho descuida mucho a akane.

—pero, maestro, es el deber de un hom

e trabajar por su familia —respondio soun con paciencia.

—asi lo he educado —dijo genma orgulloso—, se parece mucho en responsabilidad a su padre.

—no me diga, tio genma, y usted ha sido siempre un buen ejemplo?

—nabiki, no molestes al tio genma.

—no necesito hacerlo, kasumi.

genma cerro la boca sintiéndose acusado, pero sin poder defenderse cuando nodoka levanto una ceja mirándolo fijamente de manera acusadora, provocándole un escalofrio que recorrio su espalda.

—mi hijo solo está intentando hacer lo mejor con su nuevo trabajo, además que es un puesto con muchas responsabilidades, no es que no desee estar en casa acompaándote, akane —le dijo nodoka, intentando consolar a su decaida hija por ley, cuando le servia una porcion bastante más grande de arroz que la joven noto con molestia, pues carecia de apetito.

—gracias, mamá nodoka, eso ya lo sé. comprendo lo que ranma intenta hacer, pero él no sabe medirse. cuando algo se le mete en la cabeza… —suspiro—. me temo que se esté tomando esto del gimnasio tan en serio como cuando alguien lo desafiaba a un duelo. si es asi, me preocupa, no se detendrá… quizás debiera llevarle algo de comer al gimnasio.

—no es prudente que salgas a esta hora, akane, menos en tu estado actual.

—pero…

—o es que no confias en mi hijo? no te dijo él que estaba bien?

akane no noto la traviesa y sospechosa sonrisa de nodoka. en lo que ella pensaba en ese momento distaba mucho de una simple demora por un problema con las o

as del gimnasio. ranma la habia llamado para decirle que no volveria a cenar porque se encontraba atareado con los ultimos detalles a tan solo unos dias de la esperada inauguracion. sin embargo, la habia llamado desde un teléfono publico. tendrian problemas los teléfonos del gimnasio que ranma la tuvo que llamar desde la calle?

no, no podia dudar ahora de ranma. habia sido capaz de enfrentar a nabiki durante la tarde, demostrando que podia confiar en su esposo… pero las pala

as de su hermana eran como veneno que sutilmente se introducian en su mente y corazon, no importando la firmeza o confianza de una persona, la duda siempre puede encontrar cabida, más si el agotamiento o el estrés han debilitado su espiritu. y si ranma le habia mentido?

evitando aquella terrible voz que intentaba destruir sus buenos sentimientos, volvio a concentrarse en la cena. resignada tomo su fuente de arroz, hizo sonar los palillos un par de veces acomodándoselos entre los dedos y comenzo a comer lentamente… y por qué shampoo no se habia aparecido todavia por casa para molestarlos? estaria acosando a ranma en el gimnasio y él no se lo decia para no incomodarla, menos ahora que estaba embarazada? hubiera hecho mucho mejor si se lo dijera… dejo de mascar un momento, estaba de verdad dudando de ranma? no, no!, seguramente shampoo no se aparecia por el gimnasio, por ello ranma no le habia dicho nada, porque no habia nada que contar, nada! ella lo conocia perfectamente, ranma no sabia mentir, lo hubiera descubierto… pero hablando de ello, si habia notado la turbacion en la voz de su esposo cuando la llamo, como si le hubiera mentido u ocultado alguna cosa… no, no, no! se tenia que deber a que estaba cansado, es todo, ha trabajado mucho por el bien de ambos, y por el de su hijo que estaba pronto a nacer. ranma era un idiota pero jamás le haria algo tan cruel, tan… despiadado.

akane comenzo a sentirse ajena a las conversaciones en torno a la mesa. sabia que debia levantar el rostro y sonreir agradecida, forzar una risa cuando escuchaba que la nom

aban a ella o hablaban de su bebé, el futuro heredero del clan saotome. su padre y su suegro reian, hacian planes con su hijo y con el dojo que, volvia a sentirse enfadada, no querian entregarles a ranma y a ella como se supone habian prometido. jamás se los habia visto tan contentos, hasta happosai se daba aires de un maestro sabio y responsable hablando so

e el futuro de la escuela de combate li

e. nodoka frente a ella también comentaba so

e la maternidad, la disciplina, el deber, el honor y la abnegacion que debia poseer una mujer de la familia saotome. nabiki por su parte hacia

omas so

e un hijo que sumara el orgullo y la terquedad de sus padres, mientras que kasumi amablemente trataba de responderle a su hermana que quizás un hijo pudiera resultar tan noble y de buen corazon como sus padres; a lo que nabiki volvia a contraatacar lamentando con exagerada burla lo que podria resultar de un nio dos veces tan ingenuo como su hermana y cuado.

más y más silenciosa se fue tornando la joven seora saotome, opacándose como una pequea y encogida silueta gris en medio de tanta alegria que era incapaz de disfrutar. los demás no se percataron que sus ojos se quedaban fijos en la mesa por momentos cada vez más largos antes de contestar a las preguntas, más eran los gestos con la cabeza y el rostro que hacia para responder; pues sentia un intenso dolor en la garganta que la amenazaba con que

ar su ya débil voz si se atrevia a hablar. sintiéndose victima de una soledad que nadie en esa casa podria llenar, se encerro peligrosamente en sus pensamientos, dándole vuelta infinidad de veces al recuerdo de la llamada de ranma, que en lugar de calmarla la hacia sentirse mucho más inquieta.

durante la llamada ranma le dijo que no tenia ham

e, pero lo conocia, su esposo podria abstenerse de lo que fuera menos de comer. con lo gloton que era! y si estaba en ese momento comiendo donde ukyo?...

aunque, también fuera posible que ranma evitara volver a casa temprano por culpa de su padre. seria eso? pues las llegadas tarde se sucedian desde que anunciaron con su esposo sus intenciones de incluir al gimnasio dentro de la nueva sociedad y su padre soun tendo se nego tajantemente a entregárselos legalmente. la tension y discusiones en la mesa se volvieron habituales entre los patriarcas y ellos; tanto como las discusiones que luego tenia con ranma por tener que tomar en ocasiones partido por su padre, o la tension que se respiraba en la mesa junto a su padre cuando por que el dia anterior tuvo que tomar partido por su esposo. akane se sentia presa entre la obediencia y respeto que debia a su padre, y el amor y fidelidad que le habia entregado en juramento y corazon a ranma. ella notaba que ambos hom

es también contenian su furor por ella, al verla expuesta a tantos predicamentos para conseguir un poco de paz. pero tenia ranma que ausentarse de casa para complacer a su padre y asi ella tener paz?

ella no queria, desde que se caso con ranma nunca fue lo que quiso!.. todo lo que deseaba era estar a su lado.

y si ranma al no poder hablar con ella abiertamente de su padre para no lastimarla, busco a un amigo con quién sincerarse?

concluyo akane palideciendo.

y si ese amigo… era una amiga?

akane masco lentamente el arroz y le costo tragarlo mientras pensaba con los ojos fijos en la mesa. y si inocentemente ranma fue a comer donde ukyo para contarle sus problemas como hacia antes, en lugar de hablar con ella su propia esposa? no, no podia ser eso, no era como si ellos tuvieran tantos problemas en su matrimonio que les impidiera hablar, exageraba, pues ranma jamás seria tan delicado como para no querer criticar a su padre frente a ella. era su padre el que tenia problemas con ranma porque no se daba cuenta que ya eran ambos adultos y no tenian por qué obedecerlo… oh, exclamo en un susurro intentando no ser escuchada por su familia, asustada al recordar que ultimamente no habian podido conversar de nada medianamente serio porque siempre habian sido interrumpidos. entonces era eso, ranma no tenia con quién hablar en casa, siquiera con ella por culpa de su familia que siempre se encargaba de molestarlos y no dejarlos siquiera respirar un poco de intimidad?

intimidad…

antes de volver su embarazo jamás les habia impedido seguir disfrutando de un poco de traviesa intimidad, porque bastante pervertido que resulto ser en realidad ese bobo!... y… y a ella le gustaba que él fuera asi… se sonrio sintiendo el calor en su rostro; por suerte para ella justo en ese momento todos se rieron de una

oma del maestro pasando desapercibida. suspiro aliviada. dejo de sonreir. porque recordaba que si bien su embarazo no los detuvo, si lo habia hecho el volver a esa casa. siempre temian que el maestro happosai los quisiera espiar, que nabiki o alguien más estuviera detrás de la puerta escuchando. o que los interrumpieran por accidente, si hasta kasumi habia entrado una vez en su alcoba cuando ellos estaban a punto de… fue tan vergonzoso! es que nadie sabia lo que era respetar el espacio privado de las personas? alguno siquiera habia pensado en golpear a la puerta?

pero seria posible ensearles a llamar antes de entrar, en una casa donde estaban acostum

ados a tirar las paredes o caer dejando agujeros en el tejado? se quedo mirando confundida con el arroz en la punta de los palillos y suspiro penosamente.

sacudio el rostro. como fuera, no habia excusa posible, aunque amaba a su familia a veces se pasaban del limite. era imposible que no pudieran tener su espacio si ellos ya estaban casados… si, su espacio! que ya no era una adolescente, por kami!

masco la pequea porcion de arroz muy lentamente, pero con fuerza, furiosa, aunque todavia sin poder tragarla dándole vueltas en la boca por culpa de la inquietante idea que helo su corazon.

y si ranma tuviera mucho deseo frustrado, y entonces estaba con ukyo que lo escuchaba siempre, y con lo pervertido que ahora era?... porque ranma después de todo era un hom

e, y vaya qué hom

e!... y si nabiki no estaba

omeando, sino como siempre ella intentaba decirle algo a base de indirectas?... y si todos sabian algo y ella no?... y si todos sonreian en esa mesa intentando animarla, para ocultarle la verdad ahora que estaba embarazada?

—akane, querida, te sientes bien? —pregunto nodoka allegándose su lado.

levanto el rostro confundida. no entendia qué hacia en la mesa cuando su imaginacion la habia llevado a crear la más escalofriante escena producto de sus dudas y desbordante fantasia. tras despertar del todo y verse en la mesa, sonrojo apenada, como podia ser tan horrible ella, de imaginar tales cosas de ranma? estaba bien antes, cuando era una nia insegura, pero ahora? no cargaba ella con el hijo de ranma en su vientre? no estaba él trabajando duramente para el futuro de ambos? sin embargo, sus razonamientos ya no eran tan fuertes como antes cuando se enfrento a su hermana; las pala

as de nabiki como veneno habian dado dolorosa forma a una duda que antes habia sido unicamente una pesadilla sin importancia, sufrida durante algunas de las ultimas noches por culpa de la presion a la que estaba expuesta.

y si ranma se canso de ella, de los problemas que tenia con su familia y ya no la amaba, y si seguia a su lado unicamente por su hijo?... para entonces el ao y medio que vivieron juntos lejos de nerima, le parecia cada vez más borroso ante la realidad que ahora enfrentaba, como un hermoso sueo que jamás ocurrio.

—akane!

—ah! qué…? —akane descu

io que todos se encontraban en silencio observándola fijamente. tan fuerte habia gritado?—. si… lo siento, si, estoy bien, mamá nodoka.

—de verdad? no me mientas, akane querida, si no te sientes bien será mejor que nos digas, ninguna precaucion está de so

a. llamaré a ranma de inmediato, él debe estar en casa y encargarse de llevarte a lo menos con el joven tofu, no podemos correr riesgos si te sientes un poco enferma; mi hijo debe velar por ti y por mi nieto, es su deber…

—no! —exclamo con fuerza.

de pronto el miedo la supero. y si mamá nodoka llamaba al gimnasio y ranma no estaba alli? su corazon se retorcio dolorosamente, no podria soportar enterarse que le habia mentido, no ahora, aunque se tratara de otro malentendido. ella no era tan fuerte.

entonces debio reconocer que si, que temia, que no le creia del todo, que las dudas la estaban mortificando, que ya no se sentia ni bonita ni atractiva para su esposo, que sentia más miedo a ese extrao silencio, al no ver a sus rivales de siempre aparecerse a cada momento para molestarla, sufriendo porque en su logica tan tortuosa creia que si estaban satisfechas entonces no tendrian para qué buscar a ranma alli en su casa. satisfechas, pero satisfechas de qué? de… de ranma? y mientras más sufria dejándose llevar por sus tortuosas conjeturas, más sentia deseos de llorar porque todo lo que pensaba no dejaba de parecerle ridiculo, estupido, seguramente todo no resultaba ser más que ideas infundadas. su ranma era un hom

e de honor, jamás la traicionaria.

honor…

seria por honor que ranma seguia a su lado aunque se hubiera cansado de ella, tanto asi, que evitaba volver temprano a casa cada dia para no tener que verla?

era honor solamente lo que seguia atando a ranma a su vida? honor como un artista marcial, honor de padre al prometerse tantas veces ser distinto al tio genma, honor de hom

e como siempre le exigia su madre?... pero era honor y ya no sentia amor… amor por ella?

—akane, realmente estás bien? —insistio nabiki con la pregunta de su tia nodoka, cuando todos la seguian observando tan atentamente que solo la mortificaron aun más.

—s-si, si, estoy bien —se llevo una mano a la frente—. lo siento, creo que me recostaré un momento, no es nada de qué preocuparse.

—pero, akane…

—estoy bien, realmente, no necesito nada más, es solo que me siento un poco mareada —mintio cu

iéndose convenientemente el rostro con una mano, para que nadie notara la humedad cristalina que ella sintio cosquillear en sus ojos —, yo… yo… iré arriba —su voz fue apenas débil hilo a punto de cortarse.

tan obvio para el resto que callaron, sintiéndose quizás culpables de alguna manera sin saber realmente por qué, o tal vez cada uno lo sabia recordando sus malos hábitos, pero ninguno imaginaria los auténticos temores que akane albergaba en su alma, ni la terrible soledad que estaba sufriendo en el momento que más necesitaba a una unica persona a su lado, y que nadie podria jamás reemplazar.

ya no le importo lo que su familia llegara a pensar por su extraa actitud o su notoria tristeza, tampoco si llamaban a ranma a sus espaldas. mejor seria que lo encontraran, y que él viniera unicamente a decirle lo tonta que habia sido por haberse dejado llevar por su imaginacion! lo deseaba, realmente lo deseaba, aunque fuera para discutir con él, porque lo a

azaria en ese momento aunque él la insultara, ya nada le importaba más que verlo.

lo extraaba tanto, a pesar de verlo cada noche lo extraaba porque ya no podian hablar, porque entre ellos solo habia discusiones que comenzaban tan fácilmente como si ellos fueran pasto seco y su familia jugara a lanzar fosforos encendidos no dejándolos en ningun momento en paz. de no haber vivido sola con ranma no tendria nada que extraar, nada con qué comparar aquella situacion donde no podian ser independientes o dueos de sus propios destinos, pero ahora…

subio con cuidado las escaleras y descanso con una mano en la baranda y la otra so

e su vientre. lo que más la agotaba era la herida en su corazon por la que parecia escurrirse toda su alegria. siguio por el pasillo y en el camino se encontro con su vieja habitacion, la que ahora nadie ocupaba mientras no le dieran un mejor uso. todavia tenia el pequeo letrero con su nom

e colgado a la puerta. se paso la mano por los ojos humedos y las mejillas frias hasta el

azo humedeciéndose las mangas. con una mano siempre so

e su vientre a

io la puerta y entro.

la cama seguia en el mismo lugar, los muebles permanecian vacios e intactos. limpia y aireada, pareciera ser que kasumi se encargaba de limpiar esa habitacion todos los dias, como si ella nunca se hubiera ido en primer lugar; aunque ya habia transcurrido mucho más de un ao desde que en una madrugada se escapara con ranma, cu

iendo su pijama con un a

igo, cogidos de la mano y el corazon dando saltos de alegria tan fuertes que siquiera podia escuchar sus propios pensamientos. pero faltaban cosas. las cortinas no estaban y las ventanas desnudas y cerradas le provocaron un estremecimiento. porque asi de vacia y abandonada se sentia, igual de desprotegida, tan fria por dentro como debia estar afuera donde el cielo oscurecido comenzaba a dar lugar a las primeras estrellas.

—no fue tu culpa —susurro arrepentida cuando acaricio su vientre, en aquel rápido segundo en el que llego a pensar que por quedar embarazada las cosas cambiaron, ella dejo de ser atractiva para ranma y tuvieron que regresar a nerima. no, no, no se perdonaria siquiera pensarlo, su hijo jamás tendria la culpa de nada de lo que sus padres sintieran o dejaran de sentir—, ya verás que todo estará bien. ya verás… jamás te dejaré solo.

podia ser valiente para su hijo, pero no para ella misma.

sentándose en el borde de su vieja cama se cu

io el rostro con las manos. se sentia tan sola, ya no lo soportaba. no importaba si sus miedos fueran reales o no, la soledad que sentia si era real, intensa, dolorosa. y si ranma ya no la amaba seria siempre asi? tendria que convertirse en una resignada duea de casa o quizás dedicarse a dar clases en el dojo, viviendo solo del amor de su hijo, apenas viendo a su esposo por las noches? dormiria cada noche como habian sido esas ultimas, mirando atentamente la espalda de ranma, su cabello, su bonita trenza, su silencio, escuchando sus ronquidos que sabia hacia solo cuando estaba muy agotado, sin siquiera poder a

azarlo por miedo a ser rechazada? conocia que muchos matrimonios funcionaban asi, pero nunca fue lo que ella quiso para sus vidas. por qué apenas volvieron a nerima todo se torno tan dificil para ella? por qué en esa ciudad ranma y ella no podian ser felices?

dejo caer su cuerpo de costado en la cama, se quedo asi un tiempo mirando el cielo casi oscuro por completo y giro so

e la cama alejándose del borde, doblando un poco las piernas y los

azos, acurrucándose le dio la espalda a la ventana. tenia un poco de frio, pero ya nada le importaba, hasta dulce sintio las lágrimas que comenzaron a

otar por sus ojos y a humedecer un circulo so

e la tersa manta, ya que ellas eran su unico consuelo.

esa noche akane deseo jamás haberse casado; para haber vuelto a ser la misma adolescente de antes, sin tan terribles temores, sentada en ese escritorio o durmiendo en esa cama, vistiendo su viejo uniforme de preparatoria, peleándose con ranma por las cosas más triviales o viviendo juntos disparatadas aventuras… porque a lo menos entonces, cuando discutia con ranma, lo sentia más a su lado que ahora cuando apenas podia verlo y hablarle. por qué tenia que haber cambiado tanto? por qué volvieron a nerima? ella… ella jamás quiso volver. ahora lo sabia, lo que antes su conciencia no queria confesarse siquiera a ella misma, y comprendio su tristeza, su incomodad; era que ella jamás habia querido volver con su familia a pesar que de los dos era la que más decia extraarlos y la que más anhelaba volver a la ciudad donde habia nacido y crecido… pero a quién ahora extraaba de verdad era a su esposo, a ranma, al unico que le hacia falta!, e imaginar que quizás él ya no la amaba de la misma manera que ella lo hacia, no la extraaba con igual necesidad que ella sufria, que no la deseaba como antes como ella ahora disfrutaba también deseándolo, por estar ella tan gorda y fea…

ranma ya no la amaba? era verdad, él ya no la queria?

cerro los ojos rindiéndose inconscientemente al agotamiento. su cuerpo se relajo, las ideas y pala

as perdieron su forma hasta diluirse en una enorme y acogedora quietud negra. y se quedo profundamente dormida con las frias lágrimas secándose en su rostro.

.

.

soo que era otra vez una adolescente de preparatoria tal como lo habia deseado. nada habia cambiado todavia en su vida. escribia en una hoja en blanco en su escritorio, aunque no podia leer sus propias pala

as y de pronto en un atisbo de conciencia se detuvo con gran curiosidad queriendo saber lo que ella misma habia escrito. en su pequea pero bien ordenada habitacion el sol del mediodia la envolvia de un resplandor tan blanco que no parecia natural. las cortinas se mecian con la

isa suave del estio y refrescaban su rostro infantil meciendo las puntas de su corta melena.

creia que estaba a punto de conseguir leer lo que estaba escrito, cuando una mano grande se cruzo extendida delante de su rostro. asustada retrocedio la cabeza y tiro la silla al levantarse

uscamente. en la ventana aparecio una silueta que se le hizo odiosamente familiar, agachado con la destreza de un mono, apoyando los pies en el borde con las piernas dobladas y una mano descansando so

e la rodilla sin dejar de extender la otra hacia ella. akane se enfado, hasta cuándo la molestaba y la interrumpia? pero él no se movio, y aunque no podia verlo más que como una som

a oscura contra el sol, mantenia la mano extendida hacia ella como invitándola a seguirlo.

como si hubiera sufrido de un repentino frio, su cuerpo se entumecio. ya no se sintio tan dentro de aquel cálido sueo, sino que por el contrario estaba incomoda, adolorida, con el cuerpo pesado y muy triste. sintio como si ella caminara hacia atrás sin desearlo, alejándose de la silueta, de la mano que extendia ante ella y a la que insegura no sabia de qué modo responder. por qué? estaba enojada con él? habia cometido alguna de sus acostum

adas torpezas aunque no pudiera recordarlo en ese instante y por eso lo estaba rechazando?

entonces sufrio cuando su conciencia reclamo como el coletazo de un pesado pez, herida fue por los recuerdos que invadieron su mente destruyendo la hermosa ilusion de revivir su adolescencia. fue consciente de su futuro inmediato repasando rápidamente su historia: la graduacion de preparatoria por la que tanto habian luchado para que ambos salieran juntos; los dificiles dias en la universidad donde tuvo que aceptar al principio y llorando en secreto, que él no estudiaria junto a ella temiendo una terrible separacion, para luego sentir el alivio de tenerlo fastidiándola cada dia como si fuera un alumno más, como si su vida no hubiera cambiado en absoluto ni menos alejado de él; luego vinieron los torneos que si los distanciaron en los que ranma parecia estar obsesionado con ganar y ganar; las intromisiones acostum

adas de sus, no tan segura ahora, amigos y su propia familia que les impedian dar ese paso que tanto deseaban. nada parecia cambiar.

no, se equivocaba, si que algo ya habia cambiado en ambos antes de dejar la escuela. sentia seguridad en sus propios sentimientos y también en los de él, pero ambos tan lentos temian dar paso siguiente. a pesar de ello su corazon se habia preparado, crecido, madurado, a la espera que él tuviera el valor suficiente para ir en su busqueda. no importando lo preparada que estaba y segura de su futuro, aun asi él se las ingenio para sorprenderla una noche y pillarla desprevenida. y ella, a pesar de todo, no se nego. luego en lugar de recordar el feliz tiempo que vivieron juntos, recordo su actual tristeza; la soledad, la extraeza de sentirse en casa pero no en casa a la vez. porque el dia que se casaron ella prometio que su hogar estaria junto a él. pero él no estaba ahora con ella. ese no era ya su lugar.

por qué?, quiso gritarle a la som

a y sufrio la angustia de sentirse no escuchada. insistio en intentar hablar apenas consiguiendo susurrar débilmente: ranma, ranma! por qué me dejaste sola? es que ahora me odias, es que ya no me amas?

la som

a insistio en estirar la mano hacia ella. akane dudo, pero cuando sintio que se alejaba temio de verdad perderlo, o perderse a si misma en las frias som

as, desde las que ya veia a ranma y su habitacion muy pequeos y lejanos, y desespero.

deja de ser tan terca y toma mi mano, boba —escucho por primera vez la voz de ese nio-hom

e tan fuerte y ansiosa, tan demandante de ella, que consiguio que

antar el silencio de su propia soledad, como un espejo haciéndose pedazos de fondo, reemplazando la oscuridad que la rodeaba por la

illante luz blanca—, o es que de verdad te arrepientes de haberte casado conmigo?

se arrepentia ella? de verdad llego a pensar que no queria haberse casado con él?

el ao y medio que vivieron juntos lejos de nerima cayeron como un balde de agua caliente so

e su cabeza; cada situacion, risa, lágrima, miedo, esperanza, angustia, cario, todo llego a ella. desde los primeros besos que no se cansaron de dar aprendiendo como sentirse más comodos el uno con el otro en esa nueva situacion, hasta la verguenza y las intensas emociones de sus primeras caricias, hasta haberse convertido auténticamente en su mujer.

se arrepentia?...

por supuesto que no!

ella jamás se arrepentiria de haberlo conocido.

jamás de haberse casado con él.

nunca de haberlo amado.

preferiria morir, antes que negar la dicha que significaba esperar al hijo de ese querido y terco idiota. no importando cuál fuera su destino, o si estaba condenada a permanecer siempre sola, ella se rebelaria contra sus miedos, porque jamás se arrepentiria de lo que habia sentido y ahora sentia con mayor fuerza que antes.

alzo su mano queriendo alcanzarlo; ya no dudaba, no importando si él ya no la amaba como antes, porque ella lo si que lo amaba y lo seguiria amando por siempre. no ha

ia otro en su vida, era él o nadie más, su alma pura y determinada no tenia espacios para otro amor como el que ya sentia y atesoraria por siempre, porque le pertenecia, era de ella y de nadie más.

todos sus miedos le parecieron pueriles: porque no se arrepentia de nada, aunque el presente se mostrara gris, jamás cederia ni se daria por vencida! finalmente su auténtico yo vencia, pues la debilidad jamás podria contra su fuerza innata que se rebelaba en su momento de mayor temor. pero ella estaba demasiado lejos, casi como si la habitacion flotara perdiéndose en la distancia…

grito el nom

e tan querido de ranma y su voz finalmente la obedecio con seguridad. y él respondio como en su corazon siempre sabia que haria cuando más lo necesitara.

sin saber de qué manera sucedio, la mano de ranma la alcanzo cogiendo la suya con fuerza. al parpadear, ella se encontraba otra vez delante de su escritorio como si nunca se hubiera alejado. ya no era una silueta oscura el joven de la ventana, sino que era ranma, su ranma; no el adolescente atolondrado de antes, sino que un hom

e joven, terco, torpe, infantil y muy arrogante; pero también seguro, dulcemente ingenuo y valiente al que sabia podia confiar su vida, a su hijo y su futuro sin dudar una sola vez. ranma le sonreia inundándola de ternura, como si quisiera decirle que todo estaba bien entre ambos, que él jamás se apartaria de su lado, porque seguia siendo el mismo hom

e que ella conocio y que su corazon amo desde el principio aun sin que su mente pudiera saberlo o sospecharlo.

ranma tiro de ella con fuerza. akane no se resistio, sino que movio los pies para ayudarlo y saltar a sus

azos, escapando de la habitacion, del miedo que la ataba a su pasado para vivir del presente y caminar hacia el futuro infinito; sin paredes, sin limites, a veces atemorizante o vertiginoso, pero un lugar lleno de esperanzas y sueos donde se detendrian unicamente donde ellos quisieran parar. donde el calor del sol los rodeo a ambos, donde la vida pateo en su interior con un dulce dolor, donde pudo vislum

ar, como si fuera una vision, otras manos, muchas manos, tiernas y pequeas aferrándose a la suya, colgándose de sus dedos, junto a la mano grande de su esposo que la rodeo, y entre todas tiraron de ella ayudándola a seguir.

entonces comprendio que su felicidad dependeria unicamente de ella.

la verdadera pregunta que akane nunca se atrevio a formular, jamás fue si ranma la seguia amando a ella; era si ella lo seguia amando a él, a pesar de todas las dificultades del camino.

y su respuesta?

si, ranma, te quiero. y te quiero aunque un dia ya no me quieras. te quiero, mi hermoso bobo, y siempre te voy a querer!

.

.

cuando desperto se sentia cálida, comoda, envuelta en un aroma que le recordaba a la madera, a los bosques humedos de pinos y cedros a los pies de la montaa. fragancia que la hizo imaginar la libertad de una maana de campamento, el sonido de un rio lejano, la

isa que hacia cantar al follaje, las nubes que se convertian en neblina cuando descendian por las laderas, y acompaaban al caminante cansado que estaba destinado a viajar por siempre en ese mundo buscando un destino, quizás un hogar. gozo del aroma de la libertad mezclado con la esencia salada que desprendia la suave piel un poco

onceada en la que descansaba su mejilla. no se asusto, tampoco se impaciento, pues ya estaba acostum

ada a disfrutar de un contacto tan intimo, pero que ultimamente habia extraado y ahora queria saborear. lo sintio respirar, su enorme cuerpo pegado a su pequea espalda, conteniéndose a si mismo lo más posible para no despertarla. ella siempre se agrado de esos gestos quizás insignificantes para muchos, pero que hablaban del auténtico cuidado que él tenia para con ella; gestos que no necesitaban pala

as, pero que decian más que li

os completos so

e lo que él sentia hacia ella, haciéndola confiar otra vez en su amor y devocion.

se nego a a

ir los ojos, avergonzada, porque también ese amor que le profesaba con su cuerpo la hacia sentir arrepentida de sus anteriores dudas que como una fie

e la habian atacado, miedos absurdos y lágrimas que ahora creia injustificadas. todo era tan sencillo de entender cuando lo tenia junto a ella. como mirarlo a la cara sin enrojecer por la ridicula culpa? pero su corazon la traiciono en su empeo por mantenerse lo más quieta posible y no alertarlo de que habia despertado.

su cabeza descansaba en el

azo que él tenia estirado so

e la cama. una manta los cu

ia a los dos hasta los hom

os. al estar ella acurrucada de costado, su mano se movio inconscientemente por debajo de la cálida manta hasta escapar para encontrarse con la enorme y pesada mano de él que descansaba extendida hacia el cielo. a

io un poco los ojos, la oscuridad los envolvia pero podia ver todo perfectamente claro y teido de hermosos tonos azules, solo para admirar como su pequea mano se deslizaba so

e la gran palma, y sus dedos tan finos acariciaron los dedos grandes, callosos de tantas batallas que habia luchado por ella. cuántas de esas durezas también habian sido ocasionadas por su culpa? desde proteger un compromiso contradiciendo con sus acciones lo que torpemente su boca negaba, hasta arriesgar la vida para salvarla. asi ella también habia pasado por dificiles situaciones unicamente para protegerlo. se sonrio apenas dejando escapar un suspiro y cerro los ojos. rememoro también tantas ocasiones en que todo podria haber salido mal, muy mal para ellos, cuando eran todavia un par de crios inmaduros, orgullosos, obcecados; habiendo arriesgado en muchas ocasiones un futuro muy importante y delicado por culpa de sus egoismos infantiles y miedos. tan dificil era crear algo hermoso y tan sencillo era destruirlo con una pala

a mal dicha o sencillamente silenciada.

sin embargo, ella habia aprendido a confiar en él; no importando la dificultad o el terrible fuera el malentendido, sabia que siempre él la buscaria, y siempre ella estaria para responder a su llamado y escucharlo. porque asi era siempre, porque asi eran ellos. quizás, penso por primera vez tras todo lo sucedido durante los ultimos aos, el destino no era tan frágil como todos imaginaban. tal vez, por más intentos, trampas o conspiraciones que hicieran para separarlos, jamás podria que

arse lo que habian creado juntos el dia en que cruzaron sus miradas por primera vez siendo un par de nios llenos de desconfianza y resentimiento.

porque aquello que los unia no estaba hecho de delicado cristal, sino que era hielo solido y eterno, duro como el acero templado, pequeo en apariencia, pero en realidad gigantesco echando sus raices hasta las profundidades de sus almas. un lazo firme, contra el que la más enorme empresa creada para apartarlos chocaria y se hundirian inutilmente. aquello que los demás erraban creyéndolo un débil hilo carmesi fácil de cortar, era en realidad la más dura de las cadenas que despedazaria al que intentara tan solo interponerse entre los dos. no fue siempre asi, cuanto más aparente era la debilidad que los unia, más fuertes se mostraron ellos e imposibles de separar?

l respondio a su caricia cerrando la mano, atrapándola con los enormes dedos como una prision. ella contuvo la respiracion, quejándose sorprendida, apenas un murmullo débil e interrumpido. luego descanso sintiéndose segura. asi era él, posesivo y celoso. comprendio, con los ojos a medio cerrar y la satisfaccion pintada en su somnoliento rostro, que aunque ella deseara escapar de su lado no podria hacerlo jamás porque sabia le pertenecia; porque ella representaba para él la más importante de todas sus batallas, y ese tonto jamás aceptaria perder aunque tuviera que luchar incluso contra ella misma y sus dudas.

de orgullo se hincho su corazon hasta sentir que dolia al golpear su pecho. nuevas lágrimas asomaron a sus ojos, pero estas eran cálidas. pudo percibir la aprension y también los nervios de ese hom

e cuando deslizo su otro

azo por debajo de la manta. la mano grande y pesada que antes descansaba so

e su pierna, subio suavemente tallando su cadera y cintura, y luego busco su vientre abultado, moviéndose más delicadamente que cuando atrapo su mano. aquello también la complacio y la hizo sentir segura, exhalando el aire que antes habia retenido en un emocionante impulso, un profundo suspiro junto con un placentero estremecimiento.

—akane…

llamo su nom

e con un susurro enronquecido, porque era de noche y no deseaba que nadie los interrumpiera en su pequeo momento de intimidad que el destino les habia obsequiado. y ambos sabian lo mucho que debian atesorarlo.

akane obedecio a su mandato y perezosa se movio lentamente girando bajo el peso del fuerte

azo. ranma se acomodo retrocediendo también el otro

azo que su mujer usaba de almohada, para levantar los hom

os y la cabeza apoyándose en el codo, quedando de costado. akane, de espaldas, volvio a apoyar la cabeza en el ante

azo de su esposo mirando fijamente el techo en penum

as, pues tanta era su verguenza por sus anteriores dudas, como si fueran parte de una inconfesable pesadilla, y también la otra verguenza que sentia por la latente emocion que pulsaba en lo más profundo de su cuerpo, que no se atrevia a mirarlo a los ojos.

ranma la observaba con un silencio que para ella se convirtio en una tortura, porque el joven era victima también de sus propios fantasmas. a pesar de la oscuridad estaba ya acostum

ado, la podia ver perfectamente en suaves tonos azules, y la luz de la luna que entraba por la ventana se reflejaba en aquellos ojos tercos que lo evitaban, tornándose dorados. cuántas noches tras alguna peligrosa aventura no se escabullia en esa habitacion para vigilarla dormir, a riesgo de perder la vida si lo descu

ia? pero no podia evitarlo, akane siquiera imaginaba la cantidad de veces que p-chan termino durmiendo en el jardin gracias a sus esfuerzos, o de las trampas que evito de alguna de sus rivales sin siquiera que ella se hubiera enterado; luego ella le reclamaba por ser tan perezoso y quedarse dormido por las maanas o durante las clases, pero podia evitarlo tras pasarse noches en vela a su lado?

las noches en que la observaba dormir, se sonreia por la energia natural de esa mujer que no sabia lo que era quedarse quieta un momento, siquiera durante el sueo más profundo. a menos que él colocara una mano so

e ella; en su cadera, rodeándola por la cintura o cruzando el

azo por delante de aquellos deliciosos senos que no se escapaban de su curiosidad. estrechando sus cuerpos en un tierno a

azo, un pequeo truco que habia aprendido después de casados y que aplicaba con mucho placer. entonces ella dormia tan profundamente y tan calmada aferrada a su

azo, o a la camisa de su pijama, que casi la podia escuchar murmurar en sueos.

—qué hora es? —pregunto akane sacándolo a

uptamente de sus cálidos recuerdos, también susurrando pesadamente por culpa de un sa

oso sopor que no queria sacudirse como si estuviera bajo el efecto de un calmante. intento hacerse escuchar con firmeza, pero su voz se que

o tiernamente revelando el auténtico estado agitado de su alma.

—pasadas las dos… —ranma contuvo un bostezo apretando con fuerza los labios. estar con ella le producia una contradictoria mezcla de paz y ansiedad fe

il.

—de la tarde?

—boba, no ves que está oscuro?

—de la noche?... y por qué me despiertas a estas horas? —lo regao frotándose con fuerza el rostro. solo entonces akane recordo el resto de lo sucedido durante la cena: la llamada telefonica, sus dudas y luego el haberse recostado en su vieja habitacion—. donde estoy? —examino un poco desorientada el techo y las paredes que los rodeaban.

—akane, eres una torpe, qué te dio por dormirte aqui? te das cuenta que pudiste enfermar?

—no exageres, solo quise descansar un poco —se sintio ofendida ante los susurros tan fuertes de su esposo que prácticamente parecian gritos. cruzo los

azos y lo evito girando el rostro hacia la pared—. me dormi, es todo, es que ahora no puedo estar cansada como todo el mundo?

—pero aqui, en tu vieja habitacion? —ranma se paso la mano por el rostro, en una mezcla de agotamiento y frustracion.

recién el joven hom

e podia sentirse más calmado recordando lo cansado que se encontraba. sabia akane el miedo terrible que sufrio el tiempo desde que no la encontro en la alcoba que ahora ocupaban, hasta que la hallo en ese lugar? su corazon se habia paralizado, su boca le supo amarga, su mente lo torturo con espantosas fantasias al pensar en sus viejas amigas, todavia no creyendo del todo aquello que habian aceptado la derrota y se encontraran tan tranquilas desde que regreso a nerima. habia bajado la guardia? tal fue su terror que cuando la encontro durmiendo en esa cama quiso despertarla de un fuerte vozarron… pero mayor fue el alivio que sintio, y la ternura al verla dormir, comprendiendo que ella también se encontraba tensa con toda la situacion que los estaba envolviendo. y en lugar de reclamarle termino buscando una manta en su alcoba, para volver cerrando la puerta en silencio, colocando el seguro, cerrando la ventana, asegurándose dos veces que no habia nadie más afuera, y esperando que a lo menos alli, donde no deberian estar, nadie llegara a molestarlos por el resto de la noche.

—pudiste enfermar, es que no piensas en tu salud, o la del bebé?

akane suavizo su semblante. no era ciega al miedo de su esposo y se sintio más culpable todavia por haber dudado antes de su integridad.

—perdoname, ranma, no estaba pensando.

ranma también suavizo su furor, no podia reclamarle nada, no después de haberla dejado sola por tanto tiempo creyendo que estaba segura con su familia. cuando ahora comprendia, tras una dura conversacion con su madre apenas llego esa noche, que quizás akane no estaba tan bien en esa casa como él imaginaba.

—estuviste llorando?

—no.

la respuesta tan rápida y segura a su pregunta un poco burlona, le arranco una sonrisa. era la misma orgullosa mujer que tanto amaba. lentamente acaricio el vientre de su esposa por debajo de la manta que los cu

ia, luego subio la mano deslizando sus dedos por la mejilla y el menton de akane admirándola.

—ranma, qué estás haciendo?

—me preocupaste, realmente pensé que te podrian haber secuestrado o algo peor.

—lo lamento —akane levanto la mano y la poso so

e la de ranma, dejándola quieta en su mejilla, cerrando los ojos un momento como si disfrutara del contacto en su rostro y del aroma de esos dedos, la fragancia de la piel de ranma que tanto le gustaba y siempre le recordaba a los bosques humedos y a la lea quemada de una fogata—, no quise preocuparte.

—me dijeron que te sentias enferma.

—no, no estaba enferma —confeso lentamente sus sentimientos. hacia tanto tiempo que no podian hablar asi sin que nadie los molestara, desde que habian dejado su querido y extraado departamento lejos de tokio, que se sentia ansiosa por conversar con ranma, aunque fuese en susurros. porque por un momento habia temido de verdad que volverian a ser los adolescentes atolondrados del pasado, y que su nueva confianza se hubiera esfumado desde que pusieron un pie en nerima—; me sentia un poco… sola.

—sola? pero si has estado aqui con todos.

—no es lo mismo, tonto!

—pero como que no es lo mismo, si no estabas sola!

—pero no estaba contigo y te extraaba! tan dificil te es entenderlo?... anda, jáctate, dilo: akane, eres una boba, ya sé que no puedes vivir sin el grandioso de mi…

—si que eres una boba, akane, porque yo también te extraaba!

guardaron silencio cuando finalmente se buscaron. sus pechos se alzaban y bajaban, sus labios entreabiertos vi

aban, sus rostros estaban teidos de azul intenso, sus ojos

illantes reflejaban las luces de la luna y de las lum

eras de la calle que entraban por la ventana sin cortinas. y se encontraron. sus cuerpos apegados se comunicaron antes que sus mentes confundidas, y ambos recordaron en un sencillo y provocador gesto, y una sonrisa que respondio llena de complicidad, que hacia mucho tiempo no habian podido gozar de tanta calma, silencio, cercania y ansiedad.

la mano de ranma temblaba mientras deslizaba sus dedos desde la mejilla de su mujer hasta los tiernos labios, que recorrio con la punta del pulgar de un extremo al otro en una inquietante caricia que le provoco un cosquilleo a akane. ella los junto un poco, como si quisiera besar la mano de ese hom

e, revelando su impaciencia. ranma se inclino un poco, un poco más, cuando akane dejo las manos quietas so

e la cama como una seal de entrega, y como si lo hubiera también estado esperando desde el principio con el deseo de a

azarlo. beso la frente de su mujer, luego deslizo su boca por la pequea nariz susurrando su nom

e tan anhelado, más que un susurro fue una voz ronca, profunda, sedienta de esa piel que deseaba devorar; pero que se retenia como si se estuviera relamiendo antes del banquete aumentando el placer, manjar de reyes, que unicamente él podia degustar. sus labios se encontraron en un tierno beso. primero fue un roce, en que ranma cerro la boca mordiendo el labio superior de akane, luego el inferior. ella espero estática, dejándose hacer, como si se tratara de un juego de voluntades; donde ella no debia revelar su deseo, mientras que él la provocaba unicamente para conseguir que ella confesara con un pequeo gesto que queria lo mismo que él. la besaba con suaves roces, tiraba continuamente de sus labios con suaves mordiscos y ella se negaba a responder tercamente, acusándose unicamente en su respirar cada vez más doloroso y contenido.

porque no habia nada que ellos no llevaran al terreno que mejor conocian para comunicarse plenamente: el de una buena pelea. donde se dejaban llevar por el instinto y la pasion más intensa; la misma que antes los distanciaba, era la que ahora los unia con un fuego que dificilmente alguien podria contener, menos para una pareja de jovenes enérgicos y explosivos.

—ranma… —akane suplico, intentando conservar la razon en una batalla que en verdad deseaba perder. habian sido tantos dias y más dificil le estaba siendo no dejarse llevar por su anhelo—, por favor, ranma, detente… —intento sonar firme a pesar que su voz flaqueaba mientras ranma desquitaba su frustracion ante tanta terquedad, gruendo en lugar de responder, buscando besar, casi succionar, el palpitante cuello de su mujer—, no… no…!

akane enmudecio, conteniendo el aire, mordiéndose el labio inferior para no gritar, dejando escapar un desesperado murmullo cuando ese maldito pervertido se habia atrevido a jugar sucio mordiéndole la oreja. de pronto el azul se volvio intenso, la oscuridad se lleno de

illo, el frio se convirtio en fuego que la sofocaba, y un molesto escalofrio la recorrio desde la punta de los cabellos hasta el dedo meique del pie, cuando sintio el fiero contacto de los largos y duros dedos metiéndose por debajo su falda, que comenzo a arrugar levantándosela hasta los muslos, siempre bajo esa manta que a medias conseguia ocultarlos en las penum

as.

—para, ranma! —akane cogio la cabeza de su esposo con ambas manos para obligarlo a quedar frente a ella—, para…

—qué pasa ahora? —pregunto impaciente, enfadado por ser interrumpido, jadeando, con sus mechones colgando delante de la frente humedecida provocándole a akane otro escalofrio al ver esos ojos de mirada feroz puestos en ella, y solo en ella.

—qué haces? —reclamo, intento reco

ar el aliento, sin acusar ni detener a ranma al sentir que seguia deslizando su mano por sus piernas acariciándolas, y queriendo conquistar lo más oculto de su piel haciéndole más dificil la tarea de pensar.

ranma torcio las cejas y como si no comprendiera la pregunta de akane. por los mil demonios!, penso el joven aturdido por su propio deseo, ya llevaban suficiente tiempo casados como para que ella le hiciera esa clase de preguntas justo ahora!

—no, ranma, no podemos hacer esto, no aqui, nos escucharán y…

akane fue incapaz de terminar cuando ranma la beso con tal fuerza que ella hundio su cabeza un poco en la cama. más sus

azos ya no respondieron y lo soltaron para rodear el cuello y hom

os de su esposo, no deseando que se apartara jamás, mientras sus continuos besos eran más necesarios que incluso respirar.

—no… no… —intentaba hablar mientras ranma la volvia a interrumpir al juntar sus bocas—. no… ranma… escuchame… no… esto… no…

akane no se percato que la mitad de las interrupciones eran porque ella misma levantaba la cabeza siguiendo los labios de su esposo para volverlos a besar. pero su razon y pudor pudieron más, en un momento en que reacciono al sentir la punta de los dedos de la traviesa mano de ranma introduciéndose entre su pierna y… por debajo del borde de su ropa interior.

—… ranma!

—qué! —reclamo furioso tras haber sido empujado por las manos que akane deslizo bajo su pecho.

—no podemos hacer esto —akane suplico, sintiendo ella misma el dolor de no poder dar rienda a su más profundo deseo, doliéndole tanto como a él tanta injusticia—, no aqui, no ahora.

—pero…

—te das cuenta que el maestro podria querer espiarnos de nuevo?

ranma se sintio un poco confundido, como si akane le hubiera hablado en otro idioma, para luego reaccionar.

—ah…

—lo recuerdas ahora, al maestro?

—si, ya sé, no me hables como si fuera un idiota —beso rápidamente los labios de akane hasta que ella le gruo por su insistencia—. no te preocupes por ese viejo ahora —susurro entre sus labios pegados a los de akane—, créeme!

la volvio a besar. akane lo empujo tras unos convenientes y tardios segundos.

—pero, y nuestros padres?

—hoy les traje un par de botellas de sake para cele

ar y… ya no recuerdo qué les inventé —la beso rápidamente apenas permitiendo que akane lo separara unos centimetros mientras agrego distraido—, creo que para festejar el nuevo gimnasio… o lo que sea! —se sonrio a medias con esa astuta arrogancia que la enloquecia—. te aseguro que esos tres no despertarán hasta el mediodia.

—oh… uhmp!

su impaciente esposo siquiera la dejo terminar su exclamacion cuando le robo otro rápido beso que en instantes se convirtio en uno largo y profundo. esta vez él no permitio que ella lo empujara. akane se defendio como pudo, sus manos se deslizaron hacia la espalda de ranma, tirándolo inutilmente de la camisa, le dio de suaves golpes con los puos, cada vez más lentos y débiles hasta que cayeron so

e la ancha espalda, acariciándolo tiernamente.

—no… —akane ladeo el rostro para evitar que otro beso la acallara, pero en lugar de detenerlo siguio besando su cuello y mordiendo su oreja hasta hacerla temblar—, ranma, y nabiki?

—quién? —gruo afie

ado, realmente ni siquiera recordo a quién se relacionaba ese nom

e que le sono a nada, pues toda su mente estaba unicamente enfocada en su mujer.

—nabiki, hablo de nabiki!, lo olvidaste? ella nos escuchará detrás de la pared.

—no te preocupes, ella no está en casa.

—como…? no… —intento defenderse de otro beso—. como que no está?

—salio a una fiesta con sus amigas de la universidad, me lo dijo cuando llegué.

—y le creiste?

—no…, pero la segui hasta asegurarme que fuera cierto.

—ah… ranma… un… momento… deja… ya… de… besarme… y… escuchame… un… alto!

—qué ahora, akane? —ranma no pudo fingir su frustracion resoplando con fuerza.

—y kasumi?

—ella no nos escuchará desde el otro lado de la casa.

—estás seguro?

—lo estoy, maldicion, y si nos escucha qué!...

—ranma…

—es algo malo que quiera estar con mi esposa una unica noche? lo es? respondeme, akane, maldicion, solo respondeme, es que estoy equivocado?... o no quieres?

akane guardo silencio ante el atemorizante enfado de ranma. y sus mejillas sonrojaron ante su conclusion, dándose cuenta de todo lo que él le decia. y qué si el mundo se enteraba? ellos estaban casados, no tenian que dar excusas por nada que quisieran hacer o sentir.

—no, no lo estás —rápidamente rodeo con sus

azos el cuello de su esposo atrayéndolo a ella para recompensar tantos esfuerzos con un profundo beso que a ranma le erizo hasta los vellos de la nuca de una manera que tanto extraaba y le gustaba.

—no, ranma, espera.

—qué demonios te pasa ahora?

—ranma, yo… —akane, a pesar de estar tan agitada como ranma, jugo nerviosamente con la punta de los dedos evitando mirarlo a los ojos—, estás… estás seguro que… que quieres hacerlo… conmigo?

—ah? —el rostro del joven se torno en un enigma, con la boca abierta y la mirada perdida, realmente no la entendia en absoluto.

—deja de esforzarte tanto, ranma, sabes de lo que hablo —insistio ella, con los ojos cristalinos, avergonzada. pero no, él no la comprendia y se mantuvo en silencio—. hablo de mi… del embarazo.

—y qué con eso? —ranma respondio rápido—, esa doctora dijo que podiamos hacerlo, que era normal, que no te haria dao, no es verdad?... o es que te sientes mal? —, pregunto sinceramente preocupado, levantando un poco el cuerpo a pesar de que estaba solamente cruzado so

e ella, recostado so

e su costado cuidando de no lastimarla con su peso.

—no, ranma, estoy bien, cálmate. no me sucede nada.

—segura?

—que si. es… es que me harás decirlo?

—solo dilo de una vez qué demonios tienes en la cabeza, akane, porque no te comprendo.

—lo sabes!

—no lo sé!

—no?

—claro que no! me ves cara de saberlo?

akane lo observo detenidamente un momento a los ojos.

—no, supongo que no lo sabes… —suspiro resignada—. ranma, sé que te esfuerzas por mi, pero no tienes que fingir.

—fingir qué cosa, akane.

—eso…

—eso qué.

—eso que… por kami!, es que tienes que aparentar que te gusto?

—aparentar?... no te entiendo, si me gustas.

—sé que me amas, ranma, estoy segura de eso… y te lo agradezco.

—de nada, sé que es un privilegio que te quiera un hom

e tan perfecto como yo.

—tonto! —akane se sonrio dándole un jugueton golpe en el pecho—. no me refiero a eso.

—akane, suéltalo ya —murmuro impaciente, y por otros motivos cuando su otra mano por debajo de la manta y del vestido de su esposa seguia acariciando la candente piel de los muslos, agradeciendo que ella ya no se lo impidiera.

—no tienes que fingir que te gusta mi cuerpo como está, toda asi… gorda y…

—y?...

—y eso. mirame, estoy enorme! embarazada, gorda, hasta en la cara se me nota que he subido de peso. mis pies pasan hinchados, y… —akane iba a nom

ar que tenia problemas con su sostén, pero ranma, adivinándolo, en lugar de quejarse bajo los ojos mirando fijamente los exuberantes pechos de su esposa que subian y bajaban con cada enérgica respiracion muy cerca de su rostro. akane gruo y cogiendo la cabeza de su esposo lo obligo a que la mirara a los ojos no sin que el joven opusiera un poco de tenaz resistencia—. ranma, estoy hablando en serio.

ranma se quedo mudo. asi que era eso? akane tenia un ataque de inseguridad con su cuerpo solo porque estaba embarazada? ahora, justo ahora, de todos los momentos en que podria…? y tenia que ser ahora? apreto los dientes pensando, no tenia tiempo para eso, lo habia planeado todo desde que se encontro a akane durmiendo sola en su vieja habitacion, donde creyo que tendrian la intimidad que en la ultima semana les fue negada. todo era perfecto, incluso acepto un chantaje de nabiki con tal de darle dinero para que se divirtiera con sus amigas, salio a comprar corriendo las mejores seis botellas de sake que pudo encontrar, solo para que el maestro y sus padres no los molestaran. cerro la cortina y puerta de la alcoba que usaban en casa para provocar a cualquiera que quisiera interrumpirlos, haciéndolos creer que se encontraban en el lugar equivocado. y!... no!... no debia perder el control!, por una vez tenia que usar la cabeza y no enfadarse, porque no dejaria que nadie arruinara su noche con akane, ni siquiera la mismisima boba de akane!

se quedo con los ojos bien abiertos mirando un punto de la pared cuando finalmente tuvo una idea.

—akane… —ranma la llamo muy suavemente, con una inocente mirada y una sonrisa llena de bondad.

—si, ranma?

—me conoces, no es verdad?

—supongo… —akane murmuro desconfiada; lo conocia, si, lo suficientemente bien como para no temer sintiendo un nuevo escalofrio, y no de placer.

—sabes que… eh… —a ranma le costaba enormemente reconocer una debilidad, pero en ese momento, por una causa mayor, estaba dispuesto a hacer tan grande sacrificio—, digo, sabes que eso de… no se me da muy bien… ah… eso de…

—dilo ya, ranma.

—mentir!, si, eso, que yo…

—que eres un pésimo mentiroso? ay, ranma, eso lo sabe todo el mundo.

el joven encogio los hom

es acusando el golpe a su estima. respiro profundamente, debia soportarlo, él podia! lo haria por ella. la miro otra vez a los ojos y sonrio.

—akane, y crees que yo podria fingir esto?

—fingir qué cosa?... ay, no!

ranma tiro del borde de la manta cu

iéndolos a ambos hasta la cabeza. del agitado bulto so

e la cama solo los quejidos y reclamos de akane se escucharon. y sus pequeos pies cubiertos por calcetines, que entre los pies de ranma se asomaban por el borde inferior, revelaban la dura batalla bajo la tela. ella movia los pies, los juntaba y separaba, doblaba, estiraba y volvia a golpear con los talones la cama presa de una terrible desesperacion. y en un intenso momento se paralizaron doblando los pequeos dedos como si estuviera soportando una enorme tension, hasta que en una explosiva reaccion, como un profundo estremecimiento, se encogieron como si hubiera querido doblar un poco las piernas cerrándolas… para luego dejarlos descansar, cayendo rendidos, sin fuerzas.

—r-ranma!

akane se quejo furiosa cuando finalmente ranma retrocedio la manta hasta sus hom

os descu

iéndose sus rostros enrojecidos, jadeantes, sudados y despeinados. pero a los nerviosos reproches de su mujer, él solo se reia con una alegria infantil y descarada dejándose regaar.

—eres un… eres un… —los ojos de la joven estaban humedecidos y su rostro afie

ado como si quisiera llorar o reir, apenas consiguiendo conservar el aliento, pero más era el pudor que sentia tras lo sucedido, en que intentaba cu

irse con los

azos juntando los bordes de su blusa que le habia bajado hasta quedar alrededor de los suaves hom

os ahora desnudos, y las cintas de su sostén colgaban sueltas, inservibles, so

e la piel y la cama—, eres un…

—un hom

e increiblemente seductor? —pregunto arrogante.

—un desvergonzado, tramposo, aprovechador, degenerado, abusivo, odioso, descarado y engreido e insoportable pervertido!

—oye! —reclamo ofendido el joven—, no te gusto?

—g-gustarme?

—akane, nunca antes me reclamaste cuando yo…

—no lo digas.

—pero si a ti siempre te ha gustado que yo…

—no lo digas! —susurro más fuerte con lágrimas de verguenza saltando de sus ojos.

—si mal no recuerdo, hasta tu me pediste la ultima vez que yo te hiciera…

—calla, ranma! calla!

—akane —ranma suavizo su tono, preocupándose ingenuamente—, de verdad no te gusto?

ella noto su temor, pero en su enorme orgullo y pudor lo evito girando la cabeza en la cama, apretando los labios, antes de responder tardiamente con un resignado murmullo.

—quizás… tal vez…

—entonces si te gusto.

—yo no dije eso.

—pero te gusto!

—quieres guardar silencio o lo vas a gritar a todo el mundo?

—ah, lo siento —ranma se rasco la cabeza como si hubiera hecho una de sus habituales travesuras.

akane al verlo dio un profundo suspiro.

—no, está bien, no te preocupes, que no me hiciste nada… tan malo.

—pero si te gusto —volvio a sonreir insistiendo como un crio.

—bueno si… no, quizás, o sea si… digo, casi nada.

—como que casi nada?

—apenas un poquito —cerro los ojos, y obcecada cruzo los

azos como si estuviera molesta, sin ceder un centimetro.

ranma torcio los labios furibundo.

—a mi me parece que estás mintiendo, akane, porque si te gusto mucho; de hecho, hasta me dejaste que yo te…

—ay, ranma, basta! pues olvida lo que dije, no me gusto. listo! de hecho, no senti casi nada, no, digo nada.

—como?

—eso, que no me gusto, nada, absolutamente nada, no senti nada, ni una cosquilla, ahora estás satisfecho?

se miraron a los ojos fieramente desafiándose.

—bien, akane, pues para no haber sentido casi nada —ranma hablo muy lentamente en un tono amenazador—, pues que no te diste cuenta cuando me quedé con esto —termino sonriendo como un demonio.

akane arrugo las cejas intentando dilucidar en la oscuridad qué era eso que tenia ranma en la mano. cuando el joven, con maldad, a

io los dedos uno por uno, dejando que la prenda colgara ante los ojos de su mujer.

—eso es… oh, oh, no! —los pies de akane se cruzaron cuando por debajo de la ropa cerro las piernas por pudoroso reflejo, sintiendo la incomoda humedad de su intima desnudez apenas protegida por una falda arrugada y una manta revuelta—. devuélvemela!

la chica quiso arrebatársela, pero más rápido fue el joven que retiro la mano con la prenda.

—jamás, hasta que lo reconozcas.

—estás jugando sucio.

—tu empezaste por querer mentirme.

—dámela!

—no!

—tonto!

—boba!

—que me la devuelvas!

—nunca, hasta que te rindas.

—no pienso hacerlo.

—entonces es mia.

—pervertido!

—no me importa!

ranma la arrojo por so

e su cabeza y la prenda cayo en la alfom

a, en el centro de la habitacion, muy lejos de la inmovilizada akane. ella torcio los labios y giro la cabeza para encararlo con disgusto.

—si piensas que con eso vas a conseguir que yo…

ranma la interrumpio colocando un dedo en sus labios.

—sigues creyendo que no me gustas, akane, solo porque estás embarazada?

la pregunta de ranma la tomo por sorpresa. ella dejo de luchar por a

ir los labios, movio los ojos como si intentara pensar, se habia olvidado por completo de sus dudas, y dándose por vencida sonrio de una manera que él tanto extraaba, y que ni la oscuridad pudo opacar el efecto que provoco en su corazon.

—no, ranma, ya no lo creo. gracias.

—akane —ranma acerco su rostro lentamente a ella—, quieres que… nosotros?

—y todavia… me lo preguntas? —susurro entrecortadamente, permitiéndole que volviera a rozar sus labios con suaves toques—, como si… pudiera alguien… detenerte, mi terco bobo.

la aletargada sonrisa de akane fue interrumpida por ranma. los roces se convirtieron otra vez en largos besos en el que depositaban ya li

es todo el deseo que habian contenido durante los ultimos dias llenos de estrés, discusiones y enfadosas responsabilidades. akane rodeo el cuello de ranma con sus manos, acaricio su cabeza y también su rostro. los jovenes esposos parecian querer sanar cada uno las heridas que la vida le habia causado al otro. labios con los que no eran buenos para hablar, si los sabian utilizar de otra manera para comunicar lo que sus cuerpos, corazones y almas deseaban en todo momento.

ranma bajo su mano por el cuello de akane, tallo el hom

o desnudo de su mujer hasta topar con la tela enredada en el

azo, luego el otro. ella arqueo su cuerpo para ayudarlo a li

arla de esas ultimas cadenas de su pudor, mientras con sus dedos comenzo a desabotonar y jalar lentamente la camisa de su esposo.

algo habia esa noche de especial. no era solo deseo reprimido, no era tampoco el sentirse li

es de los curiosos que siempre los interrumpian; era mucho más que solo amarse alli, en nerima, donde no habian tenido la oportunidad de ser ellos, los de verdad, los que eran ahora, en los que se habian convertido tras tantas luchas y no ecos de sus personalidades pasadas, llenas de miedos que ya habian logrado vencer. ranma lo sabia, akane también, sin necesidad de decirlo ambos eran conscientes de lo que alimentaba su pasion, y les gustaba. era un poco de deliciosa morbosidad, otro poco de seductora travesura, una dosis de fantasia, una gran cantidad de desquite: contra todos, contra ellos mismos, contra esa casa que siempre habia deseado interrumpirlos; y contra esa oscura som

a que se encargaba de arruinar los buenos momentos, como una voluntad externa que tantas veces les habia negado lo que más deseaban.

era alli en la antigua habitacion de akane, donde ranma sentia alimentado su deseo de perpetrar lo que antes hubiera sido el más osado crimen, el lugar al que tantos enemigos quisieron irrumpir en el pasado y que él protegio con tanto celo. pero no era el lugar en si; era ella, la que le pertenecia, la que jadeaba entre susurros entrecortados a su oido al a

azarla buscando la piel que descendia de su cuello hasta el delicado hom

o. mentia!, porque también era ese lugar, esa habitacion, era finalmente poder cumplir aquel deseo secreto que arrastro desde la adolescencia, desde sus primeros sueos vergonzosos, desde sus primeras madrugadas en que debio levantarse a escondidas para limpiar lo que no habia podido contener ni comprender sintiéndose humillado, hacer lo que fantaseaba desde los primeros momentos en que su mano temblo al acariciar el rostro dormido de akane en sus noches en vela cuidándola, y que luego se sentia avergonzado tan solo de haberla rozado sin su consentimiento como si hubiera cometido una terrible falta, pero que no dejaba de provocarle un insospechado deseo, como un vacio bajo sus pies, era vértigo lo que habia sentido entonces maltratando su pudor infantil.

y ya no era un nio, no tan ingenuo, no ignorante de los placeres que ella le prometia con una sonrisa y un simple roce de sus manos cuando habiéndole abierto la camisa la chica acariciaba su cuerpo rigido por culpa de una vida de entrenamiento, suavizando todas las aristas de sus temores y odios pasados. pero algo habia diferente, pues sentia secándole la boca hasta jadear el mismo vértigo que sentia de adolescente, y ahora alimentaba la pasion que ya sentia por su mujer, agravada por los dias de obligado celibato al que él, un alma li

e que gustaba hacer siempre lo que más queria, solo lastimaba. ya no, todos los placeres venian a invadirlo en ese momento junto con el sentimiento de triunfo, segundo por debajo del placer que sentia al estar con esa mujer que tanto amaba.

un vértigo que también akane compartia, porque lo sentia, se lo decia, en la manera en que su cuerpo se estremecia bajo las manos de su esposo como si sufriera pequeos espasmos, como jamás antes les habia sucedido a ninguno de los dos desde que comenzaron a vivir los placeres de una vida juntos. aprendiendo finalmente que no era la juventud ni la experiencia lo que provocaba el placer más perfecto en la hermosa danza de una pareja; sino que la confianza de poder buscarse, experimentar, liberarse de sus miedos, soar estando despiertos, dejar de lado la verguenza reemplazada por la confianza de saberse amados, amados y para siempre. la seguridad de entregarse al otro sin barreras, hasta lo más intimo de sus almas y pensamientos, que alimentaba como aceite las lámparas de sus suspiros.

finalmente poder consumar su amor en ese lugar antes sagrado, era una experiencia totalmente nueva que les enseaba que en tan solo un ao o dos de casados todavia no habian aprendido nada. que el placer se perfeccionaba, que el conocerse lo aumentaba, que las caricias ya no le daban la espalda a la razon, sino que esta se unia a sus cuerpos para buscar una satisfaccion más profunda y duradera; porque el amor que los movia se encargaba que se preocuparan del placer del otro tanto o más que el propio. y alli, en esa habitacion, era como una segunda oportunidad para revivir la primera experiencia de la entrega; una pequea revancha que los competitivos y orgullosos esposos se tomaron con mayor diversion.

—ranma… —lo llamo rodeándolo en un estrecho a

azo, acariciando el cabello y recorriendo con la punta de sus dedos cada forma de la trenza, con los ojos cerrados, mordiéndose los labios, ante una nueva convulsion de placer. mientras permitia que él se degustara en saborear el sudor de su piel enrojecida de fie

e, con las inquietas manos ocultas buscándola bajo la manta, acariciándola en lugares antes prohibidos, escribiendo con los

uscos dedos una historia que ninguno de los dos hubiera sido capaz de decir con sus bocas a riesgo de perecer por la inmensa verguenza y pudor que los caracterizaba—, ranma!... ranma, ya!

asintio, levantándose para mirar a su esposa a los ojos con una sonrisa de torpe satisfaccion. pero antes de moverse ella lo retuvo con un dedo en los labios.

—por favor, ten cuidado, se más suave —le recordo con un poco de temor, que su cuerpo, si bien no se negaba al placer, necesitaba mayor atencion y delicadeza en su actual estado.

—pero si siempre lo soy, akane —reclamo ofendido.

akane giro los ojos.

—ay, ranma, si serás

uto.

—qué dijiste…?

ella no lo dejo terminar, cuando cogiéndolo por el rostro con ambas manos lo atrajo para besarlo muy tiernamente, un gesto que tenia pasion, pero más poseia un mensaje de amor y de mesura que si comprendio. sus besos se tornaron cortos, casi roces, parte de las caricias con que recorrieron sus cuerpos, mejillas, orejas, menton,

azos y manos que cuando se encontraban se entrelazaban amándose mutuamente. asi ranma beso tiernamente pero dedicado los hom

os de akane, cuando la ayudo a que ella se acomodara girando de costado, descansando asi el peso de su cuerpo y su viene abultado so

e la cama. se acomodo tras ella con cuidado, apegando sus cuerpos, recorriendo con sus grandes e insaciables manos los senos de su mujer, mientras ella giro el rostro buscando sus labios como una ave sedienta del rocio matutino, y él no la hizo esperar a apoyarse en el codo para al a

azarla por detrás quedar con la cabeza so

e ella respondiendo con más incansables besos. ranma se quejo un poco entre los labios de akane, por las dificultades que tenia al enredársele la mano en la oscuridad y bajo la manta, pero al final emergio victoriosa con la enredada blusa de akane que arrojo sin cuidado por so

e su cabeza, luego volvio a hurgar bajo la manga, interrumpiéndose en su propia distraccion por el atractivo cuerpo de su esposa que ardia ajo sus dedos, y la saco con el sostén de su esposa, que también termino en el piso. ella le impedia que separara su rostro, haciéndole más dificil el trabajo, y solo arqueaba levemente su cuerpo como unica ayuda a su venturosa tarea cuando él tironeaba de sus prendas.

—ranma… ah!… ah… ahi… si!

akane susurro apartándose, cerrando los ojos y dejando caer la cabeza so

e la cama, relamiéndose los labios y mordiéndoselos como respuesta a lo que ranma le estaba haciendo con desvergonzada autoridad. sus pequeas manos apretaban la ropa de cama y la arrugaba jalándola con desesperacion. mientras que obediente no oponia resistencia a lo que estaba sucediendo debajo de esa manta, su unica aliada que la cu

ia contra la verguenza que la torturaba, pero a la vez aumentaba el morbo como leos arrojados en el caldero de su auténtico goce. dejaba asi que le separara un poco las piernas sin oponer resistencia, para facilitar la invasion. y ranma, ese maldito arrogante!, que sabia donde y como hacerlo, de qué manera buscarla, provocarla, donde rozarla sutilmente, y en qué lugar presionarla con agresividad sin darle tregua. parecia jactarse ese bobo de como se habia dedicado a aprender de su cuerpo un lenguaje que escapaba de su control, memorizando todas sus debilidades.

l continuo besándole el cabello y cuello, los hom

os y el inicio de la espalda. finalmente consiguio ganarle al vestido de su esposa, mientras la joven mujer lo ayudaba moviendo levemente las caderas, volviendo a juntar las piernas en aquel inesperado descanso para su agitado corazon, en que sintio la cálida e incomoda humedad entre sus muslos. y no sin torpes dificultades ambos consiguieron que el vestido enrollado se deslizara por las piernas de akane, siempre por debajo de la manta haciendo más dificil la tarea; esa manta que los protegia en la oscuridad de los ojos curiosos de inexistentes voyeristas, que gozaban tanto o más que ellos del amor consumado en la plenitud, cuando los cuerpos se volvian pala

as, diciéndose a través del tacto todo lo que antes, más torpes todavia y durante mucho tiempo, no se dijeron con sus voces. si, era una revancha consumada en jadeos, suspiros, caricias, sudor, calor, gemidos y ese intimo rocio, intenso y secreto, que comenzaba a mojar sus cuerpos como prueba victoriosa de la pasion por encima del orgullo. con los pies terminaron de empujar el anudado vestido que cayo por el borde de la cama junto al resto de la ropa de ranma.

no necesitaban más que el calor de la piel para sentirse casi asfixiados, siempre afirmando con molesta insistencia esa manta, como si fuera el ultimo rasgo de la timidez que seguia porfiando en ellos, mientras que las caricias dejaron de ser desesperadas y caoticas, y se convirtieron en una danza tan armonica y suave como los susurros con los que se llamaban. la manta se levanto un poco cuando ranma, ya no pudiendo esperar más sintiéndose insatisfecho con ese juego de besos y caricias, con su mano volvio a levantar una de las piernas de akane, que ella doblo sin oponerse. acoplándose mejor detrás de ella en un a

azo eterno.

ella pudo percibir la ansiedad de su esposo; si, su esposo, con toda la significacion de esa pala

a que la aturdia, pues la posesion y la sumision se trenzaban hasta no saber donde comenzaba un lado o terminaba el otro de ser duea o esclava de los deseos de ese hom

e. tampoco queria entenderlo. de placer fue victima de un nuevo escalofrio, a

iendo los labios, muda, expectante, al sentir el peso del vigor apenas contenido que palpitaba violento, deslizándose por el aceitoso néctar entre sus piernas, buscándola.

akane saotome ya no tuvo ninguna duda que no importando su embarazo; la forma de su cuerpo, el tamao de su cintura, la redondez de sus mejillas, sus pies hinchados, sus ojos cansados y a veces enrojecidos, su piel más seca, sus labios partidos, sus manos no tan suaves como cuando se conocieron, su cabello que perdia el

illo y se tornaban grasoso, sus senos inflamados, su humor descompuesto, sus antojos, sus exigencias, sus rabietas, sus debilidades, sus miedos y angustias. ahora si estaba segura que ella seguia siendo la unica mujer que podia encender tan vivamente el fuego en la sangre de ranma saotome.

se apodero de la mano de su esposo cuando este la rodeo con su

azo besando su cabeza y acercando los labios a su oido. lo escucho llamarla, no fue suave ni delicado, sino exigente y autoritario. ella en respuesta aprisiono con fuerza, con mucha fuerza, la mano de su hom

e, susurrando su nom

e también hasta quedarse ambos en un perpetuo suspenso… interrumpido por el gesto violento, un suspiro ahogado, el

usco movimiento de su rostro deslizando la mejilla por las sábanas arrugadas bajo sus dedos tensos. un quejido sin voz que no fue de dolor, sino de dicha. una tortura que recién comenzaba, y que la lleno de lágrimas de dicha.

una vez, dos veces, infinitas y acompasadas veces sus cuerpos bailaron, permitiéndole que la llenara de ese fuego que hizo de su corazon un incendio.

.

.

créditos:

three swords

mechitas123

mari

it

ada magenta

camille castairs

darcy129

litzy

akanesayumi

lobo de som

as

natu no darling

natalia

rutabi

johaahinata

chiquinquira

vivian alejandra

yumi

nuberojiza

maga

resas

erick661

.

.

kasumi tendo preparaba tranquilamente el desayuno en una cristalina maana tan normal como cualquier otra en casa de la familia tendo.

—ranma!, qué estás haciendo?

el grito de la menor de sus hermanas llego hasta la cocina. kasumi miro el reloj de la pared y tarareando se dirigio el refrigerador para sacar los huevos.

—tratando de impedir que este viejo se meta en la cama!

—pero vistete primero, bobo!

—yo solo soy un po

e anciano que queria un poquito de compaia en esta maana tan fria, y tu, muchacho egoista, quedándote con akane solo para ti! por qué no me invitaron?

kasumi se ajustaba el delantal cuando se detuvo al escuchar un golpe seguido de un corto estremecimiento. tras colocarse el delantal, kasumi comenzo a cortar los vegetales rápidamente sin perder el ritmo.

—buenos dias, kasumi.

—buenos dias, tia nodoka.

—parece que tendemos una maana muy movida. oh, ya comenzaste? nunca me esperas, querida.

la seora saotome ato las mangas del kimono después de colocarse el delantal, y rápidamente se hizo con un cuchillo para comenzar a ayudar a kasumi con el desayuno, encargándose de cortar el pescado.

se escucho el estruendo de algo pesado cayendo en la pileta del jardin levantando mucha agua.

—viejo degenerado, me las pagará! —chillo una femenina voz desde el jardin.

kasumi termino de echar las verduras en una fuente.

—tia nodoka, podria ayudarme con el arroz?

—claro, querida, solo déjame terminar con el pescado y me encargo...

—ay, ay, ay! —ambas mujeres interrumpieron la conversacion al escuchar los exagerados quejidos del anciano maestro resonando desde el jardin—. ranma, muchacho malvado, como te atreves a jugar sucio!

—seguiré cortando más verduras —termino kasumi como si nada hubiera sucedido.

—kasumi, deberias dedicar más tiempo para ti, yo puedo hacerme cargo de estas tareas. te lo he dicho en muchas ocasiones, querida.

—tia, a mi me gusta hacerlo.

—akane ya se ha casado y nabiki pronto terminará sus estudios y lo más probable es que desee hacer su propia vida.

—eso seria maravilloso, tia.

—quieres quedarte el resto de tu vida sola en casa?

—no estoy sola, tia, tengo a papá y también a ustedes.

—no, cario, nosotros no viviremos para siempre, y qué harás entonces? vivirás con akane cuidando de tu so

ino y de los que vengan como si fueran tus hijos? estarás toda la vida diciendo disfrutar de la felicidad de otros y ayudándolos, en lugar de buscar tu propio rumbo?

siguieron cocinando unicamente envueltas en el sonido del cuchillo golpeando la tabla y las tapas de las ollas borboteando. nodoka se manejaba con la misma agilidad de siempre en la cocina, pero kasumi se movia más lenta, sumida en sus propios pensamientos. su sonrisa en ocasiones era reemplazada por un gesto taciturno.

—a mi me gustan las familias ruidosas, tia nodoka —dijo finalmente, como un sencillo comentario acompaado de una amena sonrisa. como si al fin hubiera encontrado una defensa imbatible en su inusual encuentro.

—no lo niego, son mucho más divertidos los hogares cuando están llenos de ruido. los nios son una bendicion; lamentablemente yo nunca pude disfrutar del mio por mi propio error.

—tia…

—yo era más joven, inexperta, creia que hacia lo correcto al dejarlo partir. ahora, tras cada dia haciéndome más vieja, comprendo que cometi una terrible equivocacion. por suerte, siempre hay una segunda oportunidad, incluso para una tonta mujer como yo. pude volver a encontrar a mi hijo y pronto disfrutaré de mi nieto por todo lo que no pude vivir con ranma. pero no todas las veces tendremos la misma suerte, querida. para qué vas a dejar que tu juventud se marchite viviendo a la som

a de tus hermanas? kasumi, si tienes un sueo no deberias quedarte esperando a que otros lo cumplan por ti; la vida no es un juego de azar, las cosas no se consiguen esperando, sino que yendo por ellas cuando tienes la oportunidad.

—pero, y papá… —kasumi titubeo con una extraa turbacion en su antes sereno semblante.

—tu padre ya ha hecho su vida: se caso, levanto un dojo, tuvo a tres maravillosas y muy fuertes nias; estoy segura que él ha sido el más satisfecho de todos los hom

es por lo que ha conseguido y el más orgulloso padre. pero, querida, olvidas que si realmente quieres hacer feliz a tu padre deberias realizar tu propia vida. eso es lo que todo padre quiere; eso es lo que a tu madre la hubiera hecho realmente dichosa. tu padre estará bien, jamás se quedará solo porque siempre las tendrá a ustedes y seguramente si terminará viviendo contigo o con alguna de tus hermanas. pero si lo usas de excusa entonces realmente lo harias infeliz, aunque no te lo quiera decir con sus propias pala

as. los maestros del arte son orgullosos y nunca confiesan sus miedos, pero estoy segura que se preocupa tanto por tu futuro como lo hace por el de tus hermanas.

nodoka termino de preparar el pescado y lo puso al fuego. el silencio volvio a ser inquietante entre ambas. kasumi ya no sonreia, sus manos temblaban ligeramente a pesar del esfuerzo que hacia para mantenerlas quietas.

—tofu es un buen muchacho —agrego nodoka, con la calculada precision de un practicante del arco tradicional, sorprendiendo a la muchacha.

—l… el doctor tofu es muy amable —kasumi se corrigio nerviosa, y distraida volvio a sonreir honestamente, pero de un modo más entusiasta y juvenil reco

ando el color de sus mejillas—, siempre nos ha ayudado.

—porque has estado tu presente —la madre de ranma suspiro con pesar—. lamentablemente los hom

es como él son muy timidos y jamás darán el primer paso, a menos que los alientes un poco para que tengan confianza. me comprendes, no es asi, querida?

—n-no, tia nodoka, no la comprendo.

—lo haces perfectamente bien, nia —espero un segundo quedándose quieta, tensando su cuerpo, rodeándose de un aire más severo—; si quieres algo en la vida pues ve y cogelo. no esperes como yo hasta hacerte vieja y darte cuenta de todo lo que te perdiste por esperar sentada a que volviera a ti, hasta que muy tarde comprendi que debia ir y buscarlo por mi misma hasta conseguirlo. asi fue como llegue a esta casa y los conocia a todos ustedes. si sigues sin hacer nada, podrias perderlo también a él...

akane entro en la cocina dando un largo bostezo, con la otra mano en la cintura como si le molestara un poco la espalda. su vientre más abultado ya la hacia sentir el peso extra en su cuerpo.

—buenos dias, kasumi.

—buenos dias, akane —kasumi respondio un poco turbada.

akane lo noto pero por alguna razon disimulo no darse cuenta. habia escuchado parte de la conversacion fuera de la cocina, pero una vieja amiga a la que todavia extraaba mucho, de gran experiencia, parecia haberle enseado muy bien el valor de la prudencia. fingio un segundo bostezo.

—buenos dias, mamá nodoka.

—buenos dias, akane, hija. te ha despertado muy temprano mi hijo? no ha sido muy varonil de su parte el no velar por el buen descanso de su esposa, más si está embarazada. no te hará bien para la salud no dormir tus horas.

la chica sonrojo furiosamente. no era ese el motivo de su cansancio y sueo, pero era algo que jamás confesaria, menos a la madre de su esposo. intento reco

ar la calma antes de responder.

—no, mamá nodoka, estoy bien. fue… eh… culpa del maestro que quiso meterse en nuestra alcoba… de nuevo, y ranma está en este momento lidiando con él…

escucharon un estruendoso ruido a tablas despedazándose como si una pared hubiera sido atravesada por un tronco, y los gritos femeninos de ranma cruzando amenazas con el viejo maestro. las tres mujeres contuvieron el aliento y se miraron fijamente.

—la puerta de la sala! —exclamaron las tres al unisono.

nodoka se llevo los dedos a la frente, kasumi sonrio de manera conciliadora y akane cerro los ojos meneando la cabeza con disgusto.

—como si nos so

ara el dinero estos dias —lamento akane—. kasumi, necesitas ayuda? —pregunto ilusionada mientras descolgaba un delantal que se ajusto con prisa, divirtiéndose un momento de manera tonta al notar cuánto habia crecido su vientre.

—ayudar? —kasumi sonrio, pero un poco nerviosa miro todo lo que quedaba pendiente por hacer, y era mucho. a pesar de ello se disculpo amablemente—. no te molestes, akane, descansa, con la tia nodoka ya estamos terminando…

—pues me parece que recién comenzábamos —la contravino la seora saotome mayor, con amabilidad pero a la vez dureza.

era la primera vez que sucedia algo como eso en la cocina, pues en los dias anteriores akane no habia tenido la oportunidad de ayudarlas, o no se lo habian permitido. kasumi tartamudeo un poco tras la reprimenda, pero luego volvio a sonreir.

—akane, quizás si quisieras ayudarnos con la mesa…

—kasumi está terminando el tempura y yo me estoy encargando del pescado —la volvio a interrumpir nodoka, con calma pero no menos autoritaria dureza—, akane querida, podrias encargarte del arroz?

—el arroz? —kasumi pregunto un poco nerviosa, olvido que debia sonreir.

akane también guardo silencio ante la repentina

usquedad de nodoka, como si por u momento fuera una estricta madre y no la amable mujer de antes. ambas muchachas estaban confundidas. volvio en si asintiendo obediente.

—si, mamá nodoka, yo me encargo.

—akane, si quieres yo lo hago, y tu terminas de cortar los vegetales…

—no es necesario, kasumi, debes concentrarte en las frituras. deja que akane se encargue del arroz, terminaremos más rápido asi. no es cierto, querida?

—supongo, mamá nodoka.

—haces un arroz muy delicioso, tuve el gusto de disfrutar tu talento en la cocina cuando me recibieron en su departamento aquella vez.

—de verdad le gusto? —akane se olvido de todo llenándose sus ojos de ilusion.

—si, me gustaria poder volver a probar tu cocina. recuerda que las porciones…

—ya lo sé: las porciones y tiempos no serán los mismos si preparo una cantidad mayor —akane se sonrio con nostalgia y ternura—; conoci a una persona muy querida que me enseo lo mismo tiempo atrás.

nodoka se sonrio. pero kasumi, distraida, miraba un poco preocupada como akane se movia por la cocina y se disponia a preparar los alimentos, al principio con torpeza por su manera de caminar un poco más lenta y pesada. mentalmente la hermana mayor comenzo a contar el tiempo que demoraria en limpiar y prepararlo de nuevo ella misma; cuando, para su sorpresa, akane no hizo nada especial ni que llamara la atencion, sino que simplemente comenzo con mucha calma a reunir los ingredientes, leyendo dos veces las etiquetas, poniendo la olla con rapidez en el fuego, echando la cantidad indicada de arroz. incluso kasumi parpadeo y quiso corregirla cuando creyo que su hermana menor habia echado mucho arroz en la olla, pero al momento se dio cuenta que era ella la que habia contado mal, pues por costum

e no considero a akane y ranma en el numero de comensales. la perplejidad de kasumi no habia pasado desapercibida para la matriarca saotome, la que al momento retomo la conversacion.

—akane, hija, conociste a las nuevos vecinas?

—qué nuevas vecinas?... —akane solia ser un poco más distraida cuando cocinaba, siempre concentrada unicamente en hacer las cosas bien. habia tenido una buena instruccion intentando evitar que su esposo la desconcentrara cada vez que la molestaba en la cocina—. ah!, si, ya las recuerdo: es una amable mujer viuda y su joven hija.

—no es viuda, sino divorciada.

—oh…

—pero eso no importa ahora. akane, me parece que la hija debe tener tu edad.

—no, mamá nodoka, más bien creo que la hija tiene la edad de kasumi.

—de verdad?, me encantaria poder conocerlas —dijo kasumi sinceramente encantada.

—las conoci ayer cuando salimos con ranma a hacer las compras —conto akane.

—mi hijo nunca te deja sola, no es verdad? —pregunto nodoka, con malicia y los ojos ligeramente entrecerrados.

—bueno, si, pero no es que necesite que ande como perro guardián detrás de mi todo el tiempo, que a veces no me deja ni respirar. es tan exagerado!

—mi hijo es tan varonil! incluso me parece que sigue cumpliendo muy bien con sus deberes maritales, no es asi querida? oh, ahora que recuerdo anoche se sintieron algunos ruidos…

—mamá nodoka! —chillo akane angustiada.

—… y creo que se debia a los vecinos de la casa del frente porque cele

aban una fiesta —termino nodoka con la mano en la mejilla y un gesto de ingenuidad, sin prestar atencion al desesperado grito de su nuera—. akane, qué sucede? estás muy roja, no ha

ás sufrido un mareo?

—n-no, mamá nodoka, no es n-nada…

akane, con lágrimas de verguenza en los ojos y todavia intensamente ruborizada, intento concentrarse en seguir cocinando murmurando disculpas sin sentido. nodoka se rio traviesa. kasumi también se sonrio, pero en su rostro se notaba ligeramente el miedo, en especial cuando nodoka se volvio hacia ella y la evito intentando concentrarse en las frituras de verduras. cerro los ojos victima de un escalofrio al imaginar que la mamá de ranma la miraba fijamente.

—me he enterado que esa nia, la hija de nuestra vecina, es muy bella. qué opinas, akane querida?

—q-qué?... qué cosa?

—la hija de la vecina, akane —insistio nodoka, divertida de los nervios de la más joven.

—ah, si, la hija de la vecina!, hablaba de ella, por supuesto —akane respiro con calma, e intento recordarla en medio de su turbacion—. si, creo que si, era una chica muy bonita.

—también me enteré que sabe tocar el piano, creo que a eso se dedica dando clases privadas —agrego nodoka volviendo a su tarea, dando un respiro a las nerviosas hermanas—. debe ser muy dificil dedicarse a la musica, no sabia que provocara tantos problemas de salud.

—por qué lo dice, mamá nodoka?

—oh, no, por nada, akane querida. lo que sucede es que esa dulce nia desde que llego al barrio pasa visitando la consulta del doctor tofu.

akane dejo caer la cuchara.

—l-lo siento, mamá nodoka, yo…

—no, akane, quédate quieta y no te agaches, yo la recojo por ti.

obedeciéndola no se movio, aunque podria hacerlo perfectamente esos pocos dias ya le habian enseado que era mejor no discutir con su madre por ley. finalmente, ella comprendia que los excesivos celos de su esposo ranma debio haberlos heredado de nodoka.

ninguna de las dos noto que la sonrisa de kasumi se habia congelado, junto con su mano que se quedo quieta con el cuchillo a mitad de cortar un vegetal. tardo un momento antes de reco

ar el aliento, volviendo a cortar pero más lento, más distraida, mientras respondio con una excusa que satisfacia su propia necesidad de una explicacion.

—es una buena noticia, el doctor tofu es muy hábil y seguramente sa

á atenderla bien.

—por supuesto, debe estar encantada con nuestro joven y buen doctor tofu —agrego nodoka mientras cambiaba las cucharas pasándole una limpia a akane—, en especial porque debe necesitar mucho de sus atenciones, quizás tengo algun problema a las manos, pues va casi tres o cuatro dias a la semana a la consulta a verlo.

el cuchillo de kasumi se detuvo de golpe contra la tabla de cortar. akane se tenso, ya comprendio la indirecta de su suegra y temio por la felicidad de su hermana mayor. pero luego se calmo, era kasumi después de todo, ella jamás pensaria ni temeria algun peligro, menos guardaria rencor o celos. además, el buen tofu adoraba a su hermana, seria imposible que...

—es lamentable para nuestro buen doctor —insistio nodoka, un poco distraida con una mano en la mejilla—, tan apuesto y capaz, que a su edad todavia no haya encontrado una buena mujer que sepa cuidar de él. los hom

es como él son muy responsables y dedicados hacia el resto, pero tienden a cuidar muy poco de si mismos, a veces hasta se olvidan comer o dormir si el trabajo los afana demasiado. pero quién sabe, quizás la suerte pronto le sonria con esta muchacha.

kasumi volvio a detener el cuchillo de un certero golpe y akane se sintio ahora de verdad mareada.

—por qué lo dice, mamá nodoka? —pregunto akane con temor, de las dos parecia ser la unica capaz de preguntarle a la matriarca saotome.

nodoka se demoro en responder, encargándose de poner una nueva olla con los primeros ingredientes de la sopa. se veia tan relajada que no parecia compartir el mismo aire lleno de tension que paralizaba a las dos chicas.

respondio finalmente con ligereza.

—pues me enteré que esa chica le lleva galletas horneadas cada vez que lo va a visitar. no es una nia muy dulce? quizás en un mes o dos tengamos alguna buena nueva que volver a cele

ar.

—al doctor… tofu… le gustan las galletas —respondio kasumi timidamente arrastrando las pala

as. y su sonrisa fue honesta, pero nerviosa—. a veces… le llevo algunas…

—oh!, es verdad, pero con solo galletas no se puede conquistar el corazon de un hom

e. es necesario ser más agresivas, o nunca sucederá nada, no con hom

es tan despistados como el joven tofu. y es justamente lo que está haciendo esta chica, ya que resulto ser bastante astuta, asi que puede que comprenda que a un hom

e como tofu hay que ayudarlo un poco, o empujarlo —sonrio al mirar hacia los costados, descu

iendo que tenia toda la atencion de las nias, y concluyo—. me enteré que ayer ella lo fue a visitar… con un pastel horneado en casa.

—u-un p-pastel? —pregunto kasumi casi sin voz, con una mano en los labios.

—si, con un pastel, querida, puedes imaginarlo? esa chica preparo un enorme pastel de fresas y chocolate. y el amable tofu no solo lo recibio animado, sino que preparo el té para que se sirvieran juntos ese pastel, en una velada que duro hasta muy pasada el anochecer. pero no hay que preocuparse, que el buen tofu, como todo un hom

e de honor, se encargo de escoltar a esta chica hasta su casa para que volviera segura.

nodoka omitio convenientemente que tofu también invito a sus otros ancianos pacientes de esa tarde a compartir el famoso pastel, agradeciendo el gesto de esa chica pero jamás estando a solas con ella, incluso cuando la acompao a su casa junto a otra anciana vecina a la que ayudaba a cargar las compras del dia.

—es una pena que justo no hayas podido ir, también ha

ias disfrutado de una agradable velada, kasumi. quién sabe, podrias haber conocido a esa chica y haber hecho a una nueva amiga de tu edad, pues te falta un poco distraerte.

—ir…? no, n-no, hubiera sido… una molestia, tia nodoka.

—entiendo que cuidar de la casa y de akane a la vez te ha tenido muy ocupada. antes visitabas al doctor muy seguido.

—si, un poco, tia —confeso sin preocuparse ya de dar una amable excusa. sonriendo, pero abatida.

—y también le preparabas galletas.

la más joven seora saotome apreto los dientes. por un lado se sentia enfadada y dolida, porque no sabia que ella fuera la culpable de que su hermana hubiera dejado de visitar a tofu, jamás se lo pidio, ella no necesitaba atenciones especiales, tampoco que la cuidaran como a una nia solo por estar embarazada! entendia a ranma, aunque a veces su celoso cuidado la exasperaba, pero aun con él ella podia hacer sus cosas cuando vivian en su departamento. alli estaba agotada tan solo de andar suplicando que la dejaran hacer alguna tarea en el hogar, se sentia como si fuera otra vez una adolescente que necesitaba ser protegida y eso la tenia estresada. además, la entristecia la situacion de kasumi, pues siempre guardo las esperanzas que con tofu terminaran juntos, y más la preocupaba que durante los ultimos aos no hubiera habido ningun avance; quizás se engaaba y kasumi solo era amable con tofu temiendo por la suerte del amable quiropráctico.

—puede que… que sea bueno para… el doctor… tener a alguien que cuide de… de él.

akane alzo el rostro incrédula y miro a su hermana mayor fijamente. nodoka seguia en sus tareas como si nada hubiera sucedido, pero en sus ojos y el gesto de sus labios podia verse la satisfaccion de la victoria. y ambas mujeres saotome compartieron el mismo pensamiento: finalmente! mientras kasumi ya no sonreia como le era habitual aunque lo intentaba, un ligero pero doloroso temblor se habia apoderado de sus manos y menton, y su mirada también vi

aba cristalina, perdida en un lugar más allá de la mesa; pues al fin el auténtico deseo del oculto corazon de la siempre amable muchacha chocaba con su anhelo de servir a la felicidad de otros, y aquella lucha habia terminado por desmoronar la ultima de las barreras que durante aos alzo por el bien y amor de esa familia a la que consagro su vida. aquella mezcla de culpa y ansiedad habian so

epasado el corazon antes virgen de kasumi ante tales tormentos.

—oh!, y ahora lo recuerdo, qué torpeza la mia haberme olvidado de una cosa tan importante —nodoka reacciono exagerando su angustia—. hace un par de dias pasaba por la clinica del doctor tofu y le pedi un li

o para akane, lo recuerdas, querida?

—li

o? qué li

o…? —akane dejo de titubear cuando nodoka la tomo por el

azo y le hizo un exagerado guio a espaldas de la turbada kasumi—. ah, si, ese li

o! claro, mamá nodoka, como pude olvidarlo, el li

o so

e… so

e… ese li

o que era de…

—ejercicios durante el embarazo —dijo rápidamente nodoka casi sin respirar.

—ejercicios, si! ese li

o, ya lo recuerdo, mamá nodoka, el li

o que me ha ayudado…

—que te ayudaria —la corrigio rápida nodoka.

—… que me ayudaria mucho, si, ayudarme a futuro, por supuesto; porque me va a ayudar —agrego con nerviosa premura la joven seora saotome—, ese li

o, claro, qué otra cosa podria haber sido.

—y que lamentablemente el doctor tofu no lo tenia en ese momento; pero me acaba de llamar anoche diciéndome que ya lo tenia disponible. no te parece maravilloso, akane?

—maravilloso, muy maravilloso, mamá nodoka, es una noticia estupenda! —akane asintio con exageracion, metida en su papel, sacando a relucir sus buenas dotes actorales—. es muy amable el doctor tofu…

—asi que hay que ir por él —dijo nodoka.

—exacto, y si quiere yo podria ir… —akane cerro los labios repentinamente y se llevo una mano a la frente—. oh, oh!

—qué sucede, akane?

—me siento… mareada y… y con jaqueca —se disculpo sentándose en una silla que nodoka rápidamente deslizo para ella, con una mano en la frente y la otra sobándose suavemente su gran vientre—. lo lamento, esto del embarazo es… complicado. me siento tan indispuesta, y las piernas me tiemblan, y tengo náuseas… —akane fue agregando más y más sintomas con dificultad a medida que nodoka le hacia gestos con las manos para que siguiera—, y fie

e, y la garganta inflamada, y los pies hinchados, y adolorida la espalda, y comezon, y… y… —ya se le acababan las ideas.

—es terrible! —exclamo kasumi ingenuamente, creyéndole a ambas, muy preocupada—. no seria mejor que te recostaras un poco?

—estoy bien, kasumi, no te preocupes que yo iré por ese li

o y... oh, mi cabeza! y mis piernas, como me duelen! qué lástima, y tanto que me habia ilusionado tener ese li

o para hoy.

—de verdad? —kasumi se llevo una mano a la mejilla.

—oh, oh, mis rodillas! —nodoka se dejo caer en la silla frente a akane sobándose las piernas con exageracion—. es tan terrible envejecer, querida, no creo que pueda dar largos paseos por hoy.

—tia nodoka, está bien?

—lo estoy, kasumi querida, solo necesito descansar. qué pena, y yo que habia pensado ir en lugar de akane a buscar el li

o que tanto ella deseaba —se llevo una mano al rostro como si quisiera llorar—. soy tan inutil.

—no, tia, eso no es verdad. si lo desea yo puedo… ir… —kasumi enmudecio, mordiéndose el meique nerviosamente al percatarse recién de lo que estaba sucediendo, y la maquiavélica sonrisa de akane y nodoka—. oh, kami!

.

.

kasumi tendo daba pasos cortos y muy rápidos contra su voluntad, mientras era empujada por las dos mujeres saotome, llenas de energia y salud, a través del pasillo de la casa. aunque estaba bastante nerviosa, por su carácter manso oponia muy débil resistencia.

—tia nodoka, y sus rodillas?

—duelen mucho, querida —respondio nodoka, severa y rápida a pesar de la fuerza que tenia.

—akane, y tu cabeza?

—mareada, muy mareada —respondio su hermana menor tan rápida como su suegra, ambas concentradas en empujarla—, gracias por preguntar.

—no seria mejor preguntarle al joven ranma?

se detuvieron las tres. ambas seoras saotome se miraron y al momento la volvieron a empujar.

—ranma tiene que reparar la pared —sentencio akane.

—y papá?

se detuvieron otra vez.

—tiene… una reunion con la junta vecinal! —respondio nodoka.

la volvieron a empujar y kasumi ahora si ponia un poco más de resistencia a medida que se acercaban a la puerta.

—y el tio genma?

—en el zoologico —dijo akane.

—y el maestro happosai?

—planchando su coleccion —dijo nodoka.

—y nabiki? —kasumi suplico cuando su rostro se ponia rojo ante la realidad de lo que estaba sucediendo y la cada vez más cercana puerta, sintiendo el temblor en sus piernas como si fuera una condenada camino al patibulo.

—durmiendo, querida! —insistio nodoka con energia.

—anoche anduvo de fiesta con sus amigas de la universidad —completo akane.

—oh…

apenas si tuvo tiempo de calzar sus zapatos cuando kasumi salio trastabillando de casa empujada por cuatro manos. iba a girar para suplicar con una nueva excusa cuando la puerta se cerro deslizándose con fuerza, dando un fuerte golpe que la hizo encoger los hom

os.

las aves cantaban. todo era quietud y hermosa paz en esa agradable maana que, esa vez y muy extraamente, no calmaban el corazon de la po

e muchacha tendo, que sola en el camino entre la puerta y el arco de la entrada miraba hacia la casa sin saber qué hacer.

—es para akane —se dijo intentando volver a sonreir—, es un favor —titubeo un poco al hablar—, tofu…, digo, el doctor tofu, él… es muy amable y… no pensará mal si… —comenzo a caminar resignada hacia la entrada, consciente de una manera que jamás antes los sentimientos que la hacian dudar de ser la misma que antes podia visitar la consulta con tanta normalidad.

nicamente iba a pedirle un li

o, nada más. lo habia hecho muchas veces en el pasado, no tenia razon para sentirse tan insegura justo ahora por una alegre

oma de la tia nodoka y akane; porque se trataba de una

oma, no?

lo que en verdad la incomodaba y le quitaba los deseos de ir, por supuesto no tenia nada que ver con el enterarse de las visitas de la hija de la vecina, tampoco saber que ella fuera una muchacha hermosa y talentosa, ni mucho menos que le hubiera horneado galletas al amable… al demasiado amable doctor tofu. no, nada de eso! ella estaba unicamente preocupada de lo impertinente que seria en pedirle un favor sin llevarle nada para agradecérselo, quizás como unas galletas…, o un pastel; si, un pastel de crema y pia que sabia era su favorito, y no uno de chocolate que seguramente tofu se comio solo por ser cortés, porque no podia ser de otra manera, a tofu no le gustaban tanto los pasteles de chocolate… y si le gustaban en realidad y ella siempre creyo que no?... y qué podria ser más grande y mejor que un pastel?